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Miércoles 9 de enero de 2013

+ Armas e inestabilidad mental

+ Y los mitos del control: NRA

 

MIAMI, Fl.- El debate sobre el control de armas que está abriendo el presidente Barack Obama lleva una alta carga mediática que va a dejar a un lado la discusión de temas sensibles.

Cuando menos dos no serán tomados en cuenta:

1.- La relación entre permisos de acceso a las armas y la salud mental de los ciudadanos. El director nacional de asuntos políticos y legales de la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales, Ron Honberg, publicó un texto en el USA Today en diciembre para señalar que el debate sobre el control en venta de armas debe pasar primero “por medidas para evitar armas altamente letales” lleguen a “individuos peligrosos”, independientemente de su tienen o no una enfermedad mental.

El problema es serio. Los datos de Honberg son alarmantes: “uno de cada cuatro estadunidenses sufre un problema de salud mental, uno de cada 17 vive con una enfermedad mental grave. La mayoría no son violentos y los crímenes más violentos son cometidos por personas que no tienen enfermedad mental”.

El problema radica en que los estados tienen la obligación de reportar a la Comisión Nacional del Sistema Instantáneo de Antecedentes Penales --organismo que otorga la aprobación para venta legal de armas-- de la gente que tiene alguna relación con instituciones de salud mental. Existe la protección de datos, aunque muchas licencias de armas se han dado a personas bajo tratamiento mental. Y no son pocas las personas que estallan su ira a balazos con armas en contra de otros ciudadanos.

Por la redacción de las leyes, es más fácil comprar un arma de fuego por los canales legales que acceder a algún tratamiento en cuestiones de salud mental. Peor aún, la austeridad ha llevado a recortar presupuestos y espacios de atención para personas con alguna enfermedad mental. De ahí que las licencias de compra de armas se den a personas sin tener información sobre su estado mental, incluyendo el incumplimiento de datos sobre las personas “comprometidas con alguna institución mental” o, de plano, personas con “mentalidad defectuosa”.

2.- El otro tema es el de los mitos en torno a la venta libre de armas y su correlación con la violencia. La Asociación Nacional del Rifle ha sido satanizada como una organización de ultraderecha relacionada con financiamiento de campaña de legisladores conservadores de ambos partidos. Políticamente ha sido redituable esa caracterización.

Sin embargo, la NRA --por sus siglas en inglés, que defiende el derecho y la libertad del ciudadano para comprar armas en su defensa, como reconoce la Segunda Enmienda-- maneja datos relevantes que podrían ayudar cuando menos a entender el problema de la posesión de armas en los EU. En un estudio sobre catorce mitos sobre el tema, la NRA aporta información dura sobre la verdadera realidad en torno a la información sobre las armas:

--Las armas de fuego adquiridas legalmente para protección de ciudadanos son utilizadas “mucho más” para detener el crimen que para cometerlo. Un estudio de un especialista de la Universidad de Florida determinó que las armas en bogares han sido usadas 2.5 millones de veces al año para protección contra criminales, más que las utilizadas para cometer crímenes.

--La NRA ha participado en la redacción de leyes para controlar armas y restringir su venta a jóvenes, ex convictos y sin entregar papeles legales, además de que apoyó el control de armas de plástico que no detectan controles metálicos. El asunto es que el debate sobre posesión de armas se ideologizó, politizó y polarizó.

--No hay evidencia empírica que apoye la relación control de armas-prevención del crimen. Al contrario, el crimen ha aumentado en zonas donde se endurecieron los controles de armas para la ciudadanía porque quedaron como zonas blancas para los criminales. Las leyes han controlado las armas para los ciudadanos pero poco han hecho para impedir a criminales el acceso a esas armas. Un ciudadano cumple la ley de restricción, en tanto que un delincuente no se preocupa por la ley y compra armas legales e ilegales. En Chicago y Washington D.C. prohibieron venta de armas y el crimen aumentó. La disminución del crimen en otras plazas ocurrió por estrategias policiacas que por ley de control de armas.

--Una investigación de John R. Lott concluyó que la ley que permite ocultar el arma ha disminuido los asaltos porque los criminales no saben quién tiene oculta un arma. Asimismo, los datos revelaron que los estados con mayor número de propietarios de pistolas tienen la mayor disminución de crímenes violentos. Más aún, los crímenes contra mujeres han disminuido por el permiso para portar armas de manera oculta y con ello incrementar la defensa de la víctima potencial. Las armas en manos de ciudadanos son disuasivas para criminales. “Una mujer que porte un arma oculta reduce la tasa de asesinatos de mujeres de tres a cuatro veces”.

--Treinta y un estados tienen leyes de portación de armas, la mitad de la población --incluyendo el 60% de dueños de pistolas-- viven en estados que respetan el derecho de portar armas, veintidós estados han adoptado el derecho de portar armas en los últimos años. En Florida, menos de 2% de licencias de portación han sido revocadas por muertes en casos criminales.

--A pesar de lo espectacular de masacres en escuelas, la violencia con armas de fuego en escuelas es menor a otros núcleos sociales. Asimismo, los accidentes caseros con pistolas se han recudido prácticamente a su mínima expresión.

Los datos ahí están y deben ser parte del debate. Sin embargo, la tensión mediática se ha centrado más en lo espectacular de las masacres que en la relación real entre posesión de armas-crímenes violentos.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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