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Martes 28 de julio de 2015

Javier Corral: opción

estratégica del PAN

 

La fuga de El Chapo, los tropiezos del peso mexicano y la ofensiva contra la Sección 22 de maestros ha marginado del debate la elección de nuevo presidente nacional del PAN. Aunque es rechazado por muchos y tiene datos políticos conflictivos, el senador Javier Corral podría replicar en el panismo el escenario de López Obrador en el PRD: un punto de ruptura respecto del gobierno y del PRI.

Si el dirigente saliente Gustavo Madero se juega su control autoritario del partido y Corral busca reposicionar al PAN como partido de oposición competitivo al PRI, el trasfondo también incluye escenarios colaterales: las candidaturas a gobernador del 2016 en dieciséis estados y del 2017 en el Estado de México, la posibilidad de alianzas con el PRD ahora que los dos andan a la baja y la candidatura presidencial.

Y el 2018 también se presenta como un desafío para el PAN: un candidato en solitario, la alianza improbable pero válida como escenario de conflicto entre PAN y PRD y la precandidatura de Margarita Zavala y el grupo calderonista que quiere regresar al partido.

En este sentido, el PAN enfrenta sólo escenarios de ruptura interna, de limitaciones electorales y de dificultades para construir una nueva base de militantes. En el periodo 2000-2012 el PAN creció en militantes en función de su presencia en el gobierno federal y el reparto de plazas gubernamentales, pero Madero depuró la lista y con ello dejó ir a militantes.

La candidatura de Corral a la presidencia del PAN obedece a la existencia de una importante corriente de panistas dispuestos a pasar a la oposición. Madero no ha podido explicar los beneficios del PAN en su participación en el Pacto por México, sobre todo porque la imposición de valores panistas en las reformas del presidente Peña Nieto se quedó sin capitalización política. Así, el PAN ofreció la imagen de un partido en el furgón de cola del sistema político priísta. Y ya en la práctica, el PAN careció de discurso político para venderle al electorado la importancia panista de la parte de las reformas. El Presidente de la República y el PRI se quedaron no sólo con los honores, sino también los beneficios político-electorales.

De ahí el papel que estaría jugando la candidatura de Corral para la presidencia del PAN. Su argumento de regresar a la oposición ha calado en el ánimo de importantes segmentos del partido. Y si pierde, de todos modos --como López Obrador con el PRD-- será un punto de fijación de límites en las reformas que vienen y que el PRI quiere también liderar.

A Corral le falta aclarar la condición del PAN como oposición, su discurso real frente a las reformas que vienen y su programa de gobierno como partido otra vez opositor. El juego de Corral es de tiempos: primero dentro del PAN ganando perdiendo, luego fuera del PAN en la aduana de elección de gobernadores y de las reformas urgentes y tercero de cara a la candidatura presidencial que el PAN tendrá que definir con inteligencia o tendrá un tropiezo igual al de Josefina Vázquez Mota en el 2012.

Corral va a capitalizar el contraefecto Madero, quien rediseñó el partido a partir de un esquema autoritario verticalista. Y el PAN desde 1994 había ido configurando un modelo de grupos en instancias de poder similar al de la coalición dominante: una dirección colectiva formada por grupos panistas en las dos cámaras, en los comités estatales, en las gubernaturas y en las élites dirigentes.

En este sentido, la candidatura de Corral fue impacto del centralismo de Madero. Y Corral es un polemista duro, irreverente, intolerante pero producto de corrientes vivas dentro del PAN. En este sentido, lo malo para el PAN estará en la lógica de la polarización: la ruptura con Corral y el aislamiento con Madero, faltando quizá de hacerse visible al grupo de negociación con el gobierno porque la mayoría absoluta al PRI en la Cámara de Diputados le regresó al tricolor la gestión de las iniciativas políticas y las reformas.

El maderista Ricardo Ayala ha desdeñado a Corral y ése ha sido un error estratégico. Y el gobernador poblano Rafael Morano Valle tendrá que hacer movimientos rápidos para evitar pérdidas de espacios. Los panistas se están equivocando en la percepción de Corral porque dicen que su carácter lo pierde pero en realidad la elección de dirigencia del PAN no será para escoger a un Mr. Simpatía sino para optar por una dirección que regrese al PAN a la competitividad por el poder.

Corral lo sabe y está operando con precisión sobre esa variable.

 

Famosas últimas palabras: “Hay muchas encuestas que indican que los mexicanos no están contentos con la situación (de corrupción) que hay hoy en día”: Anthony Wayne, embajador de EE.UU. a punto de dejar el cargo.

Preguntó el de junto: ¿Sólo le quedan las marchas en Oaxaca y no en el DF a los líderes de la Sección 22 que perdieron al disolverse el viejo Instituto estatal de Educación Pública?

La crisis que viene: Más que la 22, los focos de alerta están encendidos en Guerrero y Michoacán donde los maestros son más agresivos y sus alianzas con grupos radicales es mucho mayor.

 

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carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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