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Viernes 14 de septiembre de 2012

+ Cárteles: estrategia funcionó

+ Disminuye Top Ten criminal

 

Casi como cierre sexenal de la estrategia de lucha contra los cárteles de la droga, el arresto de José Eduardo Costilla Sánchez El Coss representó un duro golpe de las fuerzas armadas contra la élite dirigente del crimen organizado en México.

Por primera vez, los principales líderes del narco están viendo que sus organizaciones son penetradas por la traición, se fracturan como poder dominante, han padecido luchas internas por las direcciones por el arresto o muerte de sus jefes y perciben con temor que se estrecha el círculo de la ley.

A los cárteles del narcotráfico les ha beneficiado la carencia de base social de la estrategia de seguridad del gobierno del presidente Calderón, y con casos tan sobresalientes como la participación de Julio Scherer García, dueño de la revista Proceso, en una audaz operación de relaciones públicas del capo Ismael El Mayo Zambada en abril del 2010.

Asimismo, los narcotraficantes han contado con el apoyo de las organizaciones de derechos humanos y movimientos como el del anarquista Católico Javier Sicilia, quienes han enfatizado casos de violación de garantías como centrales para exigir el fin de la ofensiva contra el crimen organizado, lo que implicaría la cesión de las plazas nacionales al tráfico de droga y el dominio político y social de los cárteles.

El saldo sexenal de arrestados, decomisos, capos muertos en combate, recuperación de armas y posicionamiento del problema en el imaginario colectivo consolida la percepción de que el gobierno federal no tenía otro camino que perseguir y combatir a los narcos para recuperar espacios de la soberanía territorial del Estadio que ya había sido expropiada con violencia por las bandas criminales, aunque con la deficiencia en programas sociales, educativos y de empleo en las zonas que regresaron al Estado.

La estrategia gubernamental logró tocar a la dirigencia de los cárteles provocando una lucha interna por el poder en las propias bandas criminales. La guerra entre cárteles, a la cual se acredita el 95% o más de los 55 mil muertos violentos, logró dividir a los capos dirigentes. De los cinco más importantes, spólo El Chapo Guzmán es el más activo, pues El Mayo Zambada, Juan José El Azul Esparragosa y Vicente Carrillo parecen haber disminuido su papel activo.

La guerra entre cárteles ha debilitado a las bandas criminales. De ahí que el cerco se empiece a cerrar alrededor de Heriberto Lazcano El Laza, fundador de Los Zetas y hoy en guerra contra Miguel Treviño Morales El Z-40 y más con Los Zetaws enfrentados contra el cártel del Chapo y el cártel del Golfo. La caída del Coss fue un indicio de que los cárteles están debilitados por la ofensiva del gobierno de Calderón y el uso de las fuerzas armadas.

A la estrategia gubernamental le faltó el trabajo político y social en los espacios mediáticos, porque en las zonas arrancadas a los cárteles la sociedad ha solicitado que las fuerzas armadas no sólo no se replieguen sino que aumenten su presencia porque son la única garantía de tranquilidad. También el gobierno federal no le dio prioridad a la reorganización de las policías federales, estatales y municipales para ir sustituyendo con eficacia a las fuerzas armadas.

Asimismo, a la estrategia le falló un operativo especial en materia de derechos humanos, no sólo cumpliendo con las recomendaciones sino falló en la atención de las denuncias. El movimiento de Sicilia se armó con algunos casos reales de violación de derechos humanos, pero el propio Sicilia catapultó el asunto para promover un grupo de presión que cancelara la acción gubernamental contra los cárteles, aunque el efecto haya beneficiado a los propios cárteles. Los daños colaterales fueron vendidos mañosamente por Sicilia casi como una guerra sucia contra la sociedad.

Y para colmo, los asuntos de derechos humanos llegaron a la Corte Suprema de Justicia, donde las decisiones no se centraron en los temas de impartición de justicia sino que se llevaron al delicado expediente del fuero militar que representa la columna vertebral del escudo de seguridad nacional de la república. Las decisiones de la Corte obedecieron más a las instrucciones de la Corte Interamericana que a los intereses nacionales, poniendo a los derechos humanos como doctrina internacional por encima de la Constitución.

El arresto del Coss le puso un nuevo punto de partida al gobierno de Peña Nieto en el tema de la seguridad. La estrategia no puede replegarse porque los cárteles están activos y rehaciéndose. Con la experiencia del sexenio de Calderón, el gobierno de Peña tendrás que atender el tema de los derechos humanos, proteger el fuero militar de las fuerzas armadas, otorgarle seguridad jurídica a la acción del ejército en materia de seguridad y atender los temas políticos y sociales.

Si los datos se confirman, pronto habrá datos sobre El Lazca, El z-40  y El Chapo.

Además, opino que Javier Sicilia, su movimiento, el rector de la UNAM José Narro, los periodistas, el Movimiento YoSoy132 y ahora la Corte Suprema de Justicia de la Nación deben responsabilizar a los narcos de la violencia y los muertos, exigir sin dobleces la rendición incondicional de Joaquín El Chapo Guzmán, Ismael El Mayo Zambada, Heriberto Lazcano El Lazca, Servando Gómez La Tuta, Juan José El Azul Esparragoza, Vicente Carrillo Fuentes, el Z-40 y otros capos y demandar la entrega de su arsenal de armas para ser juzgados como responsables de la violencia criminal y la corrupción en el tráfico de drogas y de varios de miles de muertos en enfrentamientos entre cárteles.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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