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Miércoles 18 de febrero de 2015

Ebrard, un elitista

de sí mismo

 

Cuando afirmó que quería una diputación federal no para conseguir fuero que lo protegiera del escándalo de la Línea 12, Marcelo Ebrard estaba diciendo que tenía la urgencia de fuero para eludir las acusaciones: fue una figura patética rogando por protección.

Ebrard ya pasó por casi todos los partidos: se forjó en el PRI, fracasó en construir el Partido de Centro Democrático, cayó en el Partido Verde como diputado al convertirse en su publicista de frases, luego se independizó y finalmente López Obrador lo hizo perredista y por dedazo al estilo priísta lo convirtió en jefe de gobierno del GDF; ahora puede caer en Movimiento Ciudadano en el Partido AMLO.

La biografía de poder de Ebrard habla de un político de mismo, sin compromisos, peleándose con todos y con el objetivo de ser Presidente de la República.

Ebrard salió de El Colegio de México donde destacó como alumno de Manuel Camacho. En su carrera política, Ebrard careció de coherencia: fue operador político de la campaña presidencial de Salinas de Gortari desde la subdirección de estudios políticos del IEPES en 1988, luego quedó como director de gobierno del DDF con Camacho, en 1991 fue secretario general del PRI y operó la aplanadora priísta para aplastar al PRD de Cuauhtémoc Cárdenas con un carro completo priísta que lo dejó fuera de la Asamblea de Representantes porque iba como primero de lista pero el PRI ganó todo y Ebrard no pudo lograr que algún candidato priísta hiciera un fraude al revés: que perdiera en lugar de ganar, para poder entrar. Como consolación, Camacho lo hizo secretario de gobierno del DDF y por tanto fue el aliado del jefe Diego Fernández de Cevallos para quemar las boletas de la elección presidencial de 1988 para borrar el fraude contra Cárdenas.

Cuando Camacho dejó la cancillería para negociar la paz con los zapatistas en Chiapas en 1994, Ebrard se quedó como asesor político de Salinas de Gortari. En 1995 Camacho abandonó el PRI por una confrontación con Zedillo y Ebrard también salió del partido. De 1997 a 2000 fue diputado por el Partido Verde, a quien le hizo aquella frase de que “México necesita menos rojo y más verde” para significar el asesinato de Colosio. Pero ya en la Cámara se volvió independiente.

En el 2000 reconoció el fracaso del Partido de Centro Democrático y declinó su candidatura a la jefatura de gobierno del DF para sumarse a la de López Obrador, quien le pagó el apoyo con la candidatura en el 2006. En el 2004, por el linchamiento de policías en Tláhuac, el presidente Fox despidió a Ebrard de la Secretaria de Seguridad Pública por “incompetente” pero López Obrador lo premió con la Secretaría de Desarrollo Social para usar recursos para su candidatura. Como jefe de gobierno electo en el 2006 Ebrard apoyó el plantón de tiendas de campaña de López Obrador, aunque dormía cómodamente en el hotel Four Seasons. En el 2008 Ebrard era jefe de Gobierno cuando se incendió la discoteca News Divine pero culpó a su jefe de policía Joel Ortega y lo despidió como Fox lo despidió a él.

Ebrard fue jefe de Gobierno gracias al dedazo de López Obrador y en contra de la militancia del PRD. Eso sí, usó el cargo para sí mismo; en el 2010 compró el nombramiento del “mejor alcalde del mundo”, aunque su cargo era más parecido a gobernador que a munícipe. En el 2012 se perfiló como precandidato presidencial pero le temió a López Obrador y declinó, aunque luego anduvo diciendo que él, Ebrard, hubiera ganado las elecciones que perdió López Obrador.

Ebrard sólo podría comprar la candidatura a diputado por Movimiento Ciudadano, aunque sin garantía de llegar porque MC anda abajo del 2% de tendencia de votos. Pero ahora más que nunca Ebrard está urgido de fuero político por los fraudes de la Línea 12.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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