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Viernes 25 de marzo 2011


 

+ Edomex: los límites del PRI

+ Switchers e indecisos, clave

 

A partir de la decisión del PRI de que Enrique Peña Nieto será el candidato presidencial gane o pierda la elección de gobernador del Estado de México, la votación mexiquense de julio próximo de todos modos aportará elementos importantes para el 2012 y mostrará un cambio en el votante.

Las razones de preocupación del gobernador Peña Nieto son suficientemente sólidas como para introducir incertidumbre:

1.- El PRI mexiquense llegó a su techo electoral: de 1.1 millones (82.6%) de votos para gobernador en 1981 a 1.8 millones (47.6%) en el 2005 (votación de Peña Nieto), con el pico de 1.9 millones (62.3%) en 1993 con Emilio Chuayffet. El PRI tiene seguro su voto duro, pero con tendencia a la baja con respecto al aumento de electores cada seis años. Es decir, el porcentaje de votos por el PRI ha estado determinado por el bajo volumen de votos de la oposición.

2.- La oposición panista aumentó de 110 mil votos en 1981, a casi un millón en 2005. En 1999, la elección de Arturo Montiel, el PAN logró un millón 150 mil votos con la candidatura de José Luis Durán Reveles. En el 2005 bajó por la mala candidatura de Rubén Mendoza Ayala se mantuvo en un millón 140 mil votos. A pesar del saldo de Chuayffet en 1993, el candidato Luis Felipe Bravo Mena logró 557 mil votos.

3.- La oposición perredista también ha ido también en ascenso. En 1981 participó todavía como Partido Comunista Mexicano y alcanzó 43 mil votos, el 3.1%, contra los 1.1 millones de Alfredo del Mazo y su 82.4%. Pero en 1999 el PRD subió a 710 mil votos en 1999 y a 918 mil en 2005 con Yeidkol Polevnsky como candidata.

4.- La alianza PAN-PRD para el gobierno del Estado de México en próximo julio se basa en el hecho de que el PRI tiene un techo estancado menor a 2 millones en elecciones de gobernador y la oposición casi un millón cada uno, en un escenario de veinte años pero con la duplicación del padrón. Es decir, los nuevos votantes se fueron a la oposición. La estrategia de la alianza PAN-PRD se basa en la movilidad del votante: los schwiters o votantes que cambian, los indecisos que siempre encuentran alicientes en coaliciones y el voto útil que cada día es mayor. En 17 años el PRI no ha crecido en nuevos votos; al contrario, ha perdido ante el crecimiento de los votantes. La lista nominal de electoral para las elecciones de julio de 2011 aumentó en un millón 443 mil 300 votos con respecto al de 2005, factor que puede inclinar la balanza a favor de la oposición.

5.- Las características de las candidaturas aliancistas exitosas en Oaxaca, Puebla, Sinaloa y Guerrero han sino muy precisas: ruptura en el PRI con precandidatos enojados, candidatura aliancista en un priísta, deterioro de la imagen del gobernador saliente, gobernadores salientes envueltos en un escándalo de interés nacional, precampaña en el PRI marcada por las rupturas y estímulos de cambio político para el votante.

6.- La candidatura priísta mexiquense representará una ruptura en las características anteriores de continuidad de un grupo en el poder. El Grupo Atlacomulco ya no pondrá gobernador.

7.- Los precandidatos priístas no responden a la doctrina de grupo sino a su dependencia de Peña Nieto. Alfredo del Mazo nació en Toluca y gobierna Huixquilican, Eruviel Avila viene de Xalostoc y gobierna Ecatepec, Ernesto Nemer es del Valle y Luis Videgaray nació en el DF y se avecindó en el estado de México. Ninguno cumple con los requisitos del Grupo Atlacomulco. El requisito de parentesco --que tuvo Peña con Montiel-- sólo lo cumple Alfredo del Mazo.

8.- En la competencia existen sólo dos corrientes: la priísta de Eruviel Avila forjada en la militancia de partido y los formados alrededor del gobernador Peña Nieto. Es decir, las opciones de candidato de partido o de grupo en el poder. Eruviel recuperó el municipio de Ecatepec, el más grande, que estaba en manos del PRD, con 282 mil votos, el 50.10% del total. La candidata del PRD logró 140 mil votos, el 25%.

9.- Una encuesta entre priístas de la empresa Prospecta Consulting contratada por el Grupo Editorial Transición e Indicador Político arrojó a mediados de febrero un cuádruple empate técnico, con variaciones entre cuatro aspirantes iguales al margen de error: Del Mazo en primer lugar, Nemer en segundo, Videgaray en tercero y Avila en cuarto. Por tanto, la decisión del gobernador Peña Nieto estará más apretada de lo esperado, porque entonces el factor determinante no será una ventaja en la tendencia sino una decisión personal.

10.- Otra encuesta de la misma empresa realizada a mediados de marzo concluyó que los mexiquenses no están convencidos de las alianzas y que, en la lógica de las candidaturas aliancistas en otros estados de la república, el voto del electorado se da en función del candidato y no del partido o partidos. Los candidatos aliancistas que ganaron se habían forjado una figura de ruptura con el gobierno saliente, a pesar de su participación en el pasado dentro del PRI.

11.- En la encuesta se revela que están en contra de la alianza mexiquense PAN-PRD el 65.8% de ciudadanos en general, el 61.5% de panistas y el 56.9% de perredistas. Asimismo, el 69.9% contestó que vota por el candidato, el 25.5% por una alianza y el 5.6% no sabe aún por quién votar. Aquí queda el dato de que la presunta alianza PAN-PRD para el Estado de México debe escoger con cuidado al candidato.

12.- La victoria del PRI en las pasadas elecciones de gobernador ha dependido de una votación real menor al 45% del electorado. Las victorias aliancistas han logrado participaciones electorales al 55%. En Oaxaca y Puebla, por ejemplo, el PRI subió votos en relación a la elección anterior, pero la alianza PAN-PRD logró sacar a nuevos votantes y éstos decidieron la elección. Sin nuevos votos, el PRI perderá, con todo y el jalón de Peña Nieto.

 

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