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Martes 16 de diciembre de 2014

Prensa extranjera

como factor interno

 

Uno de los datos más sobresalientes de la actual fase de la crisis política y económica se localiza en la beligerancia de la prensa extranjera como factor real de poder interno. Frente a ello, la política de comunicación social del gobierno carece siquiera de estrategia para los medios locales.

No es la primera vez que ello ocurre; la prensa extranjera, articulando intereses locales e intereses de sus accionistas y círculos de poder, se ha involucrado en México para defender sus intereses. Pero su papel ha sido determinante cuando sectores nacionales encuentran en la prensa extranjera un elemento de presión difícilmente controlable.

La prensa extranjera ha sido usada por el poder político cuando ha buscado consolidar un proyecto de gobierno --como Carlos Salinas al arrancar su sexenio--, pero a costa de  otorgarle poder que no siempre puede ser administrado. El presidente Peña Nieto utilizó a la prensa extranjera para vender la imagen del “mexican moment” por lo que ahora las denuncias de fuera responden a la dinámica no administrada y a un escenario de “mexican collapse”.

Grupos mexicanos han encontrado que la prensa mexicana no responde ya a los efectos buscados por el hecho de que la crisis en México es asunto de élites y del círculo rojo, en tanto que la prensa extranjera llega a los centros de poder económico de los inversionistas. Y si bien el efecto político es nulo porque los inversionistas no se doblan por la agenda de las revelaciones, el rebote hacia México de sus informaciones ha servido más bien para erosionar la credibilidad del gobierno.

Las revelaciones de escándalos, casas, violencia y deterioro petrolero no van a modificar las expectativas de los inversionistas porque los negocios difícilmente se mueven por inestabilidades sociales. Pero sí sirven para zarandear la precaria estabilidad del proyecto gubernamental. La revelación en el The Wall Street Journal sobre la casa de Luis Videgaray, secretario de Hacienda, en nada influye en los inversionistas pero se utiliza como elemento interno de crítica.

Hasta ahora, el gobierno federal no ha entendido de que el campo de batalla político, de violencia y económico tiene como arma secreta el uso de la comunicación política. Pero la disputa por el control de la comunicación gubernamental ha impedido la definición de una estrategia de respuesta a la crisis. Gobernación, Hacienda y Los Pinos están más preocupados por ver quien controla la comunicación hacia dentro pero no hacia fuera.

Si se revisa a fondo las características de las crisis económica, política y de seguridad, el gobierno ha sido víctima de sucesos inesperados potenciados por la crítica, pero sin que haya orden ni estrategia gubernamental. Y no es gratuito que el presidente de la república más mediático haya sido afectado por los medios. A partir de las redes sociales, los gobiernos deben de utilizar los medios o ser víctimas de ellos.

Las estrategias de comunicación política y de comunicación social si bien no resuelven las crisis, cuando menos administran sus efectos, encarrilan sus soluciones y atemperan los estados de ánimo. Gobernar con los medios no significa minutos-pantalla ni imágenes-líneas ágata sino estrategias políticas articuladas de acción política-comunicación política.

 

http://noticiastransicion.mx

carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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