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Martes 13 de noviembre de 2012

+ Mota: diversión  o decadencia

+ Pero una droga es una droga

 

WASHINGTON, D.C.- La votación a favor del uso recreativo de la marihuana en los estados de Washington y Colorado tiene que ver directamente con el hecho de que el consumo de drogas es un asunto de garantías individuales y sobre todo un igualación del poder del ciudadano con respecto al Estado.

En este sentido, el consumo de drogas se asume como un derecho social igual al de la posesión de armas: el ejercicio del poder del ciudadano; asimismo, las drogas son una forma de posicionamiento social clasista; y el alto uso de las drogas ilícitas han configurado una sociedad de evasión por lo que su consumo se puede considerar como un mecanismo de control social.

Sin embargo, la votación sobre el uso recreativo de la droga se realizó el mismo día de las elecciones presidenciales y en el escenario de un repliegue en la legalización del consumo de marihuana en sociedades de Europa del norte donde se podía consumir marihuana legalmente y ahora han comenzado a darse regulaciones por los efectos nocivos en los consumidores y por el hecho de la existencia de otras drogas más peligrosas que la marihuana también para la diversión.

El dilema de las sociedades que aprueban la legalización en el consumo de la marihuana radica en el ejercicio de un derecho individual en el que cada quien puede hacer lo que quiera con su cuerpo y en el efecto nocivo por la producción y comercialización de la marihuana. Al final del día, toda droga lícita o ilícita genera daños en el cuerpo humano; la marihuana, por ejemplo, tiene efectos psicoactivos en el sistema nervioso central además de evasión de la realidad.

En los EU hay una tendencia hacia la legalización de las drogas por cuatro razones importantes:

1.- Derechos individuales. La persona puede autodestruirse sí así lo desea. Ahí está el caso de derecho a poseer armas que ha llevado a tragedias que conmueven a los estadunidenses pero no los convencen de limitar su uso.

2.- El aumento en el consumo. Al ser un derecho individual en la sociedad del individualismo, el Estado no puede acotar esa libertad. La legalización tiende a regularizar el mercado para evitar la violencia. Pero esa regularización es efecto del derecho al consumo.

3.- El costo social por el consumo de droga ha llevado a los intentos de regulación. Según la evaluación 2011 de la National Drug Intelligence Center del Departamento estadunidense de Justicia, al gobierno le cuesta cada año casi 400 mil millones de dólares atender los efectos criminales, de salud y de productividad por el consumo de drogas ilícitas.

4.- Como efecto social, el consumo de drogas a nivel masivo establece prioridades en los diferentes sectores de la sociedad: un acto de evasión de la realidad al consumir y la determinación de nueva jerarquización de valores y necesidades porque ya no se trabaja para un nivel sano de vida sino para obtener recursos para comprar drogas; las estadísticas oficiales revelan que la marihuana es el primer paso para un consumo de otras drogas de más intensidad y efectos. Una sociedad con acceso libre a las drogas se olvida del conflicto social.

El consumo de la marihuana en los Estados Unidos es un grave problema no sólo de salud pública sino de carácter social: 5.5% de los estadunidenses fuma marihuana. Un reporte del National Institute of Drug Abuse reveló lo siguiente: “en el 2010, el 13.7% de los estudiantes de 8º grado reportaron haber usado la marihuana en el año anterior a la encuesta y el 8% indicaron ser usuarios actuales. El 27.5% de los estudiantes de 10º grado habían consumido marihuana en el año anterior a la encuesta y el 16.7% de ellos informaron ser usuarios actuales. Las tasas de uso entre los estudiantes de 12º grado eran aún más altas: el 34.8% de ellos habían usado la marihuana en el año anterior a la encuesta y el 21.4% reportaron ser usuarios actuales”.

Ante este tamaño del problema, la política del gobierno de Obama se ha centrado en desalentar el consumo e invertir en la atención de salud, con efectos menores en la baja en la demanda de la droga. Asimismo, se ha optado por sugerir la legalización del consumo como un mal menor ante otros problemas: el Informe de la Comisión Global de Políticas de Droga, en la que participaron el ex presidente Ernesto Zedillo y el escritor Carlos Fuentes, entre otros, sugirió legalizar el consumo sólo como una forma de evitar el VIH/SIDA por el uso de jeringas contaminadas.

La decisión de los estados de Washington y Colorado de votar a favor del consumo recreativo de la marihuana pone en jaque a México por la asimetría jurídica, de derechos, social y de bienestar. En los EU se descuidó el ingreso de los cárteles y hoy los mexicanos, según cifras oficiales, controlan el mercado de venta al menudo de droga en 3 mil ciudades de los Estados Unidos y tienen dominio sobre las principales cárceles. En ambos casos ha operado la lógica de la libertad absoluta del sistema estadunidense. El confort y el bienestar en México y en los EU son asimétricos.

Con permiso o sin permiso, el consumo de droga entre estudiantes de primaria y secundaria en los EU ha aumentado desde 2007. El problema es grave: la Red de Alerta sobre el Abuso de Drogas (DAWN, por sus siglas en inglés), un sistema de monitoreo del impacto de las drogas en la salud, calcula que en el 2009 la marihuana fue un factor contribuyente en más de 376 mil visitas a las salas de emergencia en los Estados Unidos. De este total, alrededor de dos tercios de los pacientes eran hombres, y un 12% de los pacientes tenían entre 12 y 17 años de edad”.

Pese a estas cifras, los EU avanzan hacia le legalización de todas las drogas ilícitas, así como mantiene la libertad en acceso a las armas a pesar de los matanzas masivas en universidades y centros comerciales, un camino hacia la decadencia social.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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