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Martes 8 de octubre de 2013

+ AMLO: consulta naufragó antes de ser

+ Desobediencia; plantón como en 2006

 

En la lógica del niño caprichudo que estableció José Ortega y Gasset para algunos líderes, la crisis de su liderazgo ha hecho aflorar en Andrés Manuel López Obrador el agitador social del 2006: como fracasó su oposición energética, anunció la desobediencia civil que incluiría un nuevo plantón en el DF como el del 2006.

El tabasqueño le apuesta a cierto sector social insurreccional y a la desmemoria de la gente. El plantón del 2006 le hizo perder alianzas políticas, pero luego de unos spots de perdón pudo recuperar puntos perdidos aunque insuficientes para alcanzar al PRI y a Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, López Obrador ya decidió una estrategia personalista que profundizará la fractura en la coalición neopopulista. López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas marcharon juntos contra la reforma energética, pero en los hechos van separados; el PRD tampoco se entiende con el movimiento lopezobradorista y acude dividido como partido, además de que un par de gobernadores perredistas va a apoyar la iniciativa del presidente Peña Nieto.

La desesperación de López Obrador es doble: sus llamados a formar un grupo opositor a la reforma energética han fallado porque muchos sectores sospechan que en realidad el tabasqueño sólo quiere cohesionar su menguado movimiento que carece de simpatizantes para registrarse como partido y busca la bandera energética para las elecciones presidenciales del 2018.

El problema de López Obrador es su perfil predecible. Y en política eso se llama, simple y llanamente, ingenuidad. La sencillez de su discurso opositor le ha garantizado una masa de seguidores que anda en busca de caudillo y no de soluciones para el país; pero cuando el discurso de Cárdenas aparece más técnico, serio, complejo y de largo plazo, López Obrador prefiere alejarse.

Lo malo para el tabasqueño es que las circunstancias políticas, su bajo bono político, su menguado bono democrático y su radicalismo rupturista lo están llevado a prácticas de protesta más cercanas a los anarquistas de los últimos días que a las de un dirigente político que quiere tener su partido político legal con restricciones a la protesta callejera. Los cercos humanos alrededor del Congreso y en los estados es una acción típicamente fascista-anarquista.

Pero enredoso como es, López Obrador se la pasa perdiendo oportunidades. En su mitin del domingo confundió a sus seguidores con la votación entre tres estrategias, cuando la masa quería radicalización de acciones. El anuncio de acciones de desobediencia contra la reforma energética ya dañó la consulta energética que quiere el PRD: ¿para qué consultar si perredistas-lopezobradoristas adelantaron la amenaza de acciones agresivas de corte anarquista en las calles al margen del posible resultado de la consulta?

En todo caso, López Obrador exhibió el domingo la fragmentación de la oposición neopopulista en grupos irreconciliables: López Obrador, Cárdenas, PRD, gobernadores perredistas y Marcelo Ebrard, cada uno por su lado. Ante este panorama, la estrategia de hashtags de López Obrador sólo ha sorprendido a incautos.

Al final de la marcha, los seguidores de López Obrador se quedaron con la duda porque no supieron si habría protestas fuertes, si serían para impedir la reforma o sólo para protestar una vez que se vote en el congreso o si todo será cuestión de marchas y mítines y muchos gritos sin efecto en el sistema legislativo de toma de decisiones. El domingo López Obrador demostró que sigue careciendo de liderazgo real y que se agota en agresiones verbales sin efecto político. Todo líder que pregunta qué hacer a sus seguidores sencillamente está reconociendo que carece de liderazgo.

Recuento: hoy suman treinta y siete días escolares sin clases por el paro de la CNTE.

 

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@carlosramirezh

 

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