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Lunes 13 de julio de 2015

Chapo: el hombre

que sabía demasiado

 

La segunda fuga de Joaquín Guzmán Loera El Chapo tiene más connotaciones políticas que de seguridad: su captura en febrero prometió información de la estructura política y gubernamental de protección pero fueron cinco meses de silencio.

Nadie se fuga de un penal de alta seguridad sin ayuda de la estructura penal, política y de seguridad. Pero El Chapo no era un Don Nadie. Representaba el centro criminal del poder político del crimen organizado. Su arresto fue inusual: sin guardia, con unos pesos, sus hijos, un escolta. La versión de que se trato de una entrega negociada vuelve a cobrar vigencia ahora que se les desapareció en la zona de baños del penal.

El asunto cobra vigencia cuando las autoridades descubrieron que una diputada local sinaloense había visitado varias veces al delincuente presentando documentos falsos. Nadie que conozca mínimamente las reglas de visitas en el penal de alta seguridad de El Antiplano pudo haber creído esa versión oficial. Lo peor fue que nada se hizo como reacciones precautorias, salvo alguna información de investigaciones abiertas. El Chapo no recibió ninguna atención especial de seguridad.

Los informes oficiales en febrero, al arrestar al capo, hablaban de información clasificada, de expedientes capturados, de lista de sobornos. Pero la información sobre El Chapo, como se dice en la jerga policiaca, se mató; es decir: una espesa cortina de silencio. Nada se supo de lo que dijo o dejó de decir. Con su segunda fuga el sospechosismo va a llenar los vacíos de información gubernamental.

El Chapo importa en tanto que pudo operar, antes de su primera captura-fuga y sobre todo después, una red de tráfico de drogas que atrajo la atención de la comunidad financiera internacional. Varias veces la revista Forbes le acreditó una fortuna de mil millones de dólares que ciertamente nunca apareció en estos meses de su segunda reclusión.

La estructura de seguridad penal y de seguridad política del Estado fue humillada otra vez por un delincuente que se escapó por un túnel en la zona de baños de la cárcel. ¿Nadie hizo esfuerzos especiales cuando fue ingresado luego de su fuga del 2001? ¿Se movió El Chapo con tanta libertad dentro del penal como para organizar una fuga? ¿O, dicen algunos suspicaces especialistas, El Chapo no se ha fugado, sigue en zonas desconocidas en los túneles del penal y podría aparecer muerto?

El Chapo es algo más que un capo, un delincuente, un narco. Se trata del criminal con mejor preparación para la movilidad política en el sistema político, con redes de poder que llegaron a abrir sospechas de acuerdos secretos con instancias de gobiernos panistas. En el 2001 se probó que en su fuga fueron corrompido o amenazados custodios pero quedó la sospecha de que algunos funcionarios del área penal --aún vigentes en el poder-- ayudaron a la fuga.

Luego de su segundo arresto, en febrero de este año, El Chapo fue interrogado exhaustivamente por las autoridades federales sobre las acusaciones de siembra y trasiego de droga, de exportación de droga a EE.UU y algunas partes de Europa y de lavado de dinero. De manera extraoficial se supo que también se le preguntó de su estructura de protección institucional. Ahí fue donde se entendió que El Chapo era el hombre que sabía demasiado porque una tarea criminal como la suya sólo podía desarrollarse con la colaboración de estructuras sociales, políticas, gubernamentales y de seguridad.

En este escenario, El Chapo sólo tenía dos posibilidades: la fuga o la muerte. Más temprano que tarde habrían comenzado a filtrarse sobre sus relaciones de poder. El criminal no se sentía a gusto dentro del penal y carecía de la fuerza personal como para pagar en solitario los delitos que tenían otros cómplices. De ahí que aún no se sepa lo que ocurrió en la realidad con El Chapo. La importancia del capo era por lo que sabía, no por lo que hacía. Y las leyes secretas del crimen organizado son el silencio o la libertad.

 

Famosas últimas palabras: reconocemos que existe un problema en esta materia (feminicidios) y que debemos solucionarlo”: Eruviel Avila, gobernador del Estado de México, luego de exigencias para atender a fuerzas el asesinato de mujeres en la entidad.

Es pregunta: ¿Por qué se tardó tanto el gobierno mexiquense en responder a la queja de hace meses sobre el asesinato de mujeres en la entidad y por qué la respuesta fue parcial e insuficiente?

La crisis que viene: Las amenazas contra periodistas críticos van a crecer porque ya comenzaron a tocar niveles importantes en la ciudad de México. La respuesta institucional de las autoridades ha sido tardía, insuficiente e ineficiente.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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