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Martes 23 de junio de 2015

Sucesión 2018: el

sexenio terminó

 

El 8 de junio terminó el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto: los autodestapes de Margarita Zavala, Miguel Ángel Mancera, López Obrador, Marcelo Ebrard y Jaime Rodríguez El Bronco marcaron como tema central de la segunda mitad sexenal la nominación de candidatos. Si se cumple este ritmo político, el país quedará varado a la mitad del río sexenal.

El proyecto del presidente Peña Nieto carecerá de dinámica política, y no por él. La estrategia de la oposición es fácil de establecer: bloquear el margen de maniobra del presidente Peña Nieto para obstaculizar los espacios políticos de su sucesor. Eso quiere decir que el gobierno peñista carecerá de margen de maniobra para seguir reformando. Lo malo, sin embargo, es que las posibilidades de su candidato presidencial dependerán justamente de la consolidación de las reformas.

Las primeras tres características de la sucesión del 2018 están ya en el tablero:

1.- Nominaciones adelantadas de personalidades aprovechando las crisis en los tres principales partidos.

2.- El 2018 podría descansar en las personas que aspiran a la presidencia, pero sin adelantar sus ofertas de gobierno.

3.- Todas las acciones opositoras se centrarán en bloquear las acciones de gobierno porque parten del criterio de que si le va mal al Presidente de la República le irá bien a los opositores.

Lo interesante de los primeros movimientos hacia el 2018 es que hasta ahora ninguna de las figuras políticas opositoras que buscan la Presidencia de la República ha presentado una opción alternativa al proyecto del PRI y del presidente Peña Nieto. Las opciones radicales del PAN y de López Obrador en el poder ya demostraron que sus proyectos de gobierno son los mismos que el del PRI, aunque se quieran plantear diferencias más de retórica que de objetivos y caminos.

En las elecciones del 7-J no hubo ninguna oferta novedosa de la oposición e inclusive los candidatos del PRI tampoco se preocuparon por presentar una agenda operativa y se colgaron más de los aparatos electorales que del discurso de campaña. De ahí la falta de interés de parte de la sociedad en las elecciones: el voto fue sólo un acto reflejo del civismo, no un aprovechamiento del proceso electoral para formar nuevos equilibrios políticos.

En este sentido, las elecciones presidenciales de 2018 tendrán el mismo defecto: votar sólo por personas. Al carecer de una oferta alternativa, la oposición tratará de vender carismas, pendientes y sentimientos. Pero para 2018 México seguirá hundido en una crisis de mediocridad y el crecimiento económico continuará en el rango de 2.5%-3.5% cuando necesita 7% para salir del hoyo del estancamiento y atender la demanda de empleo en el sector formal.

De ahí la importancia de debatir las alternativas al proyecto actual de desarrollo. Pero hasta ahora, ninguna de las fuerzas de la oposición ni de sus élites relevantes han tratado de discutir el proyecto y se han dedicado a vender sus carismas, sus discursos y sus sentimientos, aunque ninguno de ellos pueda sacar al país del hoyo del crecimiento bajo.

Y los precandidatos del PRI menos se saldrán del guión porque sus posibilidades de obtener la candidatura no dependerán de sus ideas o de sus propuestas --en caso de existir-- sino de representar la triple continuidad que buscará el presidente Peña Nieto en la designación del candidato priísta: una sucesión personal, de proyecto y de equipo.

Así que ya comenzó el proceso de sucesión presidencial 2018 y no hay buenas expectativas en el horizonte. En el PRI se restaurará el viejo esquema del dedazo, el PAN reproducirá las sucesiones del 2000 --Fox le arrancó la candidatura al partido desde la sociedad-- y las de 2006 y 2012 --el consejo eligió a los candidatos--, en el PRD tendrán dos años para fabricar una figura y en Morena no habrá ese problema porque el caudillo López Obrador ya ascendió a nivel de prócer.

 

Famosas últimas palabras: “Hay sólo un pendejo que me ataca y sabrán ustedes quién es; y me lo encontraré y discutiré con él”; Miguel El Piojo Herrera al amenazar al comentarista Christian Martinoli de TV Azteca. “La elegancia del entrenador nacional me agrada; no es porrista, es perra brava”: respuesta de Martinoli.

Es pregunta: ¿se dejará pasa otra oportunidad para que el congreso ponga orden en el futbol nacional porque todo es negocio y corrupción?

La crisis que viene: De nueva cuenta aunque ahora con mayor intensidad México estará presente en las elecciones presidenciales de EE.UU. del próximo año, pero en México no existe preocupación y ni siquiera una estrategia diplomática.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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