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Martes 1 de marzo 2011


 

+ PRD: la sexta transformación

+ El salinismo como propuesta

 

Más que los jaloneos personales entre López Obrador y Marcelo Ebrard por la candidatura perredista al gobierno del Estado de México, la crisis en el PRD tiene que ver con el reacomodo de las nuevas oligarquías dominantes en el partido y el nuevo salto cualitativo del partido que nació de la izquierda y se enfila a una franquicia electoral al servicio de (ex) priístas.

La sexta transformación política e ideológica del PRD sería la de la salinización de su proyecto. La propuesta de Manuel Camacho y Marcelo Ebrard de alianzas con el PAN, el desfondamiento del PRI y la definición de un modelo de desarrollo articulado al pensamiento ideológico del PAN implicaría la redefinición del PRD como un partido a la derecha del centro-derecha y ya no de izquierda.

De hecho, esas tres características del modelo Camacho-Ebrard para el PRD fueron las que los dos instrumentaron como arquitectos, ideólogos y operadores del proyecto salinista: el pacto político de Camacho con el PAN para la legitimación de Salinas luego del fraude electoral de 1988, el diseño del Pronasol como arquitectura de liderazgos sociales de Salinas en su tesis de doctorado que Camacho prologó como la gran oferta de modernización de las relaciones sociales enmohecidas por el PRI y como relevo de los seccionales del PRI y el neoliberalismo salinista de mercado que Salinas le quitó al PAN de Manuel J. Clouthier.

La disputa por el PRD no es solamente de egos sino de proyectos de redefinición del PRD. El PRD ha pasado por siete fases:

1.- La crisis partidista de 1988 con Cárdenas como candidato de un Frente Democrático Nacional de varios partidos dominantes, proveniente de la ruptura cardenista en el PRI.

2.- La fundación en 1989 del PRD con el registro del Partido Comunista Mexicano, transformado primero en Partido Mexicano Socialista y luego en Partido Socialista Unificado de México. En el PRD se aglutinó al sector de izquierda del país.

3.- La redefinición del PRD como partido del neocardenismo progresista, bajo la conducción de Cuauhtémoc Cárdenas. La izquierda socialista --que sobrevivió en el Partido Mexicano de los Trabajadores de Heberto Castillo-- fue derrotada internamente por el (ex) priísmo perredista.

4.- La fase del neopopulismo lombardista definido por la presidencia de Andrés Manuel López Obrador y su alianza con el priísmo antipriísta --verdadero retrueque-- de Ernesto Zedillo. El PRD se olvidó de la izquierda y privilegio el modelo asistencialista social copiado del PRI corporativo, sólo que ahora apuntalado por el lumpenproletariado urbano y no de clases.

5.- La etapa de la tribalización o conformación de una estructura de pesos-contrapesos internos a través de grupos como tribus políticas. Ahí comenzó el desgajamiento interno del partido: grupos de presión en lugar de ideas o propuestas.

6.- Ahora se define el periodo de la consolidación del centro político e ideológico del PRD --el centro de la izquierda está a la derecha--, con alianzas con otras fuerzas. Frente a la sobrevivencia del PRI a la derrota del 2000 y las tendencias electorales que dibujan la posibilidad del regreso del PRI a la presidencia, Camacho y Ebrard se han apropiado del PRD para construir una “nueva hegemonía de centro”, a partir de una alianza del PRD con la derecha y a condición de deslavar el proyecto original de la izquierda.

Las alianzas del PRD con el PAN tienen el trasfondo de un replanteamiento de la ideología de izquierda. A ese trabajo de desideologización ha contribuido la gestión de Jesús Ortega como presidente --cuestionado en su elección y resuelta en tribunales, no en la legitimidad de las votaciones inobjetables-- del partido, y más por su origen en aquel partido amorfo y oportunista Partido Socialista de los Trabajadores-Partido del Ferrocarril (PST-PFCRN), bajo el control del también acomodaticio Rafael Aguilar Talamantes.

La alianza del PRD con el PAN en el Estado de México busca la posibilidad de excluir a López Obrador del partido. Pero Camacho y Ebrard necesitan que el tabasqueño no se salga del partido. La alianza mexiquense podrá fortalecer el apoyo del PAN a Ebrard y a Camacho en el PRD de la ciudad de México para quitarle el control político del DF a López Obrador. A cambio, el PRD de Camacho y Ebrard apoyaría al PAN en el 2012 contra el PRI. Como en 1988 con el PAN, en el 2012 panista Camacho instrumentaría un pacto de reformas del Estado, incluyendo la reforma del PRD como un partido de centro, como el frustrado partido de Centro Democrático que Camacho y Ebrard fundaron y no pudieron sostener electoralmente.

En el fondo quedaría la parte más importante de la alianza PAN-PRD: la propuesta programática de gobierno. Y ahí prevalece la argumentación política e ideológica de Camacho a favor y en defensa del proyecto salinista durante el gobierno de Carlos Salinas: una modernización autoritaria, mercantilista, de rescate del modelo empresarial corporativo, todo de la mano de una estrategia asistencialista de presupuestos sociales no transformadores y si de profundo control social. López Obrador hablaba de pobres, una noción de explotación productiva, y Ebrard utiliza el concepto de marginados que refiere separatismo social permanente.

La disputa por el PRD ha cruzado ya el punto de no retorno. Sin Cárdenas ni López Obrador, el partido tendrá un nuevo quiebre político hacia la derecha. Al final, los gobiernos aliancistas se inclinaron más al PAN que al PRD. Lo peor de todo es que el país se quedará sin un partido realmente de izquierda, aunque Ebrard y Camacho digan --horror-- que son de izquierda. La coalición con el PAN será de derecha-derecha.

www.grupotransicion.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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