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Domingo 25 de octubre de 2015

¿Cuál Estado laico?

 

Apenas se dio a conocer la información secreta que el papa Francisco visitaría México y todos los líderes políticos salieron corriendo, chocando entre sí, para agarrarse de un pedazo de la sotana. Y son los mismos, todos, que no pasa día en que no salgan a trenzarse en público a favor del Estado laico.

Dos datos son, hasta ahora, claros: si el papa Francisco quiere dar una misa en Ayotzinapa, entonces vendrá a meterse en un litigio que tiene qué ver con el narcotráfico, la corrupción del PRD y el crimen organizado y nada con los derechos humanos. Sería, así, un acto de intervención en asuntos de México.

Y si el papa quiere ser invitado a dar un discurso en el congreso general de México, entonces estaríamos en un hecho sin precedente: la tribuna republicana y laica que la historia registra como la lucha contrarrevolucionaria de la Iglesia católica contra la Independencia, la Reforma y la Revolución sería un púlpito religioso porque hasta donde se tienen datos el papa Francisco viene como líder de una religión y no como jefe de un Estado.

A ello hay que agregar tres hechos que el Estado laico mexicano ha tolerado en aras de una convivencia pacífica republicana:

1.- Ante la primera visita del papa Juan Pablo II en 1979, el entonces presidente de la república y profesor de teoría del Estado, José López Portillo, afirmó que “tengo razonamiento suficiente para demostrar la inexistencia jurídica del Estado vaticano”. Por tanto, el papado es la cabeza de la iglesia católica basada en la fe.

2.- El Estado mexicano ha permitido la existencia de una estructura de intervención extranjera: los sacerdotes mexicanos se permiten opiniones sobre la realidad mexicana en su condición de subordinación a un principado extranjero, porque la autoridad religiosa mexicana forma parte del Estado vaticano y la estructura de poder de la iglesia. Es decir, los curas no obedecen las leyes mexicanas sino que dependen de Roma y del papa como su jefe. Antes que obedecer a la constitución, los religiosos se someten a la autoridad de un Estado extranjero.

3.- El papa Francisco quiere venir a agitar la realidad política mexicana por el asesinato de 43 normalistas involucrados en el narcotráfico pero sin que hasta ahora haya dado respuestas ya no se diga al problema de la pederastia entre sacerdotes en México y en el mundo, sino ante las denuncias de abuso sexual del padre Marcial Maciel y la aún poderosa organización de los Legionarios de Cristo.

México fue parte de una estrategia de la jerarquía católica de Roma…, desde hace muchos años. La conquista de América fue producto de la política-mundo del papa Alejandro VI en 1492, luego de forzar el matrimonio de Isabel y Fernando con una bula falsa, su acreditación como reyes católicos y el impulso a la búsqueda de nuevos mundos como parte de la estrategia de conquistar no tierras ni riquezas sino creyentes. Por eso la Nueva España no fue colonia sino parte de una nueva raza criolla que sería con Iturbide el intento del Reino de la Nueva España.

El papa Francisco vendría a amarrar el sueño de Alejandro VI --el temible papa Borgia, Rodrigo Borgia-- de instalar en la Nueva España un reino del sometimiento católico. Y vendrá a rezar por las víctimas del crimen entre narcos en Iguala-Cocula-Ayotzinapa sin haber aclarado el apoyo del papa Pío XII a los nazis en la segunda guerra mundial que facilitó el holocausto de judíos.

La clase política mexicana se rasga las sotanas sin preocuparse por el Estado laico.

 

indicadorpolitico.mx

carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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