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Miércoles 2 de abril de 2014

+ Las críticas de Paz al sistema político

+ No fue sólo poeta; pidió la democracia

 

Entre las florituras de los homenajes por el centenario de su nacimiento, Octavio Paz padeció un olvido: su vertiente crítica al sistema político priísta en el escenario de su demanda de una verdadera democratización. Y a pesar de que se quiera olvidar esa parte, a Paz no se le entendería sin sus ensayos políticos.

Paz fue un poeta y un pensador político. A la par de sus poemas tuvo una militancia temprana en política socialista y republicana, con evidencias de poesías con contenido político, no muchas pero sí suficientes como para un reconocimiento público.

La bibliografía política de Paz hace un recorrido por los tiempos del sistema priísta y atraviesa un pensamiento democratizador:

--El laberinto de la soledad (1950) puede leerse como una indagación del mexicano, pero encuentra derivaciones políticas que explicarían la mentalidad mexicana distante de la democracia.

--Corriente Alterna (1967) contiene un tercio de sus primeras ideas críticas hacia el marxismo, aunque aún sin un enfrentamiento con Moscú y sus satélites.

--Posdata (1970) es su alegato más completo contra el autoritarismo priísta y sus raíces históricas y su primera exigencia de la democracia; parte de la represión de Tlatelolco.

--El ogro filantrópico (1978) fue un artículo publicado en agosto en la revista Vuelta, pero al estilo de Ortega y Gasset y Julián Marías, esos ensayos breves marcaban teorías políticas y filosóficas. Era el Estado dominador, represivo y tolerante.

--Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (1982) aporta en su primera parte uno de los ensayos más sugerentes e inquietantes sobre el México colonial e hispano, con tesis políticas.

--Tiempo nublado (1983) fue el primer adelanto de Paz sobre la crisis de descomposición del campo soviético y el agudizamiento de la crisis de las ideologías.

--Pequeña crónica de grandes días (1990), recopilación de sus ensayos publicados en Excelsior sobre el desmoronamiento del imperio soviético en noviembre de 1989. Crítico severo del socialismo real, los textos de Paz fueron anticlimáticos y el libro no tuvo el éxito que se merecía.

--Itinerario (1994) fue un libro misceláneo en el que Paz pasó revista a su vida y con aportaciones novedosas sobre su militancia política e ideológica.

A lo largo de su vida, Paz publicó artículos políticos y concedió entrevistas. Su charla con Julio Scherer García, en Proceso de finales de 1977, provocó una de las polémicas más citadas en la historia intelectual del país pero fríamente mirada fue un debate inútil: Carlos Monsiváis no era un ideólogo ni un estudioso de las ideas políticas e históricas como Paz y se quedó en el chacoteo confundiendo la discusión con una crónica, y Paz, por su parte, demostró una polaridad ya conocida al exasperarse en el debate y ser menos reflexivo que en el ensayo y en el artículo analítico.

El debate en el que Paz se sentía mejor era en el de las ideas sin confrontador enfrente; es decir, el ensayo o el artículo que le permitía desarrollar sus ideas. Sus interlocutores críticos, a su vez, parecían más dados a confrontar sin analizar y por tanto impedían la reflexión. Paz no fue un politólogo pero demostró lecturas de los principales teóricos del pensamiento político. Su dominio del lenguaje le daba una ventaja sobre los demás. Quizá el debate que pudo haber tenido mejores posibilidades fue el que tuvo con el marxista Enrique Semo, pero en 1978 Semo no era tan conocido y por tanto Paz lo trató con relativa indiferencia. Pero a diferencia de Monsiváis, Semo era marxista y había leído a Marx en alemán.

El ambiente político del periodo 1970-1990 era más mandarinesco que intelectual. El choque entre grupos intelectuales ideológicos comenzó en 1971: Paz ya dirigía la revista Plural de Excelsior y Monsiváis dirigía el suplemento La Cultura en México de la revista Siempre con el entonces joven Héctor Aguilar Camín como alfil; por cierto, en un suplemento en el que Monsiváis rompía lanzas con Paz apareció un texto firmado conjuntamente por Aguilar Camín y Enrique Krauze, quien en 1976 se pasaría al grupo de Paz.

El pensamiento crítico de Paz sobre el sistema político priísta sigue vigente porque las raíces de las objeciones del poeta permanecen: el PRI aceptó en el 2000 el juego electoral pero el país sigue sin tener un sistema de elecciones realmente democrático y los resultados son producto de juegos de poder, no de la libre voluntad de la sociedad. El Estado priísta no ha variado y el PRI como partido corporativo incrustado en el Estado es igual hoy que el de ayer.

Por ello la importancia de ubicar a Paz en su verdadero contexto, el de las ideas críticas, pero los mexicanos se tuvieron que conformar con el poeta en mausoleo.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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