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Martes 3 de septiembre de 2013

+ CNTE: no hubo primavera árabe

+ Fue movimiento antidemocrático

 

Aunque abrieron su agenda a las reformas energética y hacendaria, en el fondo las cuatro secciones de la CNTE vieron al DF nada más a atender la defensa de sus prestaciones. Por esa razón la crisis magisterial no se transformó en una primavera árabe.

La realidad ha sido que la CNTE desde los noventa abandonó las banderas sociales de lucha y se transformó en un movimiento puramente económico para sacar beneficios y conquistas sólo para sus militantes leales, aunque siempre con el verbo revolucionario y social incendiario. De hecho, las partidas adicionales para los maestros de la CNTE han disminuido programas sociales a nivel estatal.

Así, las banderas de la CNTE han ido, en la política, en sentido contrario a la argumentación revolucionaria:

--Dice que las reformas educativas privatizan la educación, pero las marchas y paros han llevado a miles de padres de familia a sacar a sus hijos de escuelas públicas para inscribirlos en escuelas privadas. En los hechos, los paros magisteriales de la CNTE benefician a la educación privada.

--Por la parcialidad gremial de sus demandas, la CNTE ha privatizado la educación pública al exigir beneficios exclusivamente para sus militantes aumentando el costo de la educación sin incrementar la calidad. La búsqueda del control de la educación pública por la CNTE es otra forma de privatizar la educación porque la CNTE ya no es el organismo social de sus orígenes.

--Las cinco secciones del CNTE representan el 20%-25% de los trabajadores afiliados a la SNTE, pero quieren imponer reformas a la mayoría desde su minoría. Eso, sin duda, no es democracia.

--Las marchas, plantones y protestas callejeras obstaculizan la vialidad de ciudades y comunidades también desde la minoría de los disidentes. Unos pocos se despliegan en las viabilidades y afectan la totalidad del flujo de una calle o una plaza. La estrategia de la CNTE radica en imponer sus reformas a cambio de liberar las calles y plazas, no por la calidad de sus propuestas.

--El mecanismo político de la CNTE es el mismo que operó en la política laboral del viejo PRI: una alianza entre los trabajadores con el Estado en base a privilegios sindicales, salariales y de coincidencia política. Sólo que es la hora en que los profesores de la CNTE no se han percatado que ese viejo Estado priísta dejó de existir; esas filosofías carecen de viabilidad en la pluralidad no-priísta de México. Las propuestas educativas de la CNTE exigen otro Estado priísta o un gobierno comunal, autogestionario y popular de elección a mano alzada. Pero los mecanismos de presión son típicamente priístas.

--Al no representar a la totalidad de los maestros y al asumir autoritariamente al interior de las secciones un mando no democrático sino oligárquico y en el escenario de que las demandas sólo benefician a sus líderes, las propuestas de la CNTE abandonaron la representación política y la organización se redujo sólo a un grupo particular de interés.

--Como el CINVESTAV del Instituto Politécnico Nacional demostró que el programa de transformación educativa de la sección XXII no alcanza, ni con mucho, el perfil de reforma, la CNTE se ha negado a debatir las propuestas y su agenda es de imposiciones: o las toman o el país verá paralizada la educación pública.

La CNTE fracasó en su movilización este agosto en el DF porque sus marchas no impidieron las reformas de gran calado tomadas por el PRI, el PAN y el PRD, la sociedad capitalina se hartó de los plantones magisteriales y la sociedad del interior de la república fue ajena al debate.

Lo más importante fue que la reforma aprobada redujo el control autoritario, al estilo del viejo PRI, de los liderazgos de la CNTE sobre los maestros porque el manejo de las plazas regresó a la SEP.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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