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Jueves 17 de noviembre de 2011

+ Encuesta PRD: el más rechazado

+ Pero Ebrard muy abajo para 2012

 

Atrapado en sus propias contradicciones, las encuestas para designar al candidato perredista a la presidencia 2012 escogieron al aspirante más popular pero el más rechazado, en tanto que el perdedor era el mejor posicionado en simpatías pero con menos posibilidades de ganar las elecciones.

En todo caso, las encuestas para las presidenciales fueron más bien un corte de caja para saber si Marcelo Ebrard se podría perfilar como el próximo caudillo perredista y para repartirse el pastel del poder entre el tabasqueño y el ex salinista; así, López Obrador se quedó con la candidatura presidencial y Ebrard se conformó con la posibilidad de imponer sucesor en el DF por la vía del dedazo.

Las preguntas de la encuesta fueron planteadas para saber el rechazo a los precandidatos y las posibilidades de los dos para ganar las elecciones. Los resultados de los sondeos --que carecen de rigor científico porque sólo captan sensaciones y se fijan en el instante de las preguntas-- dieron como resultado una contradicción: el precandidato que tendría más posibilidades de ganar es al mismo tiempo el político más rechazado.

Por tanto, el PRD tiene que explicar cómo es que podría ganar la elección presidencial de julio del 2013 el personaje más repudiado y --pregunta 2-- por quien la gente no votaría. Al final de cuentas, el PRD le estaría apostando al hecho de la real politik mexicana que convoca al elector no a votar por el mejor candidato sino al que tiene mejores formas de jalar votos, aunque sea el más rechazado.

Por si fuera poco, la realización de las encuestas tampoco resolvió el problema de la cohesión interna. La tribu dominante de Los Chuchos aceptó el modelo de las encuestas por la seguridad que le ofreció Marcelo Ebrard de que López Obrador no pasaría por la prueba de la consulta ciudadana debido a sus pasivos con la sociedad; sin embargo, el resultado fue el contrario ahora Los Chuchos tendrán que callar sus tambores de guerra contra el lopezobradorismo.

Así, Ebrard pudo haber dañado la estrategia del PRD de Los Chuchos para borrar dentro del PRD todo vestigio de López Obrador; la apuesta fue alta y a ella contribuyó Ebrard con sus cálculos --por encuestas previas no difundidas-- a su favor que registraban ya la declinación del tabasqueño por los pasivos del 2006. Sin embargo, el ánimo en torno a las encuestas llevó a los encuestados a decidir ya no en función de escenarios hipotéticos sino ya en función de la posibilidad de designar al candidato del PRD.

Ahora el PRD de Los Chuchos tendrá que someterse de nueva cuenta a López Obrador, quien ya había decidido no contar por el PRD y asumir su candidatura con el control total sobre el PT, la conversión de Convergencia en Movimiento Ciudadano lopezobradorizado y su propio grupo Morena. Así, el PRD será sumado en el furgón de cola de una alianza neopopulista; la reacción agresiva de Jesús Ortega contra la victoria de López Obrador en las encuestas dejó ver la decepción del PRD por la derrota a la que los condujo Marcelo Ebrard.

La expectativa del PRD de Los Chuchos era encumbrar a Ebrard como ganador en las encuestas, someter a López Obrador a los compromisos de reconocer al ganador y tomar el control total del PRD en el DF para definir candidato a la jefatura de gobierno del DF; el paso estratégico del PRD con Ebrard de candidato era un gobierno de coalición con el PAN --no una alianza PAN-PRD-- para detener el camino de regreso del PRI a la presidencia de la república y marginar más a López Obrador como candidato previsible --entonces-- de su propia coalición PT-MC-Morena.

Las encuestas iban a ser la puntilla del PRD de Los Chuchos contra López Obrador. Los sondeos previos realizadas por Ebrard habían registrado una declinación de la popularidad de López Obrador, pero de ahí a la encuesta oficial para definir al candidato se conoció lo veleidoso de las encuestas y la forma en que electorado puede cambiar de posición frente a escenarios diferentes. Ebrard y Los Chuchos presionaron a López Obrador para someterse al modelo de las encuestas, cuando el mejor camino hubiera sido el de una elección primaria con urnas y vigilancia de casillas. De ahí que el esquema de las encuestas haya sido un volado que perdió el PRD de Los Chuchos, aunque Ebrard ganó la posibilidad de poner a su candidato a la jefatura de gobierno del DF.

Al final, López Obrador y Ebrard ganaron con las encuestas y Los Chuchos fueron los derrotados. Ebrard, por lo demás, se hizo del control del PRD por ser la figura política dominante del grupo de Los Chuchos y demás obtuvo el reconocimiento de López Obrador por someterse al resultado de las encuestas. En este juego de poder, Los Chuchos salieron perdiendo todas las jugadas: el candidato del PRD será López Obrador, el perredismo de Los Chuchos será desplazado por los grupos de la coalición neopopulista de López Obrador y Ebrard se quedó con el DF y como el único interlocutor del PRD de Los Chuchos con el tabasqueño.

Con todo, el escenario del 2012 seguirá siendo el mismo: un López Obrador con base social acotada por su radicalismo, con la desconfianza de los sectores medios y altos por el plantón del 2006, la payasada de la presidencia legítima y los datos de las dos encuestas de que es el candidato con más mala opinión y por el que no votaría un vasto número de electores.

La jugada política de Ebrard no es muy difícil de prever: apropiarse del manejo político del DF con un sucesor impuesto por dedazo, controlar el PRD de Los Chuchos y esperar que el resultado del 2012 dé cuenta --ahora sí de manera definitiva-- con López Obrador por su posicionamiento en tercer lugar en las expectativas. Y así surgiría Ebrard como el próximo  caudillo del PRD.

(Diario Político 2012 de Carlos Ramírez en www.grupotransicion.com.mx)

carlosramirezh@hotmail.com

 

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