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Lunes 15 de diciembre de 2014

Bartlett, Zorrilla y el

asesinato de Buendía

 

La muerte del escritor Vicente Leñero desempolvó algunos archivos del viejo régimen. Y un expediente volvió a cobrar actualidad: la relación de Manuel Bartlett Díaz como secretario de Gobernación del gobierno de De la Madrid con el entonces director de la policía política conocida como Federal de Seguridad, José Antonio Zorrilla Pérez.

Ante ello, dos temas involucraron a Zorrilla Pérez durante el gobierno de De la Madrid: el narcotráfico protegido por la DFS y el asesinato del columnista Manuel Buendía. A lo largo de la investigaciones, Bartlett se deslindó de Zorrilla con el argumento de que pertenecía al grupo de don Fernando Gutiérrez Barrios, en el sexenio delamadridista ya sin cargo en seguridad nacional.

Pero los datos han revelado que Zorrilla dependía directamente de Bartlett y le hacía los trabajos sucios al titular de Gobernación. Los datos reciclados en el contexto de la muerte de Leñero vuelven a situar a Bartlett en los dos temas no cerrados, y más ahora que se debate la relación del crimen organizado con el poder y sus funcionarios que viene justamente desde el sexenio delamadridista. Y la revisión de la biografía de Bartlett importa ahora que es flamante senador de la izquierda del PT salinista, purificado por el visto bueno de Andrés Manuel López Obrador.

En 1987 la revista Proceso tenía información sobre el uso de policías mexicanos de Gobernación para meterse clandestinamente a Venezuela a rescatar vía secuestro a una sobrina de Bartlett que se encontraba en una secta religiosa. Como producto el espionaje político, Bartlett se enteró de la información y envío a Zorrilla Pérez a amenazar de muerte a Leñero como subdirector y a Julio Scherer García como director. La amenaza fue tan contundente que Proceso se autocensuró y no publicó la información.

Las funciones de Zorrilla eran institucionales, además de personales. Por eso el recordatorio de la amenaza de Zorrilla a Leñero y a Scherer sería una reconfirmación de que Zorrilla no se movía solo. Si bien la tesis oficial del asesinato de Buendía decía que el columnista iba a publicar datos que revelaban el involucramiento de Zorrilla y la DFS con el narco, los datos salpicarían al titular de la dependencia. Ello llevaría a reabrir el expediente de las credenciales de la DFS firmadas por Bartlett que tenían los narcos involucrados en el asesinato de la DEA Enrique Camarena Salazar en febrero de 1985.

La investigación oficial sobre el asesinato de Buendía --cargo principal que llevó a Zorrilla veinticinco años a la cárcel-- sólo incriminó a Zorrilla y no indagó la presunta responsabilidad de Bartlett, quien en 1989 --cuando se arrestó al ex director de la DFS-- era secretario de Educación Pública del gobierno de Carlos Salinas de Gortari y luego sería --vía destape operado por Joseph Marie Córdoba Montoya-- gobernador de Puebla.

Los datos recordados alrededor de la muerte de Leñero revivieron el asesinato de Buendía y sobre todo el dato de que precisamente en el gobierno de De la Madrid se inició la complicidad del gobierno con los narcos, uno de los temas candentes de la actualidad. Y ya sería hora de investigar a Bartlett por ese pasado que López Obrador y el PT salinista le ayudaron a ocultar aunque no a olvidar.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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