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Lunes 19 de septiembre de 2011

+ Sociedad indignada y apática

+ Protesta…, pero no colabora

 

Justo cuando la crisis de seguridad se ha focalizado en unos cuantos lugares y las noticias de inseguridad involucran a la clase política, la sociedad ve el tamaño del problema pero sigue permaneciendo ajena: se indigna pero no participa:

1.- El rector de la UNAM, José Narro Robles, quiere obligar al gobierno federal que adopte la estrategia de seguridad diseñada por el ex procurador salinista Jorge Carpizo Mac Gregor pero mantiene los compromisos políticos con el sindicato en materia de seguridad en los territorios universitarios y ahí el narco ha sentado sus reales. La semana pasada Alejandro Martí, presidente de la fundación Sistema para la Observación Ciudadana (SOS), afirmó que el rector unamita debería ser más cuidadoso con el personal académico porque aparece vinculado la máxima casa de estudios el ex juez Carlos Rayo Mares, abogado de los secuestradores de la banda de Los Petriciolet que raptó y asesinó a Fernando Martí.

2.- En su gira pregonando el evangelio cristiano de la fe y convirtiendo las calles en púlpitos religiosos, Javier Sicilia sufrió una tensión el sábado en la noche cuando la policía federal que lo cuida detectó un intento de atentado; durante quince minutos, a la orilla de la carretera, los policías federales tan vilipendiados en sus discursos hicieron un escudo humano para proteger la vida del catequista. Sicilia confesaría después el miedo que sintió; pero él tuvo la suerte de estar protegido. El mensaje quedó claro: los malos son los delincuentes a los que Sicilia y sus sacerdotes dominicos no critican ni condenan y que la defensa de la sociedad está en manos de la policía federal, del ejército y la marina. ¿Es la salida entonces la demanda de Sicilia de decretar la paz y dejarles el país a las bandas criminales?

3.- En varios municipios de Nuevo León decenas de policías fueron arraigados por evidencias de que colaboraban con los cárteles de la droga y la seguridad fue trasladada a la policía federal y al ejército. Asimismo, el caso de seguridad del alcalde de Monterrey se politizó para mantener la inmovilidad, pero sin profundizar las indagaciones sobre la operación del crimen organizado en municipios del estado. La política se ha convertido en blindaje para funcionarios y gobernantes que no han podido garantizar la seguridad de sus gobernados.

4.- En Michoacán, el gobierno perredista de Leonel Godoy se sigue haciendo el ofendido por lo que llama falta de respeto del gobierno federal hacia la soberanía estatal, pero ha excluido del debate electoral actual el caso de su medio hermano Julio César Godoy, desaforado como diputado perredista cuando sus compañeros legisladores escucharon grabaciones de sus conversaciones con el capo Servando Gómez La Tuta. Los Godoy quieren seguir manteniendo el control político de Michoacán, pese a su fracaso y complicidad en materia de seguridad. Y los votantes perredistas han ignorado la responsabilidad del gobernador Godoy en la inseguridad y el tema del narcodiputado perredista.

5.- El diputado guerrerense Moisés Villanueva de la Luz fue hallado muerto el sábado, luego de varios días de desaparecido. En Guerrero la elección pasada de gobernador se dio no en el escenario de la inseguridad agudizada bajo el gobierno perredista de Zeferino Torreblanca sino en función del mantenimiento de la plaza política para una corriente. La sociedad que se dice aterrada por la inseguridad carece de voluntad propia para usar su voto como instrumento de calificación de capacidades de gobierno.

6.- Mientras el jefe de gobierno capitalino se auto exalta en su quinto informe de gobierno, la inseguridad vinculada al crimen organizado y al narcotráfico aumenta en la ciudad de México y las cárceles --sobre todo-- aparecen como los centros de control de las bandas criminales. Lo grave ha sido el hecho de que la sociedad capitalina votó por Marcelo Ebrard en el 2006, a pesar de su fracaso como secretario de Seguridad Pública del gobierno de López Obrador.

Así, la sociedad es capaz de organizarse para protestar a lo largo del país con caravanas protegidas por las autoridades, pero es incapaz de organizarse para exigir a los gobernantes municipales y estatales el cumplimiento de sus responsabilidades en seguridad. Sicilia ya sintió en carne propia el aire amargo del crimen cuando tuvo que ser protegido por policías federales de un posible atentado; los quince minutos de tensión en la carretera, con el vehículo detenido y con policías como escudos humanos, pueden ser considerados por Sicilia como una metáfora de la inseguridad social.

En la clausura-inicio de cursos de los planteles militares el miércoles 14, el presidente Calderón y el general secretario Guillermo Galván Galván dieron a sus discursos un tono de exigencia a la participación social, dejando en el aire aquella oración fúnebre de Pericles, contada por Tucídides en Historia de la guerra del Peloponeso, en la que el gobernante ateniense decía a las viudas de la guerra que sus hombres-soldados estaban defendiendo el modelo social de la democracia. Afirmó Calderón: “así como los soldados plantan cara y se baten en combate con el enemigo, ciudadanos o militares debieran hacer lo mismo, cada quien en su trinchera”.

Pero al contrario, Sicilia y la UNAM, por ejemplo, quieren la paz “digna” con el fin de la estrategia de seguridad contra el crimen organizado y, en automático, cederles las plazas a las bandas criminales. Pero eso se llama complicidad.

Además, opino que Javier Sicilia, su movimiento y el rector de la UNAM José Narro deben pedir directamente la rendición incondicional de Joaquín El Chapo Guzmán, Ismael El Mayo Zambada, Heriberto Lazcano El Lazca, Servando Gómez La Tuta, Juan José El Azul Esparragoza, Vicente Carrillo Fuentes y otros capos y exigirles la entrega de su arsenal de armas, para ser juzgados como responsables de la violencia criminal en el tráfico de drogas y de varios de miles de muertos.

(Diario Político 2012 de Carlos Ramírez en www.grupotransicion.com.mx)

carlosramirezh@hotmail.com

 

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