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Miércoles 6 de junio de 2012

+ #YoSoy132: están chavos, chavos

+ El grito, la masa, la turba y la bola

 

Como todo lo que resiste apoya, la presencia el lunes de Josefina Vázquez Mota en la Universidad Iberoamericana sirvió para permitir el regreso de la candidata presidencial del PAN a la contienda presidencial y para exhibir a los estudiantes en su incultura.

En preguntas aisladas, una por una, los estudiantes se vieron incoherentes, torpes al hablar, sin saber cómo estructurar una pregunta, siempre generalizando; eso sí, el masa anónima, los estudiantes de la Ibero se mostraron buenos para el grito, el insulto, la frase intolerante. Y como era de esperarse, le dieron el espacio político a Josefina para que mostrara lo que ha aprendido en esta campaña: la política para dominar al adversario. Por eso faltó un tris para que la panista saliera… en hombros.

Eso sí, la reunión sirvió para demostrar que el movimiento #YoSoy132 carece de forma, de ideas, de proyectos, de propuestas. Su gran bandera radica en la exigencia de que las televisoras impongan presidente de la república, pero ignoran que la televisión no vota sino que el próximo presidente deberá acumular algo así como 16 millones de votos de ciudadanos, y obviamente es un insulto a la inteligencia del ciudadano suponer que un aparato de televisión va a ordenar por quien votar. Si así fuera, entonces Peña Nieto no estaría cayendo por efecto de la opinión pública.

El 132 es un movimiento de repudio a la forma en que el PRI ocupó el espacio del auditorio el día de su presentación y de respuesta a los insultos de priístas en contra de los estudiantes que se quejaron. Pero nada más. Por ejemplo, hablan de “libertad de información” pero no saben –están chavos, pues– que el ejercicio de la crítica desde 1968 al 2000 permitió la deslegitimación del PRI y que paradójicamente varios operadores de comunicación del gobierno de Carlos Salinas de Gortari son hoy profesores de la Ibero, forman estudiantes para ese modelo de comunicación y participan en programas de estaciones de televisión abiertas o cerradas.

Si deveras quisieran los de la Ibero cambiar el mundo y pelear por otra libertad de información entonces deberían comenzar por sus propios profesores y sus propias carreras profesionales en ciencias políticas y comunicación porque esos programas están diseñados para formar recursos humanos que luego sirven… a las televisoras que dicen repudiar.

El movimiento 132 parece basarse en el criterio de “ropa usada que venda”. Revisan el periódico y ven los asuntos conflictivos del día, arman algunas frases y muchos gritos y se lanzan a la protesta callejera. Por ejemplo, el lunes cacharon el problema de la Guardería ABC de Hermosillo y la convirtieron en grito de repudio, muy al estilo de Antorchas Campesina, el SME y la Sección 22 de maestros de Oaxaca, y con ello se sintieron satisfechos. Pero como estudiantes de nivel profesional no optaron por organizar bufetes jurídicos, establecer acciones conjuntas con los padres, diseñar un observatorio ciudadano del Seguro Social o algo que tuviera un compromiso mayor; por eso sólo hubo gritos… y a otra cosa.

El asunto fue tan superficial que la candidata presidencial panista aprovechó el impulso de los jóvenes impulsivos para darle vuelta al tema de Juan Molinar Horcasitas y lograr el aplauso eufórico de los jóvenes, cuando en realidad Molinar ya había sido excluido del equipo de campaña de Josefina.

Luego muy serios, los del 132 salieron en defensa de los periodistas asesinados, pero nada, absolutamente nada, hay en sus acciones que impliquen la creación de comités de defensa, de creación de grupos de seguimiento de las quejas, de agrupaciones de acercamiento a las familias, de investigación de las razones de esas muertes y por tanto nada de propuestas que realmente garanticen la libertad de expresión. Y al estilo Javier Sicilia, en algún lado leyeron que van 60 mil muertos en la lucha contra los cárteles de la droga pero equivocaron el destinatario: el gobierno no mata a delincuentes, sino que los delincuentes se asesinan entre peleando territorios; por tanto, debieron de haber dirigido sus gritos al Chapo Guzmán, al Lazca, al Mayo Zambada, a los Beltrán Leyva, a la Tuta y a todos los demás capos de la droga que han ordenado la muerte de personas. ¿Miedo, ignorancia, politiquería? Los del 132 parecen olvidar que son estudiantes de nivel superior y que su función en pensar, razonar y proponer, no gritar.

El contrasentido en el 132 es que exigen democracia pero se han convertido en un movimiento fundamentalista irracional que elude el debate y la crítica. La democracia es la que los chavos dicen… o no es democracia. Y no saben –o eluden– que el adversario de la democracia está dentro: las universidades privadas son refugio académico de funcionarios del sistema priísta.

El fundamentalismo democrático no razona, no debate; grita, se erige como el nuevo monumento a la verdad; a pesar de moverse en las altas ideas de la educación superior, ignoran que los programas de estudio están diseñados para fortalecer el sistema ideológico del Estado priísta vigente; alguno salió con el argumento de que los del 132 “tienen los ecos del 68 ardiendo en nuestras manos”, pero ninguno de ellos ha realizado algún análisis histórico del 68 y de las protestas estudiantiles antisistémicas. El 68 fue la represión, pero también de ahí salieron los intelectuales que apoyaron al sistema político priísta, como el recientemente fallecido Carlos Fuentes. Por eso Josefina, con habilidad, les dio a los chavos una lección política del halconazo y los dejó con la boca abierta.

En el fondo, el 132 es una catarsis de la generación que va saliendo al escenario político y que necesita aferrarse a una protesta. Hay que ver las biografías políticas de los maduros que hoy apoyan al 132 y dicen “yo soy 132” pero que hasta ahora han servido de aliados del viejo régimen que representan los tres grandes partidos. Si los del 132 son el 68 actual, entonces el 68 fue una farsa política.

 

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@carlosramirezh

 

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