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Miércoles 11 de mayo de 2011

+ Caso Posadas: una nueva pista

+ Arellano: extradición sospechosa

 

En plena Semana Santa, el caso Posadas dio un nuevo giro espectacular: la última declaración ministerial de Benjamín Arellano Félix reabrió el caso del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo y la reinsertó en el escenario político del gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

El contenido de la declaración pareció haber prendido los focos de alarma porque de manera urgente, en medio de un proceso judicial que iba a tardar aún varios meses, Arellano Félix fue rápidamente extraditado a los Estados Unidos el viernes 29 de abril, dos semanas después de sus explosivas confesiones ante la autoridad judicial mexicana.

La declaración de Benjamín Arellano, uno de los señalados líderes del Cártel de Tijuana, ocurrió el domingo 15 de abril. Y ahí declaró ante una autoridad judicial que el jefe de la policía judicial federal en mayo de 1993, Rodolfo León Aragón, le dijo que efectivamente los hermanos Arellano Félix no participaron en el homicidio del cardenal, que fueron citados junto con su adversario Joaquín El Chapo Guzmán en el aeropuerto de Guadalajara y que por tanto el prelado no fue asesinado por los narcos.

Asimismo, Benjamín Arellano Félix afirmó que el cardenal fue asesinado por agentes de la judicial federal y declaró ante la autoridad judicial que el jefe policiaco León Aragón le dijo que el cardenal Posadas Ocampo había sido asesinato “porque estaba proporcionando armas a los grupos guerrilleros”. La versión no oficial del crimen del prelado señalaba el asesinato porque presuntamente el cardenal poseía información del narcotráfico en el gobierno de Salinas. En su declaración, Arellano Félix reiteró la versión del narco Kitty Páez, en el 2006 en los EU ante el FBI, la fiscalía de San Diego y representantes de la PGR de México, de que el director de la judicial federal le había pedido diez millones de dólares, varias casas de seguridad y automóviles propiedad de narcos para desviar las investigaciones.

Los narcos detenidos son capaces de ofrecer todo tipo de declaraciones y pistas, aún sin entender las implicaciones de mentiras ante una autoridad judicial. Sin embargo, los abogados de la iglesia que coadyuvan con la investigación consideraron que el paso obligado es el de promover un careo de Benjamín Arellano Félix con el ex jefe policiaco León Aragón, pero el jefe narco fue rápidamente extraditado a los Estados Unidos.

Es la primera vez que Benjamín Arellano Félix decidió comenzar a proporcionar información sobre su papel el día del asesinato del cardenal Posadas Ocampo. A finales de 1993, Benjamín y su hermano Ramón --muerto en el 2002 después de ser acusado de mil muertes-- arribaron a la nunciatura del Vaticano en el DF para entrevistarse con el nuncio Jerónimo Prigione, a quien le informaron que ellos, los hermanos Arellano, no habían asesinado al cardenal. Por esas fechas, afirmó Benjamín, ya se había pactado un encuentro con el presidente Carlos Salinas para informarle no sólo del asunto Posadas sino entregarle datos incriminatorios de las relaciones del narco con funcionarios. Aunque pactado, el encuentro no se realizó por oposición del entonces procurador Jorge Carpizo McGregor.

En su declaración ministerial, Benjamín Arellano Félix insistió en señalar que ni ellos ni El Chapo tenían intención de encontrarse por el riesgo de un choque a balazos. Sin embargo, afirmó que ellos y El Chapo fueron citados en el aeropuerto de Guadalajara a determinada hora, justamente en la que se preveía el arribo del cardenal Posadas Ocampo para recoger al nuncio Prigione que llegaría a Guadalajara. Para Benjamín, la clave del asesinato se localiza en la persona que habría citado a las dos bandas en el aeropuerto, opinión que compartió el entonces jefe de la V región militar General Jesús Gutiérrez Rebollo también en declaración ministerial, porque al citar a la misma hora a dos bandas rivales el choque a balazos era inevitable.

La tesis no oficial señala que el cardenal Posadas Ocampo fue eliminado justo en el momento en que las dos bandas rivales se enfrascaron en una balacera, pero sin tener al cardenal en medio.

Para Benjamín Arellano Félix, ante autoridad judicial, fue el jefe policiaco León Aragón el que los citó en Guadalajara y lo ubicó el día del asesinato en el lugar del crimen. Sin embargo, hay declaraciones de León Aragón de que a la hora del crimen estaba en la ciudad de México y que se reunió con el procurador Carpizo McGregor para hacer la primera evaluación del incidente y que luego se desplazó a Guadalajara.

La declaración ministerial del pasado 15 de abril de Benjamín Arellano Félix modificó el escenario de la indagación oficial que ha querido desde el principio imponer la tesis de la muerte del cardenal en medio de una balacera entre las bandas de los Arellano Félix y el Chapo Guzmán, con el argumento de la confusión. La confesión de Benjamín --de ocho horas el domingo 15 de abril, ante un ministerio público, tres ministerios públicos de la coordinación de investigación, los abogados defensores Francisco Javier Villarelo Contreras y Paulina Camarena Romero y el abogado coadyuvante de la iglesia José Antonio Ortega Sánchez-- cambió la tesis oficial del asesinato. Inclusive, Benjamín solicitó un careo con León Aragón.

La última declaración de Benjamín Arellano Félix, del pasado 15 de abril, fue entregada ya al papa Benedicto XVI por el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, en el encuentro en Roma en el contexto de la beatificación del Papa Juan Pablo II, quien siempre se interesó en el caso Posadas.

Ahora la decisión radica en si la nueva procuradora Marisela Morales, que fue designada en el 2001 por Fox como coordinadora de la investigación del crimen del prelado, decide o no darle continuidad procesal a la declaración de Benjamín Arellano y promueve un careo, aún con el narco en los EU. De darse, podría finalmente revolverse el crimen de Posadas Ocampo ocurrido en el contexto del narcotráfico en el sexenio de Salinas de Gortari.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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