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Martes 7 de julio de 2015

Grecia: y sin embargo…,

tendrá que pagar

 

Uno de los instrumentos de poder del populismo es su estrategia para vender ilusiones: el gobierno de Alexis Tsipras convocó al pueblo de Grecia a decirle “no” a las condiciones de la Unión Europea para seguir prestando sin haber pagado deudas anteriores. Pero el “no” en los hechos modificará casi nada del sistema financiero.

La crisis griega debe analizarse con el obturador abierto: ni la culpa es del gobierno de izquierda Syriza que se niega a cumplir las condiciones de ajuste para recibir más deudas ni del FMI y el Eurogrupo que se han dedicado a rescatar países en crisis con financiamiento a cambio de estabilización macroeconómica que significa recesión y pobreza social para pagar los intereses de la deuda.

La crisis griega nació de un engaño: el gobierno conservador de Kostas Karamanlis (2004-2009) aportó al sistema financiero europeo estadísticas falsas sobre su economía para recibir créditos que irían no a financiar el desarrollo sino los programas populistas de bienestar. A la hora de la realidad, el FMI se percató del engaño y nada pudo hacer más que comenzar a apretarle las tuercas a Grecia para cumplir con sus compromisos.

De 2009 a 2015 Grecia tuvo cuatro gobiernos de crisis que no supieron resolver el problema: deudas sin garantías reales, necesidad de mantener el flujo de los programas de bienestar y necesidad de nuevos créditos. La crisis llevó a las elecciones de enero de 2015 y la izquierda radical de Syriza ganó el gobierno, puso a un ministro de Finanzas guerrerista y se negó a cumplir con las condiciones de estabilidad.

Las exigencias del FMI y del Eurogrupo las conocemos en México desde los setenta: darle prioridad al pago de la deuda externa y su servicio anual con un programa de ajuste que genere excedentes presupuestales destinados a mantener el flujo de los intereses. Para ello se necesita controlar salarios, despedir burócratas, disminuir fondos para pensiones, bajar el PIB a 0%, medidas de enorme costo social.

El gobierno de izquierda de Grecia se negó al programa de ajuste pero siguió pidiendo más deuda. Ahí se trabaron las negociaciones. El referéndum del domingo pasado fue interno y se centró en pedir el apoyo del pueblo en contra de las exigencias de ajuste. La respuesta del FMI y de la UE podría ser audaz, en un verdadero juego de fuerzas: no expulsar a Grecia de la Unión pero tampoco darle más créditos. Así, Grecia tendría que ser la que se declare en insolvencia.

La politización ideológica de la crisis económica internacional se ha estancado entre los populistas buenos que defienden al pueblo y los capitalistas malos que protegen a los banqueros. Pero en medio se encuentran las naciones cuyos pueblos realmente necesitan de nuevas estrategias de desarrollo y de mejores políticas de financiamiento del bienestar, no de discursos o condiciones.

En el fondo, la crisis de Grecia es una expresión de un colapso del modelo de Estado de bienestar que comenzó con el keynesianismo para salir de la debacle de los años treinta del siglo XX y que se consolidó después de la segunda guerra mundial. Pero las políticas de financiamiento de ese Estado de bienestar se colapsaron al no funcionalizar su financiamiento: en lugar de mayor crecimiento y más impuestos locales, la salida fue el endeudamiento. Y todo a la larga se paga.

A pesar del “no” y posiblemente con algún aflojamiento de las condiciones del FMI-UE, el sistema financiero europeo podría superar la crisis griega pero tendría que atender urgentemente el problema del bienestar. Los gobiernos pervirtieron el papel de las deudas externas al privilegiarlas sobre la productividad. Grecia pidió deuda para financiar las pensiones, no para dinamizar la economía.

Al final de cuentas Grecia tendrá que pagar sus deudas como sea o salirse de la Unión Europea con un costo político, económico y social más alto. El problema pendiente es qué hacer con los pueblos que son víctimas de las demagogias ideológicas de lucha contra molinos de viento, en lugar de definir políticas de desarrollo social sanas. La izquierda griega ganó una batalla pero se enfila a perder la guerra.

 

Famosas últimas palabras: "Miss Universo, Paulina Vega, me criticó por decir la verdad acerca de la inmigración ilegal, pero luego dijo que iba a mantener la corona. Hipócrita": Donald Trump.

Es pregunta: ¿Ahora sí se romperá la liga con los maestros de Oaxaca y podría perderse el año escolar de decenas de miles de niños?

La crisis que viene: ante el fracaso en Chile, la selección de futbol llegará a la Copa Oro sin expectativas y con un clima social negativo contra el entrenador Miguel El Piojo Herrera.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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