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Lunes 4 de mayo de 2015

Jalisco: código rojo,

código pánico social

 

Si apenas hace tres meses el gobernador jalisciense Aristóteles Sandoval afirmó que el tema de la inseguridad y el crimen organizado era un asunto de “percepción”, la realidad lo cimbró el viernes pasado con la respuesta violenta de la realidad del cártel Jalisco-Nueva Generación.

Sin embargo, las inexperiencia política del ejecutivo local llevó a potenciar la percepción negativa cuando fue el que anunció a medios de comunicación el “código rojo” porque se convirtió en situación de pánico social. Si el gobernador del estado aparecía con rostro, palabras y lenguaje corporal sumido en el código rojo, la ciudanía se sintió a merced de la violencia.

De nueva cuenta y justo cuando la oficina de comunicación social de la presidencia de la república anunciaba su enésima reorganización, el manejo errático de los mensajes se convirtió en parte de la percepción negativa de la sociedad: la información fue desordenada, generó más desconfianza y no ayudó a tranquilizar a la sociedad.

Así, la crisis de seguridad en algunas zonas de Jalisco y sobre todo el efecto impactante de las escenas en Guadalajara y la difusión escandalosa de los bloqueos y los incendios de autos se retroalimentó del mal manejo de la información y sobre todo de la aparición del gobernador Sandoval con su propio discurso como jefe de policía rebasado por los criminales.

Por la parte federal, la estrategia de seguridad se vio también desbordada. SI el reporte oficial dice que la violencia fue reacción del cártel al inicio de un operativo general para arrestar a la dirigencia del grupo criminal, las fuerzas federales se encontraron con una organización preparada para resistir y responder. De nueva cuenta hubo ahí una falla de inteligencia y hay especialistas que sospechan que hubo filtración de información del operativo hacia los mandos del cártel porque la respuesta fue casi en automático. Lo de menos es que en el corto plazo las fuerzas federales vayan a ganar la partida y logren derrotar al CJNG; lo importante fue la apreciación de fallas en la parte operativa de la ofensiva que provocó la muerte de militares.

Pero detrás de las fallas operativas y de comunicación en los sectores estatal y federal se localizan los indicios dejados por lo ocurrido en Guadalajara y algunos estados vecinos:

1.- Los cárteles han evolucionado hacia estrategias más articuladas: lo mismo penetrando las estructuras del Estado a nivel estatal y federal, que interrelacionándose con la comunidad social y la productiva y de paso supliendo la ausencia del Estado en bienestar social.

2.- La respuesta violenta del cártel JNG demostró que el Estado perdió el monopolio de la fuerza y de la represión y que las organizaciones criminales cuentan con estructuras y armamento. Hay indicios que el helicóptero no fue dañado por balas de metralleta sino por alguna granada o cohete.

3.- La estrategia de lucha contra el crimen organizado debe, por tanto, escalar posiciones y asumir las condiciones y circunstancias de una guerra. Por tanto, los gobiernos estatales han sido rebasados por los cárteles pero con responsabilidades propias porque su penetración y consolidación en comunidades se ha hecho ante la mirada cómplice de autoridades estatales y municipales.

4.- Una parte importante de la estrategia --ya se sabía pero hay que reiterarlo-- es el manejo de estrategias de comunicación adecuadas. No hay que olvidar que el actual encargado general de la comunicación social de la presidencia de la república fue fallido vocero de seguridad.

5.- Y el último menaje en clave de la crisis en Guadalajara del viernes radicó en la exhibición de un fortalecimiento de los cárteles y su accionar contra la seguridad del Estado en Jalisco, Michoacán, Guerrero, Tamaulipas, Veracruz y Sinaloa ha pasado a una nueva fase que exige una nueva estrategia.

 

http://noticiastransicion.mx

carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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