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Jueves 10 de marzo 2011


 

+ DH en EU: impunidad del poder

+ Continuidad de Bush y Obama

 

Luego de prometer el cierre de la prisión de Guantánamo, el presidente Barack Obama decidió el lunes pasado la reinstalación de comisiones militares para juzgar a presos civiles en esa prisión donde se violan sistemáticamente los derechos humanos con torturas aprobadas personalmente por el secretario de Defensa de George W. Bush, Donald Rumsfeld.

A pesar de la contundencia de los argumentos, ninguna ONG internacional ni ninguna autoridad mexicana se han atrevido a decirle a los Estados Unidos la diferencia entre los costos de las guerras: en México ha habido daños colaterales por acciones contra delincuentes, en tanto que la Casa Blanca ha avalado directamente la violación de derechos humanos de civiles en la lucha contra el terrorismo.

En los EU hay un principio político impuesto para favorecer a los presidentes estadunidense que raya en el cinismo o la impunidad del poder. Se trata de una pequeña frase que pronunció el ex presidente Richard Nixon en 1977 en su histórica entrevista con el periodista inglés David Frost para justificar sus decisiones de autorizar la violación de derechos humanos en los EU durante el caso Watergate, sobre todo por el uso del FBI y de la CIA en contra de civiles:

“Si los presidentes lo hacen, significa que no es ilegal”.

Este sencillo principio del poder imperial permitió al presidente Bush autorizar la tortura de civiles sospechosos de terrorismo para obtener información de atentados. Y es el mismo principio del poder que protege al presidente Obama para mantener abierta la prisión de Guantánamo, la muerte de 30 mil civiles en Afganistán y no enjuiciar a los violadores de derechos humanos en la lucha contra el terrorismo.

En su libro The conviction of Richard Nixon (La convicción de Richard Nixon) el periodista James Reston Jr., hijo del legendario columnista del The New York Times y asesor periodístico de Frost, afirma que el principio de Nixon es la garantía de la impunidad del poder por parte de los presidentes de los EU: “en el área de actividades criminales, arguye Nixon, el Presidente es inmune”.

Obama se ha negado a castigar la violación de derechos humanos por Bush, pero sigue condenando violación de derechos humanos en otros países. En el 2008 se reveló el memorándum oficial donde el secretario de Defensa de Bush, Donald Rumsfeld, autorizó el 2 de diciembre de 2002 el uso de la tortura contra prisioneros. Lo grave era que la tortura ya había sido utilizada sin autorización. A pesar de ello, el presidente Obama se ha negado a castigar a los responsables de la tortura y ha protegido a la CIA torturadora.

El memorándum de autorización incluye, con letra manuscrita, una burla cínica de Rumsfeld respecto al tiempo que debían de permanecer de pie los detenidos como parte de la tortura. Escribió: “yo soporto de 8 a 10 horas al día. ¿Por qué están poniendo el límite de aguante (de prisioneros) en 4 horas?”. Si por Rumsfeld fuera, los detenidos debían de tener más aguante que él, sólo que Rumsfeld soportaba sentado cuatro horas y los detenidos eran torturados.

Si Obama y los EU defienden los derechos humanos en el mundo, nada han hecho en su interior. El 7 de febrero de 2002 el presidente Bush decidió públicamente que los detenidos en Guantánamo no tenían los derechos humanos amparados por el artículo 3 de la Convención de Ginebra para prisioneros de guerra. De hecho, el gobierno de los EU autorizó las mismas torturas que Vietnam del Norte aplicó a los detenidos estadunidenses capturados en los sesenta y setenta. En junio de 2006, la Corte Suprema determinó que los detenidos en Guantánamo tenían derechos humanos amparados en el artículo 3, pero el gobierno de Bush se negó a acatar el mandato.

En el 2008, el abogado Vincent Bugliosi publicó un alegato jurídico para pedir el procesamiento judicial de George W. Bush por el asesinato de más de tres mil doscientos soldados estadunidenses en Irak, por la mentira de invadir Irak, apresar a Saddam Hussein y aplicarle la pena de muerte con el argumento de que ahí había armas de destrucción masiva. Hoy Bush y sus colaboradores reconocen que no había armas en Irak, pero de todos modos impusieron un gobierno pronorteamericano en un país poseedor de riqueza petrolera. El libro de Bugliosi --The prosecution of George W. Bush for murder (traducción libre: La enjuiciamiento de George W. Bush por asesinato)-- incluye las fotos de decenas de soldados muertos en Irak y permaneció muchas semanas en el número uno de la lista de libros más vendidos del The New York Times.

Los documentos oficiales revelados sobre la tortura y violación de derechos humanos de detenidos --autorizados por la firma del secretario de Defensa de Bush-- contienen dieciocho técnicas de interrogación, varias de ellas por cierto aplicadas a disidentes durante el reinado priísta por la Dirección Federal de Seguridad, la cual había recibido asesoría de la CIA, justamente la agencia que realiza las torturas en Guantánamo.

Nadie ha sido capaz de llamar a cuentas a los funcionarios responsables de violar los derechos humanos de los detenidos bajo cargos de sospechosos de terrorismo. Los datos y copias de los documentos se encuentran en el libro Torture team. Rumsfeld´s memo and the betrayal of american values (El equipo de la tortura: El memorándum de Rumsfeld y la traición a los valores americanos) de Philippe Sands. Y hay otro archivo de consulta indispensable en http://www.torturingdemocracy.org/documents.

Ningún informe de Amnistía Internacional o Human Rights Watch condena clara y consistentemente la violación de derechos humanos de los EU en la lucha contra el terrorismo. Así, las ONG´s resultan en cómodos cómplices de los intereses de dominación de los EU en países del área de su seguridad nacional.

 

www.grupotransicion.com.mx

carlosramirezh@hotmail.com

 

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