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Viernes 17 de julio de 2015

Falla CISEN: Marcos,

Colosio, narcotráfico, Chapo

 

Más allá de la rocambolesca fuga, el caso de Joaquín El Chapo Guzmán debe enfocarse como un asunto grave de seguridad nacional del Estado. En los hechos, ese evento reventó la funcionalidad de la oficina de seguridad nacional del Estado, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) como el organismo aglutinador de las políticas para la estabilidad de la república.

La fuga de El Chapo se unió a otros casos de fallas graves en las oficinas de seguridad nacional: el asesinato del cardenal Posadas, el alzamiento zapatista, la identidad del subcomandante Marcos, el asesinato de Luis Donaldo Colosio, el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, la consolidación del crimen organizado en las estructuras regionales del Estado y ahora la fuga del líder del cártel del Pacífico.

Las estructuras de inteligencia y seguridad nacional en México aparecen desarticuladas, en procesos de profesionalización a tropiezos, con improvisación producto de la alternancia partidista en la Presidencia de la República. Pero la falla más grave radica en el hecho de que el CISEN se construyó sobre las cenizas de la Dirección Federal de Seguridad como la política política del régimen político priísta. Es decir, la inteligencia y la seguridad nacional se han asumido como instrumentos al servicio del sistema político priísta, pero en un régimen plural.

El CISEN nació como dirección general de Gobernación en 1985 luego de que EE.UU., la presión del embajador Gavin y la CIA mostraron que el entonces director de la DFS, José Antonio Zorrilla Pérez, estaba protegiendo a los cárteles de Miguel Félix Gallado, Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Don Neto y había sido salpicada por el secuestro y asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar. Sin embargo, Zorrilla cayó por otras razones: la traición a la CIA y los acuerdos secretos con la STASI o agencia de inteligencia política de Alemania Democrática soviética. La CIA caracterizó a Zorrilla como un topo por los secretos de las operaciones de la CIA en América Latina vía la DFS.

El DISEN con De la Madrid y CISEN con Carlos Salinas de Gortari pasó a ser el servicio de información de inteligencia del Presidente de la República, no del Estado. Los directores del CISEN tienen más pasivos que activos: Jorge Carrillo Olea fue destituido como gobernador de Morelos porque su policía protegía a secuestradores, a Fernando del Villar y Eduardo Pontones les estalló el alzamiento zapatista, a Eduardo Medina Mora se le escapó El Chapo de Puente Grande, a Guillermo Valdés le creció el narco y a Eugenio Ímaz --en funciones-- se le fugó El Chapo.

La crisis en los servicios de inteligencia y seguridad nacional civiles obliga a una revisión y reorganización a fondo. Todavía es la hora en que el gobierno no puede reformar la ley de seguridad nacional ni ha sido capaz de redactar la ley de inteligencia nacional y la ley de espionaje que todo Estado que se respete debería de tener como escudo de defensa ante la desestabilización de grupos extremistas.

Como organismo de seguridad nacional civil, el CISEN estaba obligado a incluir a su mapa y su radar el escenario de El Chapo por su fuga anterior y por la recomposición de cárteles. De todos los directores del CISEN, ninguno se formó en la ciencia de la seguridad nacional, la inteligencia y el espionaje; todos han llegado al Centro provenientes de tareas de información política del sistema o para atender las tareas de espionaje político del régimen.

La profesionalización del CISEN debe ser la respuesta inmediata a la crisis provocada por la fuga de El Chapo. El Estado está obligado a reformular las tesis, doctrinas, políticas y estrategia de inteligencia y seguridad nacional porque los delitos ya no son producto de bandas callejeras sino de una delincuencia sofisticada, transnacional y antisistémica. Asimismo, siguen pendientes y urgentes las leyes que conforman el marco jurídico de la seguridad nacional.

Inclusive, el cuerpo institucional de la seguridad nacional debe modernizarse. Por ejemplo, en el congreso existe una flamante comisión bicameral de seguridad nacional que sirve para absolutamente nada porque uno de sus problemas --y no el único-- radica en la falta de profesionalismo de los legisladores del PRD que van a las sesiones con altos funcionarios y luego filtran datos que ponen en riesgo las estrategias. En EE.UU. el comité de inteligencia del Senado es la más importante y trabaja codo con codo con las agencias de inteligencia y seguridad nacional sin filtraciones.

El primer paso debe ser la reorganización del CISEN para transformarlo en un cuerpo realmente profesional de la inteligencia y seguridad nacional y con  requisitos más estrictos para su cuerpo directivo. El punto de partida debe ser el aparato de inteligencia del ejército, porque al final de cuentas la seguridad nacional se basa en el dominio territorial del Estado y la sobrevivencia de la república ante ataques de organizaciones criminales y de radicalismo político que quieren demoler el Estado.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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