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Viernes 14 de octubre de 2011

+ Escorpión derrota a Los Zetas

+ Estrategia de IV región militar

 

Aunque la información en los medios se destacó por el lado del arresto de uno de los más cercanos mandos de Los Zetas, la captura de El Rana reveló una de las operaciones militares mejor diseñadas para combatir a los cárteles del crimen organizado mucho más allá de los enfrentamientos violentos.

La IV región militar, al mando del general Noé Sandoval Alcázar, instrumentó la Operación Escorpión en base a las estrategias militares integrales, no sólo a nivel de combate. El operativo estratégico ha permitido al ejército no sólo ser escudo de defensa de la sociedad frente al embate violento de las bandas del crimen organizado, sino tomar la iniciativa basado en la investigación y no sólo en la lucha y desarticular cárteles.

La Operación Escorpión, que ha operado en tres fases desde el 28 de agosto, consiste en golpear estratégicamente a los cárteles de la droga en sus cuatro partes fundamentales de organización: mando, finanzas, operaciones y logísticas. Hasta hace poco, el ejército se concentraba en apoyar a las autoridades de seguridad, en patrullar y en responder a agresiones.

La IV región militar diseñó la estrategia, que ya está implementando el ejército en otras zonas del país, para realmente afectar las estructuras de los cárteles y no solamente provocar algunas bajas circunstanciales. En dos meses y medio, la Operación Escorpión operó en función de tres principios también estratégicos: coordinación de mandos y tropas, concentración de fuerzas ofensivas y sobre todo unidad de objetivo.

El instrumento central de la Operación Escorpión es una de las tareas que los militares manejan como prioridad en tácticas de guerra: la inteligencia, es decir, el acopio, procesamiento y articulación de informaciones para de ahí pasar a decisiones operativas. En estos meses, el ejército ha acumulado suficiente información sobre el comportamiento del crimen organizado y con ello ha permitido a la estrategia general del gobierno federal pasara  al fase operativa pero ya con objetivos concretos y no nada más como respuesta circunstancial a conflictos momentáneos.

La captura de Carlos Oliva Castillo alias La Rana fue producto de la capacidad de manejar inteligencia. En mes y medio, la Operación Escorpión ha logrado, de acuerdo con información de la Defensa Nacional, liberar a 36 personas, detener a 724 delincuentes, asegurar más de 27 toneladas de marihuana, decomisar más de mil 600 armas y casi 200 mil cartuchos, quitarle al narco 165 granadas y 870 vehículos en los estados de Tamaulipas, Coahuila, San Luis Potosí y Nuevo León.

El uso de operaciones integrales --investigación y acción-- ha logrado disminuir los enfrentamientos ejército-delincuentes en lugares públicos, salvo cuando las bandas criminales toman la decisión de atacar sin preocuparse por la población civil y con ello introducir el factor miedo en la sociedad. A lo largo de estos años, el acopio de información ha permitido a las fuerzas armadas tener suficiente inteligencia acumulada para la realización de operativos más quirúrgicos que apunten a los mandos medios y altos de la jerarquía criminal.

El proceso de inteligencia militar consta de varias partes que van desde el acopio de información, la depuración de datos, el procesamiento de lo recopilado y el cruce con los expedientes de los principales cárteles y sus bandas que ha logrado el ejército organizar en estos años. La Operación Escorpión es la primera que el ejército reconoce como formal en su aplicación. Hasta finales del año pasado, la participación de los militares en los estados calientes de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila se reducía a vigilancia externa y patrullaje, con enfrentamientos regulares en las calles y carreteras.

La identificación de las cuatro estructuras de poder de los cárteles de la droga permitió al ejército instrumentar estrategias en diferentes niveles para lastimar no a los narcos callejeros sino las estructuras de decisión y organización: identificación de los mandos por nombre y cargo, seguimiento del flujo del dinero para percibir ya la consolidación de redes criminales que han involucrado a civiles no en siembra, consumo o trasiego, sino en la parte esencial del lavado del dinero, el conocimiento de las formas de operación de los criminales en diferentes actividades y partes del proceso de narcotráfico y sobre todo la forma de articular acciones criminales como modus operandi en las acciones cruzadas de venta, lavado y guerra entre cárteles.

El saldo exitoso de la Operación Escorpión de la IV región militar, autorizado por el secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galván, ha mostrado que la aplicación de tácticas y estrategias militares no se reducen solamente a la confrontación armada sino que tiene que ver con la capacidad de organización del ejército; una guerra no se gana en las trincheras o con misiles lanzados desde kilómetros de distancia, sino con operaciones de identificación precisa del enemigo. Y el arma secreta es el acopio y procesamiento de la información.

Sin identificar operaciones con algún nombre, las regiones y zonas militares han pasado de la fase del enfrentamiento a la del uso de la inteligencia procesada para afectar al enemigo sin daños colaterales. En los últimos meses las fuerzas armadas han golpeado al crimen organizado en tres de sus estructuras fundamentales: las bases delincuenciales, el dinero decomisado en efectivo o en armas, droga y efectivo y en los mandos. Los tres principales cárteles --Los Zetas, El Chapo y El Mayo-- han sido identificados en sus estructuras por la inteligencia militar y con ello han perdido su ventaja operativa.

Por eso es que los mandos del narco han comenzado a caer como fichas de dominó.

(Diario Político 2012 de Carlos Ramírez en www.grupotransicion.com.mx)

carlosramirezh@hotmail.com

 

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