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Jueves 18 de julio de 2013

+ Detrás de victorias, cifras reales

+ Oaxaca y Puebla, caen alianzas

 

Sin regatear las victorias, dos casos podrían ejemplificar que las cifras tienen consideraciones más frías: en las capitales de Oaxaca y Puebla hubo un reacomodo de votos a favor del PRI, en uno como aviso y en otro como amenaza.

En el municipio de Oaxaca, la alianza PAN-PRD-chiquillería perdió la elección y se hundió en la falta de votos como repudio popular por la incapacidad del gobierno municipal aliancista para responder a las exigencias de la sociedad de terminar con el caos de la protesta social permanente.

En el 2010, cuando ocurrió también la derrota del PRI en la elección de gobernador, el candidato municipal aliancista Luis Ugartechea acumuló la impresionante cifra de 64 mil 623 votos, el 52.6%, contra 44 mil 174 (36%) de la candidata priísta Beatriz Rodríguez Casanovas.

En la elección del domingo pasado, el candidato aliancista (de origen panista) Francisco Reyes apenas pudo acreditar 33 mil 062 votos, el 36.61%, un desplome del 51% de la votación de hace tres años y una pérdida de 31 mil 561 votos. El candidato priísta Javier Villicaña, en cambio, tuvo una caída menor al registrar 33 mil 957 votos, el 39.65%, una baja de 10 mil 217 votos aunque un aumento de 3.5 puntos porcentuales.

Oaxaca es un caso especial porque la crisis del 2006 llevó a una insurrección popular y a la instalación de una Comuna revolucionaria en el centro histórico de la capital y provocó la alternancia del PRI a una alianza PAN-PRD-chiquillería. El mensaje electoral en la capital el domingo pasado ha tenido una lectura futurista con miras a la elección de gobernador en el 2016 con posibilidades decrecientes para la alianza y reconsolidación del PRI en las posiciones de poder. Sin alianza el PRI quedó como la primera fuerza política, el PRD como segunda con poco más de la mitad de los votos del PRI y el PAN se hundió en la tercera posición.

En la ciudad de Puebla hubo un fenómeno también singular, con miras a las elecciones de gobernador en el 2016: el fortalecimiento de la alianza PAN-PRD-chiquillería, aunque bajo el mando del gobernador Rafael Moreno Valle, ex priísta, aliancista y hoy jefe del PAN en el estado.

El candidato aliancista a la alcaldía Antonio Gali acumuló 242 mil 675 votos, el 49.36% del total, con una baja de las cifras del 2010: la alianza ganó hace tres años, colgado de la victoria de Moreno Valle como gobernador, con 308 mil 697 votos, el 53.92% de los sufragios. En tres años, la alianza perdió 66 mil 22 votos y bajó 4.56 puntos porcentuales.

En cambio, el candidato priísta Enrique Agüera perdió la elección con 198 mil 188 votos, el 40.31% del total, registrando una baja de apenas 2 mil 858 votos, aunque con el aumento de 5.23 puntos porcentuales. El mensaje de las cifras señala el dato del voto leal del PRI, contra una baja en el voto aliancista. Aunque no representa una tendencia estructural, fue un aviso a los problemas de gobernación del alcalde aliancista saliente Eduardo Rivera y su distanciamiento del gobernador Moreno Valle.

A ello se agrega otro indicio: Gali es una posición del mandatario estatal y aun así la población de la capital ya no le extendió la revalidación de las cifras electorales de hace tres años. Eso sí,  a diferencia de Oaxaca, el candidato ganador a la alcaldía poblana quedó en una excelente posición para competir por la candidatura aliancista a gobernador para el 2016.

A nivel de diputados y alcaldes, el PRI poblano sufrió una derrota significativa como indicio de cómo podría venir el relevo de gobernador en tres años.

El análisis de las cifras electorales del pasado domingo 7 contiene algunas claves del corto plazo del PRI y de la oposición y podrían dibujar algunos escenarios para las legislativas del 2015 y las presidenciales del 2018.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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