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Miércoles 21 de agosto de 2013

+ Sección 22: insurgencia violenta

+ Oaxaca 2006: ¿ya entendieron?

 

Como una réplica de la crisis de 2006 en el centro histórico de Oaxaca, la Sección 22 del SNTE y columna vertebral de la coordinadora magisterial disidente ya definió su pliego petitorio:

--Disolución del Estado nacional.

--Renuncia del gobierno de la república.

--Aplicación exacta de las propuestas magisteriales de la Sección XXII.

--Renuncias, renuncias y más renuncias.

--Suspensión indefinida de clases sin aplicación de las leyes laborales por abandono de trabajo y violación al contrato colectivo.

Lo interesante de las exigencias inflexibles --no demandas-- de una de las dos secciones magisteriales de Oaxaca radica en el hecho de que la reforma constitucional educativa se logró con el 90% de los legisladores, en tanto que la aprobación del programa de ruptura institucional puesta en práctica por la XXII apenas tuvo el 61% de las delegaciones que conforman la sección en todo el estado de Oaxaca.

La crisis magisterial por la reforma educativa aprobada a comienzos de año estuvo siempre cantada: la Sección XXII, la más radical de la disidencia del SNTE, no ha querido negociar el tema de la evaluación magisterial, sino que ha buscado la imposición de su propio programa de modernización educativa. Para ello, la Sección XXII ha estado utilizando los beneficios pactados en la última revisión como un mecanismo de coerción para que los maestros participen en sus movilizaciones. El que no proteste, no cobra.

En su último instructivo de lucha, la dirigencia de la XXII ordenó la suspensión de la entrega de beneficios económicos a los maestros hasta que los líderes regresen de su lucha. Asimismo, la Sección XXII desconoció el calendario escolar de la SEP “porque atenta contra los derechos laborales de los trabajadores de la educación”. Además, por si fuera poco, la XXII exigió la “salida inmediata” de Emilio Chuayffet de la SEP, aunque no aclaran si esa salida es de su turno diario o, en un lenguaje confuso de profesores militantes, piden la renuncia.

La violencia estallada por la Sección XXII en la Cámara de Diputados en el DF la noche de antier lunes fue la repetición del numerito que pusieron en práctica en Oaxaca en el 2006: radicalizar la lucha y la violencia, en un enfoque maoísta, para acelerar las contradicciones. Los sectores más radicales de la XXII, hoy como en el 2006, están operados por la guerrilla del EPR, algunos de cuyos comandantes aparecieron en fotos y videos del magisterio en lucha hace siete años. Al final, la Sección XXII fue derrotada.

Lo que le queda a la XXII es la alianza pactada en secreto con el gobernador Gabino Cué Monteagudo, quien negoció el apoyo de los maestros disidentes en las elecciones de gobernador del 2010 a cambio de aplicar en Oaxaca la propuesta disidente de modernización educativa; hasta ahora, Oaxaca es el estado que más ha pospuesto la aplicación de la reforma educativa por los compromisos secretos con la XXII.

La violencia de antier fue un preparativo de la violencia que la XXII anunció que estallará el primero de septiembre en el DF como parte de la movilización contra el primer informe de gobierno del presidente Peña Nieto. El problema, sin embargo, radica en que los maestros de la Sección XXII ignoran los procesos de toma de decisiones y buscan imponer por la fuerza de la violencia callejera los intereses del magisterio al margen de las instituciones.

Al final, el paro no existe en las leyes laborales que regulan las relaciones de los maestros con la SEP y no es más que una decisión de provocación política como en el 2006 para llevar al gobierno a la represión. Sin respuesta autoritaria, el movimiento magisterial disidente se va a ahogar por sí mismo…, como en Oaxaca. Y pasarán de “la lucha sigue” a “presos políticos, li-ber-tad”.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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