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Martes 15 de noviembre de 2011

+ HRW: errores metodológicos

+ Y conclusiones muy infladas

 

Como siempre, organismos como Human Rights Watch (HRW) apelan a la filtración de conclusiones para fundamentar reacciones sociales apasionadas. Esta vez no fue la excepción: el reporte de 2011 encontró un espacio no sólo en medios sino en personalidades intelectuales pero sin haber leído y menos razonado el documento en su conjunto.

El informe de HRW es demasiado simplista como para tomarlo en cuenta con seriedad. Por lo menos, contiene tres errores de enfoque, de rigor metodológico y de análisis estricto:

1.- Caracteriza de “ejecuciones extrajudiciales” algunas muertes de civiles ocurridas no por el cumplimiento de alguna inexistente orden de matar a personas, cuando se trataron de muertes en operaciones en proceso, algunas porque no se detuvieron a una orden militar o policial o porque quedaron bajo fuego cruzado.

Las “ejecuciones extrajudiciales” son otra cosa; se trata de instrucciones superiores para asesinar usualmente a dirigentes políticos sin juicios legales; y hasta donde se tienen datos, los muertos acreditados a “ejecuciones extrajudiciales” ocurrieron sin alguna orden. El problema es que HRW le da a México el rango fascista que tuvo en los setenta la dictadura militar argentina donde las “ejecuciones extrajudiciales” se hicieron con lista de acusados, siempre dirigentes políticos y sociales y por grupos controlados por el Estado como fue, por ejemplo, la Triple A. El informe de HRW no ofrece ninguna prueba metodológica de los 24 casos señalados hubieran sido con las características argentinas.

2.- El reporte de HRW salió con conclusiones contra las fuerzas de seguridad mexicanas, pero especialmente críticas contra las fuerzas armadas. Sin embargo, el reporte circuló cuando también se conocían los datos más importantes de una encuesta de confiabilidad en instituciones de la empresa Beltrán y Asociados, cuyas conclusiones deben contrastarse con los datos de HRW: 91% de los encuestados señalaron que el ejército debe permanecer en la lucha contra el crimen organizado y el 78% asumió que el ejército sigue siendo la institución más confiable.

Más aún, el ejército y la fuerza aérea tienen el 31% de la confianza de los ciudadanos, contra el 13% que le amerita la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Por tanto, las fuerzas armadas no son el monstruo que quiere hacer creer HRW.

3.- El reporte de HRW ignora las reformas legales que se han hecho en México --inclusive sin debate jurídico y sólo por mandato de organizaciones legales extranjeras-- para convertir la Constitución en una norma de derechos humanos, el cambio en el fuero militar y la decisión de la Corte Suprema de trasladar a tribunales civiles las violaciones de derechos humanos cometidos por militares. Peor aún, HRW esconde intencionadamente los pasos decisivos que han dado las fuerzas armada --Ejército, fuerza aérea y Marina-- para introducir el tema de los derechos humanos en sus protocolos de guerra, algo que pocos ejércitos del mundo han realizado.

Por lo demás, HRW acude a la estridencia: su reporte establece 170 casos de tortura, 39 desapariciones y 24 ejecuciones extrajudiciales, pero en medio del también estridente discurso de organizaciones como la de Javier Sicilia que dice que hay 10 mil desapariciones y miles de ejecuciones. Los datos de HRW pueden desagregarse:

--170 casos de tortura en cinco años de acciones contra el crimen organizado por parte de más de 250 mil efectivos de las fuerzas de seguridad. Es decir, 34 casos al año, 2.8 casos al mes, pero en el contexto de decenas de miles de operativos de seguridad en alrededor de doce estados de la república.

--39 desapariciones en cinco años, a razón de 7.8 al año, ni siquiera una al mes.

--24 ejecuciones extrajudiciales en cinco años, 4.8 al año, 2.5 cada cuatro meses.

 En cambio, de manera tramposa, HRW ignora los saldos oficiales de la lucha contra el crimen organizado; la Secretaría de la Defensa Nacional tiene en su página internet los datos consolidados de los decomisos realizados por el ejército en su participación en la lucha contra la delincuencia 2007-2011:

--50 mil delincuentes muertos y 40 mil detenidos; o sea, 90 mil pillos sacados de circulación en cinco años.

--100 mil armas decomisadas.

--Casi 40 mil vehículos decomisados a los delincuentes.

--600 mil toneladas de marihuana decomisadas.

--35 mil toneladas de cocaína decomisadas.

El cruce de los datos de HRW con los datos del ejército ofrece una conclusión: las violaciones de derechos humanos --que ciertamente no deberían existir ni siquiera en un caso-- han sido menores con respecto a los saldos de decomisos y exclusión de delincuentes de la vida cotidiana. Para evitar las violaciones de garantías, el Ejército, la policía federal y la Marina tienen ya protocolos de protección de derechos humanos en sus operaciones de campo.

Lo malo, sin embargo, es que ciertos analistas asumieron las conclusiones de HRW como propias. El escritor Héctor Aguilar Camín le otorga a HRW credibilidad a su denuncia sobre “ejecuciones extrajudiciales” y de que los pocos casos son “conducta sistemática, más que casual” de las fuerzas de seguridad, aunque sean menos de 5 al año y algunas de esas 24 muertes en cinco años se dieron en fuego cruzado o al no cumplir altos en retenes.

(Diario Político 2012 de Carlos Ramírez en www.grupotransicion.com.mx)

carlosramirezh@hotmail.com

 

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