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Lunes 22 de junio de 2015

Sucesión 2018:

primera prospectiva

 

Un poco para romper ilusiones y otro poco para fijar los nuevos escenarios, la elección presidencial del 2018 se va a dar en un escenario ya conocido:

1.- La locomotora política que jalará la tensión sucesoria estará en el PRI. Mientras en el PRI no suelten las riendas sucesorias, el juego será un poco mediático, sin generalizarse.

2.- Pero en el PRI se va a regresar a los tiempos no tan lejanos: el Presidente de la República designará al candidato del PRI y será el factor clave en la elección.

3.- Luego de dos experiencias en la oposición (2006 y 2012) y una con un presidente ajeno al PRI (Zedillo), la nominación del candidato priísta estará a la mitad del camino del dedazo y del juego bajo control presidencial.

4.- De nueva cuenta la opción escogida será la continuidad económica o la estabilidad política. Pero con las experiencias del pasado --las nominaciones priístas de 1977, 1982, 1988, 1994, 2000, 2006 y 2012--, el factor decisivo será el económico: López Portillo por Mario Moya, De la Madrid por Javier García Paniagua, Salinas de Gortari por Manuel Bartlett, Colosio-Zedillo por Manuel Camacho Solís y Enrique Peña Nieto por Manlio Fabio Beltrones.

5.- Aunque se restaurará el viejo sistema político, será sólo con sus reglas y sus juegos de poder. Pero no habrá juego de espejos porque en la práctica el sistema político priísta apenas da para la magra estabilidad pero está lejos de servir para jugar a las apariencias.

6.- Para el 2018 no se prevé ningún Cuauhtémoc Cárdenas-1987 dentro del PRI ni el sistema-presidente-régimen tiene fuerza como para repetir una elección abierta como la de 2000.

7.- La repetición de una crisis como la de 1994 exigiría una personalidad fuerte como la de Camacho. Y tampoco se ve, cuando menos hasta ahora.

8.- La lógica de poder del sistema ha reconstruido las bases fundamentales del presidencialismo: los doce años panistas en la presidencia, el control perredista del DF y la base electoral de 40% de votos priístas fracasaron en la definición de nuevas reglas sistémicas.

9.- El Presidente de la República regresó, por sobrevivencia, al modelo del viejo presidencialismo con la figura del jefe máximo. Los priístas perdieron la oportunidad de cambiar algunas reglas al permitir la restauración autoritaria dentro del partido del Presidente de la República. Peña Nieto ganó la mayoría absoluta el pasado 7-J sin la ayuda condicionada de los barones priístas. La fuerza presidencial no sufrirá mella aún si pierde algunas de las 15 gubernaturas que faltan por decidir.

10.- La clave de la definición del candidato presidencial priísta radicará en la restauración del viejo modelo piramidal de poder fundado por Benito Juárez y reforzado por Porfirio Díaz al centrar el poder de la presidencia. La posibilidad democratizadora del priísmo radicaba no en la estructura piramidal sino en el modelo de coalición dominante: el presidente siendo obligado a pactar con líderes sindicales y campesinos, con los jefes de las bancadas, con los gobernadores y con los poderes fácticos. Ninguno de estos sectores se movió en el periodo 1997-2012 para reformar el sistema equilibrando el mecanismo de toma de decisiones.

11.- Para intentar evitar la victoria priísta en el 2018 se requerirá de un acuerdo opositor que movilice a la sociedad a favor de un cambio de sistema; pero las cosas se ven hasta ahora imposibles: López Obrador piensa en él mismo, el PAN avanza a una fractura grave, ninguna figura ciudadana ofrece garantías de seriedad o un proyecto reformador.

12.- Los que buscan una salida no reforzadora de la restauración priísta que comenzó en el 2012 tendrían que revisar el modelo de Manuel Camacho Solís: construir una hegemonía (directorio político de toda la oposición) de centro, con un candidato común y una agenda de instauración de un nuevo sistema/régimen. Y no se ve por ningún lado.

Así que el escenario 2018 es claro: regresar a los viejos métodos del sistema priísta.

 

Famosas últimas palabras: “Mi hijo se lo merecía; perdono al policía”: madre del ladrón que fue herido en la columna y dejado inválido por un policía.

Es pregunta: ¿Cómo es posible que hayan detectado, tarde, a una mujer que visitaba a El Chapo Guzmán entregando identificaciones falsas y siga libre?

La crisis que viene: Ha comenzado la competencia entre el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, por ver quién convence al respetable de si es mejor la economía o la política.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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