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Viernes 24 de agosto de 2012

+ Duarte acusa de fraude a OCESA

+ PRI-PAN se apropian de Coparmex

 

El relevo en la presidencia de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) podría ser el primer indicio de que el PRI habría vuelto a las andadas: imponer al presidente del sindicato de patrones en función de los intereses políticos del gobierno.

Asimismo, podría ser el primer indicio de una alianza del PRI con el PAN: el gobernador priísta chihuahuense César Duarte se ha aliado al ex diputado panista y último secretario priísta de Gobernación Diódoro Carrasco Altamirano para manipular el proceso de renovación de dirigencia de la Coparmex.

La jugada lleva otro efecto directo: que el ex presidente de ese organismo y presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani, se perfile desde ahora como el candidato a gobernador de Oaxaca por la alianza PAN-PRI, sacando de la jugada al PRD que se colocó en las pasadas elecciones federales como la primera fuerza política estatal.

El actual gobernador oaxaqueño es Gabino Cué Monteagudo, que le ganó al PRI en el 2010 por la alianza PAN-PRD coordinada por el ex gobernador Carrasco Altamirano. Ahora habrá un cambio estratégico en la alianza por la victoria presidencial del priísta Enrique Peña Nieto y Carrasco está ya operando en Oaxaca la candidatura del pequeño empresario Gutiérrez Candiani como candidato aliancista pero del PAN-PRI y sin el PRD.

Por segunda vez, la elección de la presidencial nacional de la Coparmex estará controlada por el ex priísta, hoy panista y casi de regreso al PRI Carrasco Altamirano, dejando a los patrones sin cartas propias. En la operación política participa el gobernador chihuahuense Duarte, quien en la competencia por la candidatura presidencial del PRI apoyó abiertamente a Beatriz Paredes Rangel y enfrentó al entonces gobernador mexiquense Peña Nieto. Duarte está conteniendo al presidente de la Coparmex en Ciudad Juárez, Carlos Chavira Rodríguez. De cumplirse la maniobra Duarte-Carrasco para imponer al sinaloense Juan Pablo Castañón, la Coparmex será entregada a la alianza PRI-PAN. Y el otro efecto adicional sería el fortalecimiento del actual presidente del CCE Gutiérrez Candiani como el enlace del sector privado con Peña Nieto

Al estilo del viejo PRI, la Coparmex está operando una elección de su dirigente con maniobras políticas de poder. Y ahí es donde el gobernador Duarte le hace el trabajo a Carrasco Altamirano para sacar de la competencia al juarense Chavira Rodríguez, aunque a costa de iniciar declaraciones de fraude que más bien están dañando a la empresa Ocesa, organizadora de espectáculos. En octubre del año pasado, empresarios de Ciudad Juárez contrataron al grupo Maná con apoyo del gobierno estatal, pero hoy Duarte denuncia que hubo fraude y ha señalado como responsable a Chavira Rodríguez, aunque en realidad está señalando de irregularidades a Ocesa porque por que fue la que firmó el contrato en representación de Maná.

El caso de Maná y Ocesa sólo quiere sacar de la competencia por la Coparmex nacional al empresario juarense Chavira Rodríguez en una jugada de alianza PRI-PAN-Coparmex:

1.- Por primera vez la convocatoria a elección de presidente de la Coparmex incluye la condición de “no haber sido condenado por delito grave, en términos de la legislación mexicana” y para ello los precandidatos deben entregar una “carta de antecedentes no penales expedido por la autoridad correspondiente”. En Chihuahua el documento tendría que entregarlo la procuraduría de Duarte.

2.- Pero sin ningún expediente judicial en curso y sólo por declaraciones mediáticas, el gobernador Duarte ha señalado a Chavira Rodríguez como responsable de un fraude en la contratación de Maná, sólo que existe un contrato firmado por Ocesa y dirigentes de la Asociación de Maquiladoras. La inexistencia de una demanda legal en proceso ha llevado a Duarte a mediatizar la responsabilidad de Chavira, quien no aparece firmando en ningún documento. Pero Duarte acusa a Chavira mediáticamente sólo para complicar su registro como candidato a la presidencia de Coparmex.

3.- Sin embargo, las acusaciones sí dañan el prestigio de Ocesa porque el contrato fue por 26 millones de pesos y Duarte dice que el grupo Maná sólo cobró 5 millones. Por tanto, Duarte deja entrever que el presunto fraude pudo haber sido cometido por Ocesa. El empresario Chavira Rodríguez ya acudió a la procuraduría estatal y le informaron que no existe denuncia alguna; por tanto, el juego sucio de Duarte sólo quiere desprestigiar la precandidatura del empresario juarense.

El asunto de Maná sería local de no ser por implicaciones nacionales: la alianza PAN-PRI para mantener el control de la Coparmex a través de un nuevo presidente funcional a los intereses del PRI, quitarle la combatividad que tiempo atrás tuvo ese organismo contra los estilos de dominación priísta, fortalecer la precandidatura de Gutiérrez Candiani al gobierno de Oaxaca en el 2016 con la alianza PAN-PRI y regresar a los tiempos en los que el PRI y el gobierno ponían liderazgos empresariales funcionalmente corporativos al partido del Estado.

Y de paso, la jugada Duarte-Carrasco Altamirano busca colocar en la presidencia de la Coparmex a un dirigente funcional a Gutiérrez Candiani --sería el sinaloense Castañón-- para tapar irregularidades en el funcionamiento interno, porque el ex dirigente Gutiérrez Candiani cometió peculado por casi 4 millones de pesos que fueron recursos del fondo Pyme que no se entregaron a la empresa y fueron usados para actividades de la presidencia del organismo.

De ahí que la futura dirigencia de la Coparmex está en manos del gobernador priísta Duarte y del ex priísta, panista y futuro priísta Carrasco Altamirano y no de los empresarios.

(Por vacaciones de verano Indicador Político toma una semana de descanso. Nos leeremos aquí a partir del lunes 3 de septiembre.)

 

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