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Miércoles 22 de agosto de 2012

+ Ejército y seguridad municipal

+ SDN rompe control del narco

 

Mientras los militares son enjuiciados en tribunales judiciales por contados casos de derechos humanos, la Secretaría de la Defensa Nacional logró cuajar un modelo de reorganización de la policía municipal para blindarla del dominio por parte de los cárteles de la droga.

El principal problema de la inseguridad se localizaba justamente en que las policías estatales y municipales eran parte de la cadena de complicidades del narcotráfico y por tanto era imposible intentar combatir la inseguridad sin policías leales.

El prototipo del programa de reorganización de policías municipales y estatales fue aplicado en la IV Región Militar al mando del general Noé Sandoval Alcázar. A lo largo de varios meses, el ejército pasó a revisión a la seguridad estatal y municipal y se encontró con desorganización, malos salarios y ausencia de controles de confianza.

El programa de reorganización policial se hizo en el escenario de la Operación Noroeste, donde el ejército no se dedica sólo a combatir delincuentes sino que ha contribuido con su presencia a restaurar una parte del tejido social, a poner orden en los cuerpos policiacos y a dar capacitación y entrenamiento a los nuevos policías.

La IV Región Militar se encargó de coordinar las peticiones de gobernadores de cinco estados de la Operación Noroeste: Nuevo León, San Luis Potosí, Veracruz, Coahuila y Tamaulipas, canalizadas vía Gobernación.

La evaluación previa del estado en que se encontraban las policías estatales y municipales tuvo resultados bastante negativos y preocupantes: hace apenas un año las fuerzas de seguridad estatales y municipales no contaban con la capacidad de reacción necesaria para hacer frente a la delincuencia organizada, los salarios eran bajos, estaban al servicio de los delincuentes, no había controles sobre el uso adecuado de los permisos de portación de armas.

Si la capacidad de reacción de las policías locales era prácticamente nula, lo más grave fue que paulatinamente los cárteles fueron comprando a jefes y mandos policiacos. Las actividades de las fuerzas federales de seguridad tenían que realizarse a espaldas de los policías locales porque los narcos se enteraban de movimientos y operativos. Asimismo, la coordinación entre policías estatales y municipales era inexistente y por tanto también con las federales. El reclutamiento de personal carecía de técnicas de control pero poco se podía hacer con sueldos de miseria.

En los hechos, la comandancia de la IV Región Militar opera como una coordinación única de la seguridad en esos cinco estados, realizando periódicamente juntas de coordinación y supervisión de la capacitación. Con ello se ha blindado a los cuerpos estatales y municipales de seguridad de cualquier intento de penetración del crimen organizado.

La reestructuración de las policías municipales en el Noroeste de la república se basa en objetivos concretos, entre los que destacan los siguientes:

--Reclutamiento de personal militar retirado y del que haya causado baja dignamente de las fuerzas armadas, inclusive para darle una mejor utilización a la capacitación que recibieron en su entrenamiento. Este personal militar retirado ha pasado los controles estrictos de confianza del ejército.

--Evaluaciones de control de confianza recurrentes, para mantener al personal policiaco bajo supervisión permanente. El error del pasado consistía en contratación de policías y los dejaban sin controles posteriores. Los controles de confianza no son sólo de exámenes, sino de atención familiar.

--Depuración de las corporaciones policiales para excluir al personal que venía ya cargado de compromisos y que contaminaba permanentemente a sus compañeros. El propósito es el de crear una nueva policía con personal ajeno a las viejas prácticas.

--Informe policial homologado para evitar la dispersión de informaciones que puedan constituir inteligencia de seguridad. Hasta hace poco no sólo cada policía hacía sus informes sin ninguna coherencia de seguridad, sino que a veces ni siquiera redactaban informes. Los reportes policiacos son fuentes de inteligencia de seguridad.

--La unificación de criterios y procedimientos para el ejercicio de la función de seguridad pública, estrechando la coordinación y enlace entre las policías estatales y municipales con el personal militar.

Las nuevas policías municipales cuentan ya con recursos, infraestructura y atención: vehículos, patrullas, comando móvil y unidades blindadas, bonos especiales para el personal que tiene enfrentamientos con delincuentes, seguros de vida, derecho al Infonavit, materiales para mejorar sus condiciones de vida y una coas tan elemental como ausente: alimentación.

Hasta ahora, quince municipios de Nuevo León cuentan con mandos policiales de procedencia militar, lo que garantiza una mejor y más confiable comunicación con el personal militar en el área. Asimismo, Nuevo León ha creado una nueva policía estatal denominada Fuerza Civil, organizada en base a la doctrina y disciplina militar y con un personal inicial de casi mil 300 efectivos. Para evitar sospechas, estas policías pasan certificaciones y evaluaciones constantes. El objetivo final es, dicen los responsables del modelo, cambiar la percepción social sobre los policías y sobre todo construir un blindaje de protección de las policías para evitar la infiltración criminal.

Las nuevas policías municipales han aumentado los saldos de aseguramiento de armas, vehículos, drogas, inmuebles y delincuentes. Y han llevado algo de tranquilidad social a sus municipios.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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