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Lunes 30 de julio de 2012

+ ¿Democracia KO a democracia?

+ Fallan PAN y PRD en alternancia

 

1.- La democracia es un sistema político tan democrático que permite usar la democracia para liquidar la democracia.

2.- La democracia electoral es un procedimiento de la democracia representativa para elegir gobernantes a partir de la propuesta de un proyecto de gobierno. Lo que se vota en elecciones presidenciales es un modelo de país propuesto por los candidatos presidenciales y sus partidos.

3.- Por tanto, ahora existen dos dimensiones: el asunto puramente electoral que se dirime, como en toda democracia representativa, en las instituciones electorales y el asunto de modelo de nación que debiera tener México para enfrentar su crisis pero debatiéndose en la calles y en las urnas.

4.- López Obrador juega en dos canchas; de un lado, con el PRD en el terreno de la mesa electoral que quiere revertir el resultado de las urnas; de otro, en las calles con la confluencia de movimientos radicales antisistémicos y antipriístas que no alcanzaron a conformar una mayoría electoral.

5.- El derrotado candidato presidencial perredista quiere dos victorias: en la mesa y en la calle, dice que está caminando por el carril de las leyes pero estimula la protesta violenta y apadrina un movimiento que utiliza las presuntas irregularidades electorales --que las instituciones, con tiempo legal, están aún definiendo-- para dar el paso adelante: presentarse como un Profeta que salvará a México de la corrupción y la inmoralidad.

6.- López Obrador --seguido fielmente, hasta ahora, por el PRD de Los Chuchos-- no representa una verdadera izquierda ideológica sino una izquierda religiosa, protestante; no toma la esencia de la propuesta marxista de la lucha de clases como el eje del conflicto social y de la disputa por la riqueza, sino el neopopulismo presupuestal del Estado para regalar dinero; y se ha olvidado de las masas proletarias para acogerse a la capacidad de movilización del lumpenproletariado, la lumpenburguesía y el lumpenestudiantado.

7.- Lo que se ha puesto en el centro del debate es la democracia representativa frente a la democracia directa. Si se revisan los parámetros y coordenadas, López Obrador está aplicando el modelo de la APPO en Oaxaca: una insurrección de organizaciones sociales antisistémicas y antipriístas contra las instituciones para instaurar un gobierno popular, autogestionario y comunal. La ofensiva de López Obrador contra las instituciones electorales tiene el objetivo de desacreditarlas y por tanto aniquilarlas, La desinstitucionalización es un proceso de los movimientos antisistémicos para regresar la toma de decisiones a las calles, a la mano alzada.

8.- El movimiento estudiantil de protesta, animado por estudiantes de universidades públicas y privadas, es la otra palanca de López Obrador y en nada se parece al movimiento del 68: los estudiantes del 68 combatieron contra expresiones autoritarias y represivas del Estado y hoy la protesta es contra irregularidades electorales; en el 68 los estudiantes exigieron renuncias policiacas y derogación de leyes represivas y hoy quieren la entrega del gobierno a López Obrador; en el 68 fue un movimiento contra el modelo de gobierno priísta y hoy es un movimiento por el Caudillo… que se forjó en el PRI.

9.- El ala radical del PRD, la lopezobradorista, ha señalado como objetivo no el procedimiento de limpieza del proceso electoral, sino la anulación de las elecciones y la designación de un presidente interino. Pero comete el mismo error de la APPO en Oaxaca: exigir en el 2006 la renuncia del gobernador pero dejando intacto el sistema político priísta. Por eso el movimiento de López Obrador es en realidad un priísta antipriísta, porque deja la estructura priísta en el PRD; por tanto, el país padece un conflicto de élites, no de modelos sistémicos.

10.- Un interino tendría que darse con las reglas políticas vigentes: debería ser nombrado por el Congreso, dominado hoy por el PRI y por el PAN. Por tanto, el interino tendría que reproducir el sistema vigente y la victoria del PRI y el interino tendría que ser del PRI. De ahí que la lucha de López Obrador no sea por la renovación sistémica sino una victoria pírrica contra el político priísta que lo derrotó en las urnas con 3.4 millones de votos y casi 7 puntos porcentuales de ventaja. Se trata, pues, de evitar la derrota, aunque metiendo al país en un sobresalto de interinato que llevaría al mismo destino.

11.- López Obrador y sus fascios juveniles juegan con el vigente sistema político democrático para acabar con la democracia. Es decir, sus exigencias se alejan de los caminos democráticos, aunque en nombre de la democracia. No puede tenerse una mejor opción: se usa la democracia para acabar con la democracia.

12.- La democracia es conservadora, un modelo liberal, ideal para las sociedades masivas. Los mecanismos de representatividad pasan por los partidos, no por los liderazgos caudillistas. La democracia directa depende del caudillo.

13.- El asunto ya ha sido planteado por la ciencia política. Un texto de Ralf Dahrendorf del 2004 (revista Metapolítica No,. 37, septiembre-octubre de 2004) delineaba el dilema de que en Europa la democracia fue usada por grupos radicales de ultraderecha para terminar con la democracia. Hoy los movimientos sociales antisistémicos quieren destruir el sistema democrático o condicionarlo a sus propias preferencias: ganar en las calles lo que no se acredita en las urnas.

14.- Por ello el dilema  de México es claro: democracia representativa o democracia directa. El problema fue que la alternancia panista no trabajó la reforma del sistema político y la oposición neopopulista se preocupó más por la movilización caudillista que por reconstruir las instituciones electorales.

15.- Las crisis poselectorales han sido culpa de la alternancia fallida y la responsabilidad involucra al PAN y al PRD.

 

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@carlosramirezh

 

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