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Miércoles 14 de septiembre de 2011

+ Jóvenes militares: la lucha

+ Contra pesimismo de rector

 

Frente al pesimismo autoritario del rector unamita José Narro Robles que todo lo ve negro y quiere sólo más y más presupuesto público, ayer emergió la voz enérgica del optimismo juvenil de cadetes militares para fijar con claridad su posicionamiento:

“No y mil veces no a ese abatimiento”.

El escenario no pudo haber sido más adecuado: el homenaje a los Niños Héroes que resistieron la invasión de los Estados Unidos en septiembre de 1847. La cadete del tercer año de la Escuela Militar de Enfermería, Evelyn Zárate Blanco, elaboró un discurso contra el derrotismo.

Y ante el regodeo de Narro Robles con su juego de palabras de los jóvenes ni-ni porque ni estudian ni trabajan pero siguen a la espera de la dádiva del Estado, la voz de los jóvenes cadetes militares --los sí-sí-- dejó muy en claro que el futuro se construye con decisión y se destruye con “excusas que disculpan todo y nada alivian”.

Nunca, hasta ahora, la voz de los jóvenes cadetes militares se había escuchado con el reclamo optimista de enfrentar la desidia, el derrotismo, las voces quejumbrosas que quieren que el Estado les dé todo y les resuelva todo sin aportar algo a cambio, esas voces de la derrota que enarbola el rector unamita Narro Robles.

Por eso la parte final del discurso de la cadete Zárate Blanco debe leerse sin cortes:

En el siglo XIX, los bisoños cadetes combatieron sin miramientos al invasor; ahora, nos corresponde la obligación de superar los retos del siglo XXI.

Los mexicanos anhelamos un futuro. El mañana… también es un derecho.

Pero sólo se puede forjar con una sociedad consciente de su ayer, en comunión con su presente y ávida de su porvenir.

Apliquemos entonces la voluntad y el entendimiento, para encontrar los acuerdos que requiere este México que nos ha tocado vivir y defender.

Apuntalemos la sutura gentilicia incrustada en la arqueología de nuestras culturas; en la policromía de las montañas, valles, cielos y mares; en la música y la danza; en el idioma y la literatura; en el pasado y en la modernidad y de manera señalada, en la cohesión social.

Tenemos todo para vencer y triunfar.

Y la lucha diaria contra las amenazas que interfieren nuestro desarrollo y seguridad, no será la excepción.

Los jóvenes pensamos y soñamos. Escudriñamos el ayer para tornear nuestro propio destino, para crearlo con afán y con las herramientas que tenemos al alcance: educación, entusiasmo y  determinación.

Quienes atesoramos la oportunidad y el orgullo de abrazar la carrera de las armas, más comprometidos estamos con esta noble Patria que nos cobija y concede identidad y pertenencia.

Creemos en la honradez; en la integridad; en el compañerismo solidario y a toda prueba; en la historia y en el imaginario colectivo; pero sobre todo, creemos en nosotros mismos, porque somos mexicanos de tiempo completo.

Toda Nación es perfectible y ahí radica el cometido.

Existen voces empecinadas en gritar todos los días que somos las generaciones de las crisis, de los desanimados y sin posteridad.

No se dan cuenta que el real desencanto está en su miopía, en su desaliento, en el acendrado pesimismo que genera en sus mentes una conmoción antinacionalista,  empeñada en transformar el denuedo en fracaso.

No y mil veces no, a ese abatimiento.

Dejemos las excusas que disculpan todo y nada alivian; que impiden redoblar la marcha y multiplicar esfuerzos.

¡Basta! de endémicas aflicciones. ¡Basta! de aquellas penas o quejas que sólo generan parálisis anímica.

Nada nos amedrenta, ni la estridencia, ni los vientos tempestuosos, tampoco las viscosas miasmas. Concurramos con los que quieren un mejor país, con justicia y seguridad.

A todos, absolutamente a todos, nos atañe y compete su logro, con gran responsabilidad y respeto recíproco; sin titubeos.

La ventura de las generaciones presentes, debe procurarse sin comprometer a las generaciones del futuro.

Abandonemos entonces esas actitudes medrosas que algunos adoptan para deslindarse de las responsabilidades que la ley les impone.

Conviene más a la nación respaldar… que lamentar.

El civismo no ha muerto. Tampoco se ha diluido la historia.

Los célebres antecesores que concibieron el ayer, nos legaron una Nación íntegra,  agraciada y con prestigio.

Septiembre pretérito nos trajo la libertad y la honra por la mexicanidad y por nuestros héroes patrios.

Perseveremos con ahínco en la búsqueda de nuestras aspiraciones y objetivos.

Los mexicanos somos capaces de alcanzar metas.

Quienes estamos en estos momentos inmersos en nuestra formación miliciana, nos sentimos con ánimo de colaborar para lograrlas.

Entereza que nos provee el uniforme que portamos, pues es vínculo de reciedumbre y prosapia con los Niños Héroes del 47.

Pero también, es eslabón indestructible con todas las mujeres y hombres que en esta tierra, realizan todos los días su propio heroísmo, silencioso y anónimo.

México… México ha de ser, lo que queramos que sea.

(Diario Político 2012 de Carlos Ramírez en www.grupotransicion.com.mx)

carlosramirezh@hotmail.com

 

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