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Viernes 13 de Mayo de 2011

+ Las narcofosas de San Fernando

+ Civiles agredidos por los Zetas

 

Detrás de las narcofosas de San Fernando, Tamaulipas, se encuentra una historia del estilo de ejercer el poder de las bandas criminales sobre la población civil, además de que revelan el daño ocasionado a los cárteles por la ofensiva gubernamental porque los dejaron sin cuadros y los capos recurren a la leva.

La historia de San Fernando la armó el columnista Ramón Zurita en su blog http://ramon-zurita.blogspot.com/ y cuenta cómo fue el levantón. En la narración se exhibe la crueldad criminal de los narcos:

El autobús de la línea ADO hacia su parada obligatoria en la Ciudad de San Fernando, Tamaulipas, con destino a Reynosa. Llegaron a la terminal, bajaron dos personas y subieron 4, haciendo un total de 15 pasajeros en el autobús. Salieron de la terminal para seguir su ruta, eran las 8 y media de la noche del 25 de marzo del 2011, no querían ser víctimas de los delincuentes que operan en la ciudad; sin embargo, ya los estaban esperando. Las calles de San Fernando se vacían a las 6 de la tarde. El pequeño poblado queda como pueblo fantasma al caer la noche, nadie sale de sus casas, todos se resguardan por el miedo a los Zetas.

El autobús iba saliendo de la ciudad, el chofer miró a lo lejos unas camionetas atravesadas a mitad de la calle y unos hombres encapuchados empuñando sus R-15, en ese instante supo que todo había acabado. Los hombres le marcaron el alto al autobús, el chofer tuvo que detenerse. Los hombres se acercaron al autobús apuntando sus armas y gritando: "abre la puerta, cabrón", "muévete hijo de puta si no quieres que te pegue un tiro en la pinche cabeza"; el chofer, temblando, abrió la puerta del autobús, al instante subieron los hombres armados, uno de ellos le dio un golpe en la cara con su arma al chofer mientras otros dos entraban al área de pasajeros gritando "ya se los cargó la chingada”.

Le ordenaron al chofer que siguiera conduciendo. (…)  Llegaron a una parte muy amplia y sin monte, en medio de la nada, alguna parcela, estaba muy oscuro. Ahí se encontraban 20 camionetas de lujo, y también 3 autobuses de varias líneas, unos tenían impactos de bala, llantas ponchadas, vidrios rotos.

El hombre le indicó al chofer que detuviera la unidad, ahí separaron a hombres y mujeres, les ordenaron a todos los hombres que bajaran de la unidad. Bajaron aproximadamente ocho hombres que iban desde los 15 hasta los 50 años aproximadamente. Los formaron abajo del autobús, y unos hombres se aceraron a ellos y empezaron a clasificarlos, sacaron a los que veían que estaban viejos o débiles, a dos ancianos y dos que parecían enfermos, los amarraron de pies y manos y los llevaron con un grupo similar. A los que quedaron les ordenaron que se quitaran la camisa y que esperaran ahí. Todos se dirigían a una de las camionetas estacionadas y gritaban "háblenle al comandante" ahí se hiso presente ese hombre, que tenia vestimenta de comando en color negro, con chaleco antibalas y fornituras por todos lados, todos se dirigían a él como "comandante 40". El hombre se acerco a los hombres que habían bajado del autobús y les dijo con voz enérgica, tipo militar "a ver cabrones, el que quiera vivir que lo diga de una vez", pero nadie contesto, todos miraban al suelo, ni siquiera podían levantar la mirada por el temor. Un joven como de unos 15 años se orinó de miedo en sus pantalones mientras visiblemente se veía que temblaba fuertemente como si tuviera frio y las lagrimas corrían por sus mejillas. El mentado comandante 40 saco su arma corta de la fornitura y sin titubear le pego un tiro en la frente, el muchacho se desplomo de inmediato, mientras los otros hombres lo veían temblando aún más de miedo.

"Les preguntare quien puta madres quiere vivir" esta vez lo hizo gritando. Y todos los hombres levantaron la mano. "bien, se les hará una prueba a ver qué tan chingones son, el que lo logre sobrevivirá, el que no se chingó" en eso le hablo a varios de los hombres que estaban en otras camionetas y les dijo "traigan los marros" y los hombres trajeron un mazo para cada hombre. "A ver cabrones, la tranza es así, se van a poner en parejas, y se van a partir la madre, el que sobreviva se viene con nosotros a jalar y se salva, el que no, pues se lo cargo la (…)", dijo en tono sarcástico, mientras sus hombres reían. Los pasajeros quedaron pasmados, no podían creer que fuera cierto lo que les ordenaba aquel individuo que más bien parecía nazi que narco. Todos tomaron su mazo y se pusieron en parejas y veían a su contrincante con una mirada de miedo. "¡órale! Pártanse su madre", dijo el comandante 40.

Unos de los pasajeros se acercó llorando a él diciéndole "por favor, señor, yo no quiero hacer esto, le doy todo el dinero que traigo y mi casa pero déjenos ir". El comandante 40 lo vio fijamente a los ojos, le quito el mazo y le dijo "está bien pinche maricón, vete" y tan pronto el hombre dio la vuelta le pego con el mazo en la cabeza con una fuerza brutal, el hombre cayó al suelo bañado en sangre y 40 se puso como loco dándole golpes en la cabeza con el mazo como 20 veces hasta que quedo desecha totalmente. "Esto es lo que tienen que hacer hijos de puta”. (…); todos los hombres comenzaron a pelear entre sí.

El chofer del autobús seguía con el hombre que lo interceptó junto con las mujeres y los niños dentro de la unidad. Ahí subieron varios hombres armados más y bajaron a las muchachas que les parecían más guapas, mientras les gritaban "mueve puta", todas lloraban y gritaban al igual que los niños, uno de los hombres dijo: "a ver perras, denme a sus cachorros" y las madres lloraban abrazando a sus hijos.

A las jóvenes (…) les arrancaron sus ropas y las comenzaron a violar. A los niños los llevaron a otra parte, en donde había unos tanques con ácido, ahí los aventaban, se oían los gritos de dolor mientras se desasían. Y los sicarios solo reían a carcajadas, uno de ellos les grito a los demás, "ya va a estar el caldo".

Fue ahí cuando el sicario le pego un tiro en la sien al chofer y empezó a dispararles a las mujeres abordo. Bajaron y le prendieron fuego al autobús.

El comandante 40 reunió a todos los zetas y les dijo; "ya estuvo bueno de diversión por esta noche cabrones. Traigan a los ganadores", y trajeron a los que habían matado a su contra con el mazo y les dijo: "bienvenidos al grupo de fuerzas especiales zeta, el otro ejército".

 

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carlosramirezh@hotmail.com

 

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