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Viernes 1 de noviembre de 2013

+ Congreso: política fiscal Frankenstein

+ Hubo ajuste de cuentas, no desarrollo

 

Lo que apuntaba como una reforma estructural del sector hacendario en materia de ingreso-gasto-bienestar, saldrá del Congreso como un Frankenstein. Detrás del tema fiscal hay asuntos delicados:

1.- El compromiso gubernamental era crecer 4% promedio anual sexenal. El primer año será de 1%, el 2014 de 2% por los ajustes en ingresos, lo que hará un promedio del primer tercio de 1.5%. Para recuperar en los cuatro años restantes --2015-2018-- la meta de 4%, el país tendría que crecer 5.3% al año, imposible con la actual estructura productiva y la presión inflacionaria. De todos modos, México necesita crecer 6.5% promedio anual para ofrecer empleo formal al 1.3 millones de personas que se incorpora cada año al empleo. El ritmo de 6% anual terminó en 1982; de entonces a la fecha, la tasa promedio es de alrededor de 2.2%.

2.- El tema del crecimiento es de política de desarrollo. Resulta extraño que sectores progresistas --entre ellos el PRD-- apoyen la estrategia neokeynesiana de deuda, déficit presupuestal y gasto de Barack Obama para reactivar la economía y se la nieguen al presidente Peña Nieto. Los que apelan a la estabilidad macro --el PAN y el PRD-- son más neoliberales que los salinistas de hace no mucho tiempo. Obama llevó el gasto a un déficit de 9% del PIB y su deuda es de 100% del PIB como instrumentos para reactivar la economía; los recortes en los ingresos y los impuestos a la producción bajarán la meta mexicana de PIB de 2014 de 3.9% a alrededor de 2% o menos.

3.- El PAN y el PRD se dedicaron a castigar a “los ricos” y a las empresas de refrescos azucarados y alimentos chatarra con mayores impuestos, cuando el consumo no tiene que ver con el impuesto sino con la educación alimentaria y el comparativo con otros alimentos nutritivos. Desde ahora se debe considerar que ese impuesto será descontado por el mercado, la gente lo pagará y el consumo no disminuirá. Eso sí, esos impuestos nutritivos y el alza en el impuesto sobre la renta van a deprimir el crecimiento.

4.- De acuerdo con las expectativas de ingresos, el ISR aportará el 23.2% de los ingresos del gobierno federal, en tanto que el IVA sólo el 14.1%. En lugar de cuidar a los que sí pagan impuestos, el Congreso castigó con alzas en el IVA a los causantes cautivos. El PRD, inclusive, propuso ingenuamente un “IETU a los ricos”, cuando su estrategia de masas protege al 30% de la economía que vive en la economía informal. La oposición pidió ampliar la base de contribuyentes pero nada decidió para incorporar a los informales a la economía formal. Los ingresos tributarios de México, de acuerdo con la CEPAL, andan en el 10%, contra el nivel de 25% de la OCDE y del 14.4% de América Latina; México es el penúltimo país en carga fiscal.

5.- De acuerdo con las últimas cifras de empleo del INEGI de septiembre de este año, la tasa de informalidad laboral en México es de 57.3% de la población económicamente activa --más de la mitad-- y la tasa de ocupación en el sector informal es de 27.3% de la población ocupada. Los informales no pagan impuestos ni el IVA.

La iniciativa de reforma hacendaria del presidente Peña Nieto fue la oportunidad --¿la última?-- para resolver el problema de la estabilidad, el bienestar y la pobreza: la crisis fiscal del Estado. Las estrategias desarrollistas, populistas y neoliberales cometieron el pecado original que tiene atada a la economía mexicana: lo que Carlos Tello llamó el “desarrollo estabilizador vergonzante”, aumentar el gasto sin subir los ingresos tributarios.

Agobiados por problemas particulares, los partidos en el Congreso --con el aval de Hacienda-- tijeretearon la iniciativa hacendaria y la redujeron ya no a una miscelánea fiscal sino a una tienda rural de impuestos.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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