Jueves 28 de mayo 2009
+ Godoy, en la luna política
+ Corrupción, no información
1.- El operativo anti
narcóticos en Michoacán mostró en toda su amplitud el papel estratégico del ejército en la lucha contra el narcotráfico.
Los ataques contra el ejército han querido evitar
su participación en el combate contra el crimen organizado.
2.- En cambio, la queja del gobernador perredista Leonel Godoy ante el operativo no fue para condenar la narcopolítica ni
para comprometerse a limpiar la casa sino para denunciar que fue excluido. Por tanto, al gobernador le
importa demasiado no haber sido informado, en lugar de la penetración del narcotráfico en las estructuras de poder en
Michoacán.
3.- Godoy tuvo razón en su desplegado a la
opinión pública: “el crimen organizado es un delito federal”. Sin embargo, nada dice Godoy sobre la otra parte de la realidad: el crimen
organizado se metió en las
estructuras locales como un asunto político local. Ahí la corresponsabilidad es doble: negligencia o complicidad.
4.- Godoy también se equivoca cuando se preocupa más por la reivindicación de
algunos detenidos en caso de ser inocentes; pero no se compromete a profundizar sus propias investigaciones. Con
ello, el gobernador de Michoacán cede
la indagatoria a las autoridades federales. Sin embargo, la narcocorrupción
encontrada fue local.
5.- El operativo evidenció el problema principal del narcotráfico: no
la producción, transporte, comercialización, consumo y lavado, sino la penetración de las estructuras
sociales, gubernamentales y políticas. Y la prueba la dio el propio gobernador
Godoy: su defensa de la presunta
inocencia de algunos de los detenidos, en lugar de un compromiso para indagar cómo la mafia de La
Familia se metió en el gobierno y la sociedad michoacana.
6.- Hay datos que agravan el conflicto: Godoy no es un improvisado en política y
menos en seguridad. Además de ser abogado penalista, Godoy fue secretario de
Seguridad Pública en el gobierno perredista de Andrés
Manuel López Obrador. Además, fue subprocurador de
justicia y secretario de gobierno en Michoacán en el gobierno priísta de Cuauhtémoc Cárdenas y también secretario de gobierno
--encargado de la seguridad interna--
en el gobierno perredista de Lázaro Cárdenas.
7.- Por tanto, Godoy no puede alegar desinformación, salvo para eludir responsabilidades.
Si no sabía del operativo, entonces
su papel como gobernador ignora muchas otras cosas que pasan en Michoacán. Pero
por los cargos ejercidos localmente en el pasado, Godoy debió de estar enterado de las mafias. Si no, entonces
Godoy estaba en la luna. Aunque en
asuntos de política y gobierno, la negligencia es sinónimo de corrupción.
8.- El narcotráfico se convirtió seriamente en un problema de seguridad
local desde mediados del gobierno de Lázaro Cárdenas Batel, en el que Godoy era
secretario de gobierno y responsable de la seguridad interior del estado. Pero Godoy pareció sorprendido en septiembre
del año pasado cuando La Familia estalló
granadazos en el zócalo de la capital. Y luego circularon informaciones
adicionales sobre la organización de La Familia
en el estado y su actividad abierta.
9.- Godoy sí estaba enterado de las indagatorias federales. Pero frente al
problema del operativo, Godoy prefiere
pasar por gobernante en la luna que como responsable de la seguridad interior de la entidad. Inclusive,
había sido informado de la investigación
sobre alguno de sus colaboradores. Por tanto, no debió de haberse sorprendido con el operativo. No hay indicios
de que Godoy hubiera abierto una indagación
sobre sus colaboradores señalados de tener vínculos con el narcotráfico.
10.- La penetración del crimen organizado
en Michoacán no es nueva. En mayo de
2007, al calor de la lucha por la candidatura perredista,
el presidente del PRD michoacano, Cristóbal Arias, denunció “nexos” del entonces senador Leonel Godoy con el crimen organizado. Arias pidió también
indagar a los ex procuradores estatales Miguel Angel
Arellano Pulido y Lucía Arteaga, así como al entonces procurador Juan Antonio
Magaña Mora. Arias también reveló que
a principios de mayo la SIEDO
había detenido al primer comandante de la policía ministerial, Jehová Cortés,
quien había sido chofer de Godoy.
11.- Por tanto, las relaciones de
políticos locales con el crimen organizado del narcotráfico no son nuevas ni sorpresivas. Inclusive,
algunos expedientes de investigación continúan en la Procuraduría General
de la República. Y
los datos tampoco son menores: jefes
policiacos y funcionarios judiciales del gobierno de
Lázaro Cárdenas Batel eran investigados
por las autoridades judiciales.
12.- El problema número uno del narco
es su penetración en instituciones de gobierno. Los operativos del ejército y la PGR han exhibido esas relaciones peligrosas en Michoacán, Zacatecas,
Morelos y Cancún. Y hay otras plazas bajo
investigación: Tamaulipas, Chihuahua, Sonora y Colima, donde pistas del narco han conducido
a relaciones políticas y de poder con las mafias.
www.indicadorpolitico.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
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