{"id":11756,"date":"2021-10-26T23:55:23","date_gmt":"2021-10-27T04:55:23","guid":{"rendered":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=11756"},"modified":"2021-10-27T00:05:41","modified_gmt":"2021-10-27T05:05:41","slug":"salir-de-si","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=11756","title":{"rendered":"Salir de s\u00ed"},"content":{"rendered":"<p><strong>Fernando Mu\u00f1oz<\/strong><\/p>\n<p>Un vistazo sumar\u00edsimo a la barah\u00fanda de las redes sociales o a la aparentemente m\u00e1s reposada informaci\u00f3n que ofrecen los viejos medios de comunicaci\u00f3n nos convencer\u00e1 de nuestra situaci\u00f3n ag\u00f3nica, de nuestra vida al borde del abismo, del ocaso de la historia y el final de los tiempos que amenaza con arrojarnos a una noche sin ma\u00f1ana. Crisis energ\u00e9tica, colapso ecol\u00f3gico, delincuencia indeterminada, hecatombes y pandemias, riesgo aleatorio de un terrorismo capilar y difuso, miscel\u00e1nea de trastornos psicol\u00f3gicos en una floraci\u00f3n de diversidad aterradora, alarmante incremento de la tasa de suicidios&#8230;<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n constante a esta sobreestimulaci\u00f3n de alarmas y desastres acaba inhibiendo la respuesta y el p\u00e1nico se expresa \u00fanicamente como una mueca, desesperada s\u00ed, pero ef\u00edmera y sin consecuencia aparente. El efecto de esta llamada del fin del mundo, de este rebato de hundimiento, no es el terror masivo que lleva muchedumbres a las calles, sino un estupor creciente que se deja ver en el rostro del pr\u00f3jimo en la curva que traza el hast\u00edo en la comisura de los labios, en un poso de verd\u00edn a la altura del lacrimal o en el fondo estancado del acuoso.<\/p>\n<p>Cerrados sobre nosotros mismos, con la boca cubierta y sin miramos a los ojos, no advertimos estos indicios. Podr\u00edan atisbarse signos semejantes en la textura de la piel y el movimiento de las manos, en la cadencia de nuestro paso o el timbre de la voz, pero generalmente no los vemos. S\u00f3lo algunos los ven: los dotados de una percepci\u00f3n sutil o bendecidos por una redentora capacidad de atenci\u00f3n. Son los que supieron separarse del efecto desolador de las pantallas y se sobrepusieron tanto a la fascinaci\u00f3n del horror, cuanto a la seducci\u00f3n de las novedades. El ego\u00edsmo herm\u00e9tico es efecto de una ruptura del hilo de atenci\u00f3n que nos mantuvo unidos al mundo y al pr\u00f3jimo. At\u00f3nito por el horror y fascinado por la novedad, pendiente \u00fanicamente de s\u00ed mismo, tal es el sujeto del nuevo orden que presentan como \u201cnueva normalidad\u201d.<\/p>\n<p>El elemento m\u00e1s profundo de esta publicitada cat\u00e1strofe diaria tiene una naturaleza sutil: hemos olvidado que nos debemos unos a otros. Cautivos de nuestra autonom\u00eda, soberbios se\u00f1ores de nuestra libertad, hemos reducido el mundo al estrecho radio de una atenci\u00f3n cautiva, hace tiempo expropiada, hace tiempo parcelada y subastada en el saldo del comercio universal y at\u00f3nita hoy ante la hecatombe declarada. Fijados a las pantallas, llevados por el vaiv\u00e9n vertiginoso de sus se\u00f1ales, vivimos enga\u00f1ados cuando se\u00f1alamos a nuestro pecho como lugar de una soberan\u00eda que perdimos hace tiempo. Ah\u00ed dentro queda \u00fanicamente un delicado receptor a la espera de la m\u00ednima se\u00f1al emitida por el gran ojo del comercio, el mismo ojo que nos educa en la recta opini\u00f3n y se ha propuesto corregir todo desv\u00edo para el a\u00f1o 2030. Y son los voceros de la emancipaci\u00f3n, con sus \u00e9nfasis teatrales y sus invectivas prof\u00e9ticas, los defensores de una vigilancia capaz de asfixiar toda resistencia, son los propagadores del terror y caudillos del progreso que van a abolir la prostituci\u00f3n, el hambre y la tristeza.<\/p>\n<p>Pese a su potencia aparente creo que el programa del gran progreso puede ser vencido. \u00c9sta es la buena noticia que conocen los que han hallado en un gesto humilde la fuerza capaz de detener el avance sobre nosotros del progreso apocal\u00edptico. En efecto, la atm\u00f3sfera delet\u00e9rea y morbosa que encierra al sujeto en s\u00ed mismo se desvanece cuando logras salir de ti y prestar atenci\u00f3n al mundo y al pr\u00f3jimo. Si escapamos de la seducci\u00f3n de la novedad y del miedo al gran final, si rompemos el encanto y el espanto, brotar\u00e1 de nuevo el asombro.<\/p>\n<p>Una larga tradici\u00f3n conoce la clave que expresa con exactitud Simone Weil: \u201cHay algo en nuestra alma que repele la verdadera atenci\u00f3n con mucha m\u00e1s violencia que la carne repele el cansancio. Este algo est\u00e1 mucho m\u00e1s cerca del mal que la carne. Por eso, cuando uno presta realmente atenci\u00f3n, destruye el mal en s\u00ed mismo.\u201d<\/p>\n<p>Recuperar la atenci\u00f3n es salir de s\u00ed, abriendo los ojos al mundo y al pr\u00f3jimo. El primer paso consiste en desprenderse del falso brillo que irradian las pantallas. Esto alejar\u00e1 de nosotros la sugestiva atm\u00f3sfera de cat\u00e1strofe y la seductora atracci\u00f3n de las novedades.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de este primer paso negativo, que pide deshacerse de ese mediador luminoso para acceder directamente al mundo, aquella vieja tradici\u00f3n conoc\u00eda un m\u00e9todo para encontrar la salida. Ese m\u00e9todo est\u00e1 \u2013 hoy por hoy \u2013 muy lejos de nosotros, pero no hay que desesperar: no es imposible que recuperemos el hilo que conduce fuera del reino ilusorio de nuestro yo, tan rid\u00edculamente majestuoso.<\/p>\n<p><strong>Doctor en Filosof\u00eda y Sociolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p><strong>Publicado originalmente en elimparcial.es<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernando Mu\u00f1oz Un vistazo sumar\u00edsimo a la barah\u00fanda de las redes sociales o a la aparentemente m\u00e1s reposada informaci\u00f3n que ofrecen los viejos medios de comunicaci\u00f3n nos convencer\u00e1 de nuestra situaci\u00f3n ag\u00f3nica, de nuestra vida al borde del abismo, del ocaso de la historia y el final de los tiempos que amenaza con arrojarnos a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":35,"featured_media":11757,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[802,82],"class_list":["post-11756","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-mollete-literario","tag-informacion","tag-redes-sociales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11756","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/35"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11756"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11756\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11756"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11756"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11756"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}