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Jueves 13 de septiembre de 2012

+ Y ahora la rebelión de las élites

+ Deshoras: Corral, Ebrard, Sicilia

 

A destiempo, en medio del interregno y en la orilla de cambios políticos de fondo, algunas élites políticas han comenzando a sacar la casta para endurecer sus posiciones:

1.- El senador panista Javier Corral Jurado, que eludió la confrontación directa con Felipe Calderón a partir del protocolo priísta de su condición de Primer Panista de la República, ha roto lanzas contra el presidente de la república por una afirmación que se hizo en privado y en el escenario de los reacomodos en el PAN, para confrontar duramente no a Calderón sino al presidente de la república.

Pero Corral va por lo suyo y no es precisamente la coherencia y menos la congruencia y la ética. Por asuntos panistas Corral, en carta que difundió en los medios, le reclama al presidente de la república --porque se dirige al titular del ejecutivo-- haberlo llamado “cobarde”, pero su misiva más bien rezuma el resentimiento contra Televisa. Y no lo hace por congruencia sino por venganza personal: afectado por el virus priísta que lleva dentro, Corral decidió no pagarle compra de publicidad a Televisa para su campaña a gobernador en 2004, Televisa lo demandó y lo obligó a vender una casa para saldar su deuda y hoy no pierde oportunidad para atacar con falta de ética a Televisa.

En todo caso, Corral está preparando su salida del PAN para pasarse a la bancada del PRD. Por eso es que sus bravuconadas en la carta no quieren más abonar su cambio de camiseta.

2.- Marcelo Ebrard es una de las mentes políticas más estratégicas e ingeniosas, pero lo domina el caudillismo, el autoritarismo y la prisa. Apenas el PRD está tratando de administrar la separación de López Obrador y a Ebrard se le quemaron las habas por colocarse la toga del siguiente Caudillo perredista. Por eso adelantó el martes, menos de setenta y dos horas del anuncio de López Obrador, su decisión de ser candidato presidencial en el 2018. La prisa por auto destaparse no hizo sino desviar el debate sobre la salida de López Obrador a la ambición personal del cargo, en lugar de operar internamente la consolidación del partido sin el tabasqueño.

La urgencia de Ebrard aportó otro elemento al debate sobre el futuro del PRD: empujar a López Obrador hacia la puerta de salida para recibir en el partido, con los brazos abiertos, al próximo caudillo. Eso sí, con astucia, Ebrard colocó la candidatura presidencial perredista del 2018 como uno de los factores de cohesión de corto plazo del partido, pero no en función de la organización o del proyecto que aún no define su perfil como partido institucional y de acción y ya no de masas sino como la figura dominante.

Ahora todo lo que haga el PRD estará contaminado con la agenda de la candidatura presidencial de Ebrard para dentro de seis años., cuando el partido del sol azteca necesita ofrecer primero una definición de línea política, reorganizar su estructuración de organización interna, delinear su oferta de proyecto de gobierno y sobre todo construir una hegemonía entre los principales liderazgos sociales. En lugar de eso, ahora habrá que analizar la era perredista posterior a López Obrador en función del auto destape de Ebrard.

Y peor aún, Ebrard ya contaminó al jefe de gobierno electo del DF, Miguel Angel Mancera, quien ha eludido hasta ahora cualquier definición perredista y ya Ebrard lo metió en la grilla sucesoria adelantadísima del PRD, además de dejar el mensaje de que Mancera ejercerá el cargo en el DF sólo como trampolín presidencial para el 2018. A menos, claro, que la malicia de Ebrard haya usado a Mancera sólo como carta manipulada para quedarse él, Ebrard, como el Caudillo perredista y quemar la popularidad del ex procurador.

3.- Demasiado tarde se dio cuenta el católico anarquista Javier Sicilia que no supo medir los tiempos políticos estadunidenses para su caravana por la paz. Y también a destiempo se percató de la inutilidad práctica de su recorrido en una sociedad marcada por la violencia y el dominio imperial. De ahí su decisión bipolar de anunciar su disolución de su participación en la escena mediática un tiempo, sin intentar siquiera capitalizar lo poco rescatable de su marcha de costa a costa de los Estados Unidos.

Lo grave de las últimas horas en los EU fue el llamado de Sicilia al gobierno de los Estados Unidos para presionar a México en materia de derechos humanos, con lo que no sólo avaló sino que suplicó el intervencionismo de la Casa Blanca en asuntos mexicanos, justamente lo que anda buscando la comunidad militar, de inteligencia y seguridad Nacional de Washington a partir del criterio de que los mexicanos no son capaces de resolver sus propios problemas.

La caravana de Sicilia, en el fondo, no se realizó para denunciar la situación de violencia criminal existente en México por la decisión del gobierno mexicano de combatir al crimen organizado, sino para vender la idea de que en México existe un Estado criminal. Por eso Sicilia, como ha sido la lógica de su movimiento, evitó cualquier condena a los capos de la droga que han asesinado a más de 50 mil delincuentes por guerras entre ellos.

De ahí que el movimiento de Sicilia haya entrado en una contradicción de origen y haya agotado sus posibilidades. La desmesura de su polarización lo llevó a creer que podía hacer entrar en razón a una sociedad que se forjó en la violencia y la dominación y a una cultura del rifle que seguirá a pesar de la violencia social.

Lo que debe venir ahora es la reconstrucción del movimiento con objetivos menos mesiánicos y personalistas.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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