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Viernes 6 de julio de 2012

+ Encuestadoras: el voto “oculto”

+ Encuestadores: trifecta, no gurús

 

Los reclamos a las encuestadoras por haber fallado sus pronósticos son más incisivos por quienes las tomaron como pronósticos y no como sondeos, una exploración de las tendencias en un momento preciso.

El doctor Rafael Abascal, director de la consultora y encuestadora Prospecta Consulting, entregó a Indicador Político un análisis sobre por qué fallaron las encuestas en los números, aunque no en los lugares de llegada ni en registrar la caída de Josefina Vázquez Mota: los encuestadores no son gurúes y sólo atinaron al modelo de trifecta del hipódromo: el orden de llegada 1-2-3.

1.- Empresas encuestadoras “institucionales”.

Es evidente que la gran mayoría de las empresas encuestadoras en sus ejercicios previos a la elección y en las encuestas de salida, presentaron de manera consistente, en promedio a EPN por arriba del 42% y una ventaja de 15 puntos sobre Andrés Manuel López Obrador (AMLO); lo que muestra que se trata de problemas metodológicos y específicamente de selección de la muestra, así como de concepción de conceptos “tradicionales” que se han venido transformando desde el año de 1997, como es el voto “duro”, “rural” o “verde”.

Durante todo el proceso electoral la mayoría de las encuestadoras arrojaron resultados sumamente consistentes en sus tendencias, aunque resultados numéricos diferentes y cada una de ellas en lo singular, cuenta con su propia metodología general y su propia técnica de muestreo; si todas se equivocaron, entonces hubo problemas de insuficiencias metodológicas y especialmente de la selección de la muestra.

1.1.- Los problemas más evidentes fueron:

1.    No se está midiendo cabalmente el voto rural, está subrepresentado en todos los ejercicios

2.    Hay una confusión de concepciones “tradicionales” de que el voto rural se confunde con el voto duro de los partidos y que sufragan en un solo sentido o bloques.

3.    Cuando la realidad actual muestra, que el voto rural es selectivo y también diferenciado; es decir, apoyan a un signo en el ejecutivo y a otro signo, en el legislativo.

4.    Aunque el IFE divide las casillas en Urbanas, Mixtas y Rurales, las encuestadoras por costos y una visión pragmática de representatividad, muestrean bien lo urbano y mixto, más no lo rural.

1.2.- Otro tipo de problemas generales que también influyeron en la falta de precisión de los resultados:

1.    Demasiada exposición mediática ante campañas sosas, por medio de spots y sin contenido, donde las encuestas se convirtieron en noticias y/o contenidos, así como en un sentido reduccionista, de sólo analizar las posiciones de los candidatos.

2.    Se relajaron los principios básicos de las encuestadoras y establecieron la “moda”, para mí la mala práctica, de medir lo que llaman “Preferencias Efectivas”, que no es otra cosa que distribuir proporcionalmente a los de no respuesta o indecisos, lo que además de ser incorrecto, aumenta de manera artificial los porcentajes de intención del voto; beneficiando especialmente el de EPN.

3.    Se dio como nunca la asociación de empresas encuestadoras con medios masivos de comunicación, donde los encuestadores --sus directores-- dejaron de ser los técnicos y se convirtieron en los “gurús” de la política. Hubo ausencia de analistas políticos que tradujeran a la ciudadanía los diferentes resultados de las encuestas con sentido crítico.

4.    Faltó insistirle a la ciudadanía que las encuestas son fotografías del momento, que miden el estado de ánimo o percepciones electorales sobre partidos y/o candidatos, y que no son pronósticos de resultados.

1.3.- La sobrestimación de EPN de 15 puntos por las encuestadoras a la realidad de los resultados electorales de 6.5 puntos fue un error de más del 100%:

1.    Se subvaloró el voto rural, que benefició mayoritariamente a AMLO y no a EPN

2.    AMLO capturo una parte significativa de los indecisos

3.    También tuvo aportaciones del voto útil

4.    No se midió correctamente el efecto de las manifestaciones estudiantiles anti-Peña y anti-PRI, así como en las redes sociales.

5.    Al igual que hace seis años, no tuvo representantes partidarios cerca de la mitad de casillas o mesas de votación.

6.    Hubo cerca de 10% de indecisos, una variable muy importante que podía mover las tendencias y los resultados de la elección.

Nota

Ø Del 26 al día primero se dieron manifestaciones en todo el país de movimientos estudiantiles y de otros grupos anti-Peña y anti-PRI que no fueron medidos.

Ø  No sabía la dimensión de la estructura fundamentalmente rural, que AMLO había construido a lo largo de los últimos 5 años y medio.

Ø  Peña Nieto llega como puntero, con una ventaja de alrededor 15 puntos, pero hay que tomar en cuenta el error estándar de +/- 2.3%.

Ø  El voto útil depende si hay la percepción ciudadana, de que cae el tercer lugar y/o JVM queda sin posibilidades de triunfo.

Variables

Ø  1.1.- La movilización del voto por la estructura partidaria que es imposible contabilizar.

Ø  1.2.- Entre mayor sea la participación ciudadana en la elección por arriba del 55%, el candidato del tricolor puede bajar en 1 o 2 puntos. (La participación ciudadana fue de alrededor del 63% PREP-IFE)

Lo anterior muestra, que este escenario generaba la posibilidad que EPN quedara con una ventaja de alrededor de 6 puntos, sobre AMLO.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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