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Miércoles 22 de junio de 2011

+ Ira, el combustible del fascismo

+ Praderas quemadas de Zapatero

 

Cuando el Partido Socialista Obrero Español arribó al poder en 1982, un entusiasta dirigente del partido le dijo al rey Juan Carlos I que ahí terminaba la transición. El monarca respondió que no:

--Los socialistas tenéis que llegar, estar y salir y no dejar atrás praderas quemadas.

El colapso político actual de España tiene que ver ya con el fin del consenso de la transición y el humo de las praderas quemadas. El presidente José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE, jugó al Maquiavelo para impedir la teoría de los ciclos políticos pendulares; por eso decidió impulsar el socialismo socialdemócrata y en plena crisis giró al neoliberalismo fondomonetarista más conservador.

Hoy España se presenta como un ejemplo política mal operada:

1.- Los indignados forman un movimiento de protesta contra la crisis y por la exigencia de una política asistencialista al margen de las condiciones de manejo de las políticas económicas.

2.- El fin del consenso de la transición fue decidido por Zapatero al negarse a un acuerdo con el centro-derecha Partido Popular. Aplastado el pasado 22 de mayo en las elecciones autonómicas y municipales, Zapatero no quiere adelantar elecciones, ya impuso por dedazo --al estilo PRI-- a su sucesor y utiliza el aparato de poder para beneficiar al PSOE.

3.- Los primeros indicios señalan que la derrota de Zapatero y el PSOE en las próximas elecciones generales --para redefinir un  nuevo periodo de gobierno de cuatro años--, pero todo indica que Zapatero está quemando las praderas para vender cara su derrota.

4.- La crisis está llevando también a la pérdida del consenso de la monarquía, por un rey demasiado frívolo y una familia real con riqueza propia  pero gastando con cargo a los presupuestos. En el contexto de los indignados, una joven abogada encaró al príncipe Felipe para pedirle que convocara a un referéndum para preguntarles a los españoles si querían monarquía o república. La pregunta irritó al impoluto príncipe pero la abogada sólo respondió: “queremos decidir si somos súbditos o ciudadanos”. Más que unir, la monarquía comienza a separar a los españoles.

5.- Zapatero ha fracturado los consensos básicos. España logró una transición histórica por el acuerdo plural --aún con la mezquindad de Felipe González al frente del PSOE-- entre las fuerzas políticas y sociales y los Pactos de la Moncloa que fijaron una estrategia de desarrollo firmada por todos. En lo político, Zapatero ha querido manipular a todos pero con derrotas sucesivas. Y al estilo PRI, utiliza la estructura del gobierno para beneficiar a su partido.

6.- Los indignados no entienden la lógica de la crisis, no se atreven a culpar al gobierno socialista de Zapatero y sólo quieren empleo y bienestar, no justicia social ni menos aún un razonamiento de los problemas. Pero el fondo de la crisis es contradictorio: Zapatero aumentó el gasto público para dar más beneficios a sus seguidores y luego vino la crisis inmobiliaria de 2008 y volvió a subir el gasto, pero llevó el déficit a 16% del PIB, cuando uno manejable es, con mucho, 4%. El FMI y la Unión Europea le ha exigido recortes; y esos recortes los trasladó Zapatero no a la burocracia sino --como buen neoliberal-- a los trabajadores, provocando un desempleo de casi 5 millones de españoles, cuando recibió el gobierno con menos de 2 millones. Los indignados, en la lógica de la masa, rechazan explicaciones y sólo quieren su bienestar.

7.- La protesta de los indignados tiene un superávit de cantos y frases hechas, pero un severo déficit de racionalidad política y económica. Trasladan su pérdida de bienestar al sistema político, pero es la hora en que no pueden definir una alternativa. Por eso todo se va en plantones y frases para muros pero no para un debate serio. No falta mucho para que el movimiento derive en una expresión europea de los globalifóbicos violentos que rechazan la integración económica internacional, pero sin reconocer que España perdió la capacidad de autonomía productiva. España, Grecia y Portugal no son víctimas del malvado sistema económico internacional, sino que pagan las facturas de gobiernos socialdemócratas irresponsables que se dedicaron a gastar para adormecer a las masas pero ahora tienen que recortar gastos y dañar a esas mismas masas.

8.- Los indignados ignoran qué rumbo tomar. Están convocando a una consulta popular para el próximo 15 de octubre con cinco preguntas que ponen en duda al sistema representativo, apelan a una democracia de masas a mano alzada y en plaza pública para la toma de decisiones y sueñan con una economía utópica determinada por la justicia poética. Sin embargo, ninguna de las cinco preguntas puede definir una alternativa. La consulta va a terminar por desprestigiar al sistema de gobierno de democracia representativa.

9.- La violencia comienza a meterse en las filas de los indignados. De un lado, el choque directo con la policía en Barcelona cuando quisieron impedir una sesión del parlamento; de otro, marchas contra las instituciones para paralizar el sistema de toma de decisiones. La ira de los jóvenes se ha convertido en pasto de protestas rupturistas y ha conformado masas que suelen terminar en bases del fascismo: Alemania enardeció a los jóvenes e Italia encauzó el fascismo por el sendero socialista.

10.- Para el prestigiado analista Luis María Ansón, Zapatero ha dilapidado el espíritu democrático de la transición: rompió el acuerdo entre el centro-izquierda y el centro-derecha y se alió con los grupos secesionistas que han comenzado a tomar el poder en autonomías y municipios y con la misma organización terrorista ETA.

La crisis de España podría resumirse en una frase: las praderas quemadas de Zapatero, el fin del consenso de la transición democrática y el colapso de la democracia. Ni a Franco le ocurrió una cosa semejante.

(A partir de hoy, Diario Político 2012, de Carlos Ramírez en www.grupotransicion.com.mx)

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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