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Miércoles 22 de julio de 2015

Oaxaca 22 como con el SME:

Estado recupera educación

 

Tanto fue el cántaro al pozo hasta que se quedó en el fondo. Así se puede ilustrar la decisión del gobierno federal de recuperar la rectoría de la educación en Oaxaca, obligando al gobierno estatal aliancista PAN-PRD a decretar la disolución del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca que estaba en poder de la Sección 22 del SNTE.

La crisis estalló en 1992 cuando el gobierno salinista del gobernador Heladio Ramírez López revolucionó la alianza del Estado con los trabajadores y le entregó el IEEPO a la Sección 22. Pero esa alianza duró poco: en el 2006 se dio la ruptura política entre el gobierno estatal y la 22 cuando la sección magisterial se alió a la APPO para tratar de derrocar al gobernador Ulises Ruiz Ortiz.

La decisión de desaparecer el IEEPO y crear un nuevo instituto de educación ocurrió en un escenario político:

1.- El gobierno federal amenazó al gobierno de Cué de desaparecer poderes ante la anarquía por su incapacidad para controlar a la 22.

2.- La coalición 22-alianza PAN-PRD llegó a su fin. El voto de la 22 llevó al expriísta Cué a la gubernatura.

3.- Más por complicidad que por debilidad, Cué permitió que la 22 tomara el control estratégico de Oaxaca con cargo al presupuesto educativo controlado por la 22.

4.- La decisión de desaparecer el IEEPO, toda proporción guardada, es similar a la del presidente Calderón en octubre del 2009 de disolver Luz y Fuerza del Centro y terminar con el chantaje presupuestal del Sindicato Mexicano de electricistas, dejando en el desempleo a 45 mil trabajadores.

5.- La decisión impulsada por el gobierno federal ocurrió luego del fortalecimiento del PRI a nivel local por las elecciones de pasado 7-J y ante el inicio del proceso de elección de gobernador a mediados de 2016.

La desaparición del IEPPO dejó sin valor la minuta firmada por el gobernador Heladio Ramírez López y la 22 en la que le entregaba a la sección sindical el nombramiento de funcionarios del Instituto. Sin la minuta, la 22 perdió todo su poder. Ahora no tiene más que dos caminos:

1.- Pasar a la lucha revolucionaria en contra del gobierno federal incendiando las zonas de influencia, aunque enfrentarán órdenes de aprehensión ya obsequiadas por jueces y a la espera de ejercerlas, y hasta el despido de miles de maestros radicales.

2.- Aceptar la derrota y renegociar espacios. Lo grave para la 22 es que ya no tendrá de interlocutor al debilitado gobernador Cué sino al gobierno federal. La 22 carece en realidad de opciones porque está preparada para la lucha revolucionaria.

La 22 tomó el control político de Oaxaca por la crisis de 2006: en junio de ese año, el gobernador Ruiz Ortiz quiso desalojar a los maestros del zócalo de la capital pero encontró resistencias y fracasó. Los grupos radicales antisistémicos crearon la APPO y se aliaron con la 22 para destituir al gobernador pero también fracasaron. La APPO, la 22 y la oposición PAN y PRD juntaron sus intereses para llevar al expriísta Cué al gobierno estatal en el 2010 y la 22 lo mantuvo de rehén pero succionando los recursos económicos del IEEPO y de la educación pública.

Más que choque de grupos, el fondo radica en la rectoría de la educación: la 22 quiere una educación para la revolución copiando los planes y objetivos de la Normal de Ayotzinapa y el gobierno federal definió la educación para la capacitación. A lo largo de dos años, la 22 se negó a aceptar la reforma constitucional educativa y estaba balcanizando el estado y la educación.

El punto de ruptura fue la evaluación. La 22, junto con secciones de Guerrero, Chiapas y Michoacán, se han negado a acatar la ley olvidando que el titular de la educación es el gobierno federal. La estrategia de la 22 de marchas y plantones en el DF también perdieron eficacia cuando el gobierno perredista del DF pintó su raya política y definió su prioridad de vialidad. En Oaxaca ha crecido el repudio a los maestros de la 22 por los abusos en los paros y suspensión de clases y sus acciones agresivas en contra de la población con bloqueos, asaltos a camiones e invasión de tiendas privadas.

La 22 estiró la liga hasta la ruptura. Nunca ha querido negociar sino que estuvo exigiendo el control y la definición ideológica de la educación. El poder de la 22 fue producto del pacto secreto con la maestra Elba Esther Gordillo: aceptar el liderazgo de la maestra Gordillo en el SNTE a condición de manejar autónomamente la sección y quedarse con las cuotas. Este poder se agrandó cuando la Minuta de 1992 le dio a la 22 el control de la pagaduría de la educación: maestro que no marchara no cobraba.

La APPO ya no existe, los grupos radicales cayeron en el territorio de la guerrilla y la sociedad oaxaqueña se hartó de la violencia de la 22. Además, el gobierno federal tiene fundamentadas irregularidades susceptibles de acción penal. La crisis del 2006 se aplastó con la policía federal a sangre y fuego; hoy se le dobló la mano al gobernador Cué con la amenaza de él mismo ser indiciado por irregularidades.

Sin apoyos políticos, Cué y la 22 fueron derrotados.

 

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@carlosramirezh

 

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