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Domingo 28 de octubre de 2012

+ EU 2012: Obama, el menos pior

+ Apuntes para las elecciones

 

WASHINGTON, D.C.- A pesar de los esfuerzos de los grupos políticos progresistas de los Estados Unidos, la elección presidencial del próximo martes 6 de noviembre carecerá del escenario social de hace seis años: los votantes no elegirán al mejor sino al menor peor.

Como se había vaticinado hace cuatro largos años, el demócrata Barack Obama había planteado un alto nivel de expectativas; pero en su primer tramo, el desencanto se ha manifestado en la tendencia de las encuestas en situación de empate técnico, con indicios de posibilidades de derrota.

En este contexto, el voto por Obama no representa una renovación de expectativas sino que significa un voto contra el republicano Mitt Romney, aunque con datos registrados por los medios de que no se trata del recalcitrante derechista que los liberales dibujaron sino que Romney se apoderó del espectro político del centro.

La decepción por Obama raya en el desencanto. Hay sectores hispanos que tienen la certeza de que Obama tampoco lograría la reforma migratoria, pero en el otro lado tienen la dureza de los republicanos de Romney. Ahí es donde se ve con claridad el modelo electoral de votar no favor de un candidato que genera simpatías sino contra un candidato que ofrece temores.

Lo grave para los Estados Unidos radica en el hecho de que las elecciones tampoco ofrecen un signo de recuperación. Hace cuatro años Obama supo utilizar dos palabras que se convirtieron en movimiento social: la esperanza de un cambio por lo que representaba Obama como joven político sin compromisos con el stablishment, con ofertas de nuevos derechos sociales y con un color de la piel que ofrecía la imagen de la justicia.

En estos cuatro años, Obama gobernó para su reelección, para los blancos y para la salvaguarda del capitalismo. Aquí se escribió que Obama no iba a ser un presidente para beneficiar a los negros ni a los pobres, sino para salvar al capitalismo de la crisis y, cuando mucho, apostarle a un neopopulismo de Estado aunque sin modificar la estructura de concentración de la riqueza.

Sin embargo, el votante norteamericano, en situaciones de crisis social, vota sin remilgos ideológicos; por eso, del laso contrario, muchos votos por Romney no serán a favor del modelo republicano de nación sino votos contra Obama por el fracaso de su estrategia de gobierno. La polarización ideológica aparece, en coyunturas de crisis, menos radical de lo que se supone y existe un voto flotante en el centro-derecha y el centro-populismo que se ejerce como mensaje y no como convicción.

En el segundo debate, una persona le dijo a Obama que había votado por él por la esperanza del cambio pero cuatro años después estaba más pobre por la gestión del gobierno. Luego le soltó una pregunta demoledora: ¿qué puedo esperar de usted otros cuatro años? Y Obama se enredó en una respuesta de lo que hizo en cuatro años en temas ajenos al bienestar social --empleo, salario y bienestar-- pero sin responder a las expectativas.

De ahí que una buena parte de los votos por Obama sean votos en contra de Romney y que buena parte de los votos por Romney sean en realidad votos contra Obama; son, por así decirlo, los votos de la crisis política de los Estados Unidos y los votos de la desesperanza por los próximos cuatro años.

El saldo de las elecciones no abrirá nuevos escenarios para los EU sino aclarará cuál de los sectores sociales está más irritado contra la élite gobernante.

 

ELECCIONES INTERNAS, NO EXTERNAS

 

Algunos tips para entender la elección:

--La sociedad está polarizada ideológicamente, lo cual beneficia a Romney porque es el candidato conservador de las tradiciones.

--Las encuestas aquí no generan tendencia pero reflejan la instabilidad de los votantes.

--La crisis será el factor electoral por excelencia, no la política exterior. Y en la crisis, dos temas centrales: el empleo y el salario.

--Obama ha descansado su campaña en la imagen mediática, en tanto que Romney ha insistido en la oferta de soluciones. En el fondo, no importa tanto las ofertas sino las convicciones con las que se presenten.

--La campaña mediática contra Romney para dibujarlo como el candidato de la peor derecha de los EU podría revertirse porque sacaría a los radicales a votar y con ello se podía redireccionar la campaña.

--Romney ha logrado imponer una imagen confiable, no es el derechoso, sabe sonreír, no ha caído en el juego de la polarización. En cambio, Obama lucha contra sus fracasos.

--Obama ha tratado de poner en el centro de la balanza a los hispanos, aunque en su primero periodo los decepcionó con la reforma migratoria prometida pero incumplida. Obama dice que ahora sí, pero no existen condiciones; por tanto, muchos hispanos miran con desconfianza las promesas electorales.

--Los medios ya han comenzado a definir públicamente sus preferencias, pero su influencia es muy menor; en las dos elecciones de Bush convocaron a votar por los demócratas y ganó el republicano. En temas electorales, los medios carecen de influencia real.

--En los últimos tres meses, la tendencia de las encuestas ha marcado empate técnico, tomando en cuenta que Obama era el presidente en funciones y Romney venía de muy atrás. Los expertos señalan que será muy difícil que Obama pueda convencer a un electorado que ha sufrido en el empleo el fracaso de las promesas de Obama.

--Una clave de la elección será el voto afroamericano; hace cuatro años Obama era el rock star de los negros pero no hubo programas sociales. De ahí que haya un porcentaje de afroamericanos que se han inclinado por los republicanos.

--Ante la falta de una oferta de programa de gobierno, Obama ha descansado su campaña en efectos mediáticos.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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