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Miércoles 17 de octubre de 2012

+ El Financiero y la gran crisis

+ 1981, año axial; gran viraje

 

Como dicen que el buen periodista tiene como aliado a la suerte, el nacimiento de El Financiero hace treinta se colocó en el centro de cuando menos dos tendencias nacionales: el gran viraje del proyecto de la Revolución Mexicana al neoliberalismo y el surgimiento del periodismo económico especializado.

Pero la suerte del periodista requiere del apoyo de la profesionalización. Y ahí El Financiero inauguró un nuevo estilo periodístico en un ambiente dominado aún por el Ogro Filantrópico de Octavio Paz o la Dictadura Perfecta de Mario Vargas Llosa.

El año de 1981 --para usar la categoría de Octavio Paz sobre 1968-- fue un año axial, otro, un año eje. La crisis económica que se recrudeció con la baja de los precios del petróleo y la decisión equivocada del gobierno de López Portillo de retar al mercado y cubrir ingresos de exportaciones de crudo con deuda condujeron a la definición de la sucesión presidencial a favor del equipo de tecnócratas que instalaron el proyecto neoliberal de desarrollo y las dos facilitaron el estallamiento del colapso der 1982.

En 1981 terminó el ciclo revolucionario de México, iniciado en 1910. El México de los compromisos sociales de la Revolución fue apabullado por la crisis fiscal del Estado. En septiembre de ese año fue destapado Miguel de la Madrid Hurtado como candidato presidencial priísta y con él llegaron los jóvenes educados en el extranjero, parte de un modelo de ocupamiento intelectual que ya se había previsto Richard Lansing, secretario de Estado del presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson, desde 1924.

 “México es un país extraordinariamente fácil de dominar porque basta controlar a un solo hombre: el Presidente. Tenemos que abandonar la idea de poner en la Presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso llevaría otra vez a la guerra. La solución necesita más tiempo: debemos abrir a los jóvenes ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y en el respeto al liderazgo de Estados Unidos.

México necesitará de administradores competentes. Con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la Presidencia. Sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos. Y lo harán mejor y más radicalmente que nosotros.

La sucesión presidencial de 1982 se resolvió en 1981 entre tres opciones, no personalidades sino enfoques y definiciones de país: el político-político Javier García Paniagua, el tecnócrata neoliberal De la Madrid y el técnico apolítico Jorge Díaz Serrano. El 25 de septiembre de 1981 el dedazo benefició a De la Madrid y con él llegó Carlos Salinas de Gortari, quien desde 1979 se había encargado de redefinir la política económica en función del mercado y quien terminó de enterrar al Estado de la Revolución Mexicana.

La noticia principal de la edición No. 1 de El Financiero trató de la salida de García Paniagua de la presidencia del PRI, paso final para consolidar el viraje histórico del país hacia la tecnocracia. Ese cambio en la élite burocrática consolidó el gran viraje nacional: los políticos fueron desplazados por los tecnócratas.

En ese contexto nació El Financiero, el primer periódico profesional de información económica, con periodistas que tuvieron que capacitarse sobre la marcha en la cobertura de temas especializados. Casi diez años después, en 1990, como previsión a la lucha sucesoria que llegaría en 1993-1994, El Financiero inauguró la sección política para completar la cobertura de la realidad nacional y la convirtió en la más influente del periodismo nacional. En esos dos temas, El Financiero fue crítico, profesional, analítico; en sus páginas se documentaron los grandes virajes nacionales en economía y política.

En 1981-1990 México abandonó el proyecto histórico de la Revolución Mexicana y se metió en los laberintos neoliberales; El Financiero fundamentó como nadie la crisis política en las elecciones de 1988 con su titular histórico “Aún nada para nadie” que irritó al grupo salinista que tuvo que profundizar el autoritarismo para no perder el control de los acontecimientos. A comienzos de 1990 Salinas de Gortari inició en secreto la negociación del tratado de comercio libre con los Estados Unidos. Y en 1994 el subcomandante Marcos irrumpió con la guerrilla cibernética y su política de comunicados poniendo a El Financiero como uno de sus destinatarios expresos, lo que fue, en realidad, un reconocimiento al papel político del periódico en la crisis nacional.

Así fue como El Financiero nació en el año del quiebre histórico y le tocó narrar el México de la crisis económica, de la escalada de la crisis política, de la ruptura de 1994, de las vacilaciones de la política económica, de la tecnocratización de la élite gobernante. Asimismo, contribuyó a la popularización de la economía sin restarle su seriedad ni profundidad, sentando las bases de lo que después sería la especialización en periodismo económico y financiero, vital para entender la larguísima crisis.

De ahí que el año de 1981 haya sido un año axial, un año eje del gran viraje nacional. Don Rogelio Cárdenas, veterano periodista de cientos de batallas por la información, tuvo el olfato del reportero para definir el proyecto periodístico y Rogelio Cárdenas Sarmiento operó la modernización del periodismo.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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