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Domingo 8 de noviembre de 2015

Crisis de la transición de la crisis

 

Los modelos teóricos de la ciencia política ayudan a entender los procesos sociales dinámicos y complejos. El principal error en la comprensión del momento actual de México radica en la aplicación de categorías permanentes a situaciones cambiantes. México completó la transición el 2 de julio del 2000 cuando entró a una alternancia sin conflicto y refrendó el proceso en el 2012 con otra alternancia también ajena a la violencia.

Hablar de transición es mantener el error. La teoría de las transiciones establece el itinerario de los procesos políticos: desarrollo de un sistema, crisis, agotamiento de esa vía, transición a otra fase, instauración de un nuevo sistema, desarrollo y de nuevo crisis. En este proceso, México se quedó atorado en la transición y careció de liderazgos, iniciativas, pensamiento crítico y dinámica social para construir un nuevo sistema político/modelo de desarrollo/ pacto constitucional.

El primer tropiezo de la transición ocurrió con las opciones de alternancia: PAN y PRD criticaban al sistema/régimen/Estado priísta pero no ofrecieron una verdadera alternativa al PRI; si acaso, ofrecieron depurar sus filos autoritarios y de corrupción, pero en el fondo esa oposición representaba el modelo histórico del PRI. El PAN de Gómez Morín nació del proyecto histórico de la Revolución Mexicana pero sin corrupción y con desarrollo capitalista; y el PRD nunca ha podido negar el ADN priísta.

El regreso del PRI a la presidencia en el 2012 fue hasta lógico: la sociedad estaba insatisfecha con el PAN en la presidencia y el perfil populista del PRD de López Obrador, pero si el PAN en Los Pinos y el PRD en el DF carecieron de iniciativas para la instauración de un nuevo sistema/régimen/Estado, el PRI se confió en el voto social para regresar a lo mismo: el viejo modelo priísta con funcionalidad de modernización productiva. Las reformas modernizadoras de De la Madrid-Salinas-Zedillo-Fox-Calderón-Peña Nieto adecuaron una parte del sistema productivo pero con los mismos vicios políticos del pasado: autoritarismo, corrupción y tensiones sociales.

Lo peor fue que la sociedad que animó el agotamiento de la vertiente autoritaria del PRI en el periodo 1968-2000 careció de una reflexión sobre el itinerario de la transición y se sentó a esperar que Fox y Calderón desde su minoría panista hicieran la tarea, le dieron el voto a Peña Nieto y luego esa sociedad se ha desgarrado las vestiduras diciéndose engañada… de nueva cuenta.

Mientras la sociedad y los partidos no definan el camino inmediato de la instauración de un sistema/régimen/Estado, el país entrará en la dinámica cíclica de esperanza-decepción. El PAN y el PRD y ahora Morena carecen de una propuesta de alternancia con instauración. Por eso México se encuentra en la fase de crisis en el proceso de transición, pero sin ninguna iniciativa renovadora porque PAN, PRD y Morena son sólo variantes del viejo PRI.

Y la sociedad prefiere la estridencia, la condena, la burla, el cuestionamiento y el pesimismo a la exigencia de propuestas de instauración de un nuevo sistema/régimen/Estado. Pero en este escenario, México carece de una salida y parecerá condenado a revolcarse en la incapacidad de partidos, liderazgos y conciencias críticas para construir una propuesta de renovación de proyecto de gobierno.

El meme sustituyó a la idea, el chiste suplantó la propuesta y la burla carece de militancia real.

 

indicadorpolitico.mx

carlosramirezh@hotmail.com

@carlosramirezh

 

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