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Jueves 6 de octubre de 2011

+ BUAP rescata educación pública

+ Retos de universidades públicas

 

En medio de recortes presupuestales que afectan a la educación pública en todo el mundo, las universidades públicas en México se han convertido en factores de estabilidad social o en detonadores de crisis recurrentes.

Mientras la UNAM quiere convertirse en un gobierno paralelo, opera como guardián del Estado priísta a la espera del ansiado regreso y asume la condición de una oposición política a costa del presupuesto federal, otras universidades públicas se han dedicado a fortalecer su presencia en su entorno social y han llegado al nivel de rescatar la validez de la verdadera educación pública.

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, que en el pasado fue escenario de fuertes rupturas institucionales ideológicas, resalta ahora por sus resultados positivos en el contexto de las universidades públicas que han creado una inestabilidad social y política por sus exigencias crecientes de presupuestos públicos pero que se niegan a dar cuenta social de sus actos.

Como la segunda universidad pública en importancia a nivel nacional, la BUAP ha logrado rescatar el valor de la educación pública. Los temores a posibles inestabilidades políticas y sociales por la alternancia de grupo político y de partido en el poder en Puebla desaparecieron cuando las autoridades universitarias privilegiaron la formación educativa de los estudiantes y no se dedicaron a confrontar a las nuevas élites políticas en el poder.

En la UNAM, en cambio, el rector José Narro, de probada militancia priísta y funcionario del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, ha convertido a la UNAM en un grupo de presión política y social para imponer propuestas de gobierno tipo priístas en materia de seguridad, de reforma política y de política económica, con el petate del muerto de que los estudiantes podrían volver a salir a las calles, aunque no como en el pasado cuando confrontaron al Estado priísta sino ahora, en función del contenido de las propuestas de Narro, para pedir el regreso del Estado priísta.

Las universidades públicas nacieron y se consolidaron con el objetivo de capacitar los recursos humanos para el desarrollo, aunque la UNAM asumió ese papel para confrontar al Estado priísta cuando abandonó la línea progresista y el país llegó al colapso de 1968 y justamente ese Estado priísta reprimió las protestas estudiantiles, y ahora las propuestas de la UNAM tienden a refundar el Estado priísta.

La educación se encuentra en crisis en el mundo como derivación de la crisis financiera. Los recortes presupuestales por efecto de los déficit públicos han tocado sensiblemente a la educación; en Chile los estudiantes salieron a las calles exigiendo educación superior gratuita, en España los maestros tomaron las calles en protesta por los recortes salariales aplicados por el gobierno socialista y en Grecia la educación salió afectada también por la disminución del gasto público como forma de estabilización macroeconómica.

Los recortes presupuestales son el único camino planteado por el sistema financiero internacional para estabilizar la crisis, pero la disminución del gasto ha dañado a la educación pública. A ello se agrega el hecho de que el Estado abandonó la prioridad para la educación pública, la educación privada privilegia otro modelo social y el sector público ya no puede absorber a los egresados de los centros de educación superior privada porque su formato educativo carece del estímulo a los factores de la economía privada.

Ahí es donde se localiza el desafío de la educación pública: eludir, como en la UNAM de Narro, el enfoque unidireccional estatista y formar, como en la BUAP, recursos humanos para el desarrollo en sus diversas modalidades, aunque sin perder los espacios críticos necesarios para el equilibrio. Asimismo, las universidades públicas tienen que hacer verdaderos milagros con sus presupuestos no sólo para resistir la crisis sino para crecer en su cobertura.

Las universidades públicas son factores de estabilización social, y más en momentos de transiciones. La BUAP vio la derrota del PRI al gobierno del estado pero no se convirtió en factor de ruptura como la UNAM o la Universidad de Guadalajara, ambas ahora exigiendo aumentos de recursos públicos. Los datos proporcionados por el rector de la BUAP Enrique Agüera en su reciente informe --el primero en la fase poblana de alternancia en el gobierno estatal-- revelan un crecimiento de la matrícula, la calidad de la educación, la expansión regional, el aumento de la infraestructura física y su posicionamiento internacional. Y como hasta ahora ninguna universidad pública lo ha hecho, el manejo abierto de sus finanzas con reconocimiento de las calificadoras Fitch Ratings, Estándar & Poor´s y Moodys.

Lo interesante de Puebla es que la BUAP no sólo no fue factor de inestabilidad en la alternancia a favor de la alianza PAN-PRD, sino que consiguió el apoyo del gobernador aliancista Rafael Moreno Valle para reimpulsar el papel de la universidad en el entorno social. Es decir, que gobiernos posteriores al ciclo priísta local han entendido el papel de la universidad pública pero siempre y cuando los centros educativos profundicen su prioridad en la formación de cuadros profesionales para el desarrollo y no para algún modelo político determinado.

Las universidades públicas aparecen como la salida a la opción bastante estrecha de las universidades privadas pero a condición de revalidar el concepto de educación pública, con enfoque social, capacitación de alta calidad y, sobre todo, reinserción en el entorno social. La BUAP atiende a poco más de un tercio de la demanda superior a nivel licenciatura y es la primera opción para más de dos tercios de bachilleres, en una entidad donde están presentes prácticamente todas las universidades privadas existentes en el país.

La alternancia partidista en la presidencia de la república y en los gobiernos estatales, la estrechez presupuestal educativa y la educación como factor de concientización de los estudiantes exigen la redefinición de la administración presupuestal universitaria o salir a las calles a exigirle al gobierno más y más recursos. La BUAP de Agüera se aparece como el espejo positivo de la UNAM de Narro.

(Diario Político 2012 de Carlos Ramírez en www.grupotransicion.com.mx)

carlosramirezh@hotmail.com

 

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