{"id":13503,"date":"2021-12-03T23:50:18","date_gmt":"2021-12-04T05:50:18","guid":{"rendered":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=13503"},"modified":"2021-12-03T23:59:36","modified_gmt":"2021-12-04T05:59:36","slug":"oliverio-girondo-en-mi-recuerdo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=13503","title":{"rendered":"Oliverio Girondo en mi recuerdo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Roberto Alifano<\/strong><\/p>\n<p>Hacia principios de los a\u00f1os \u201960 yo era un muchacho inquieto, devoto de la literatura y de las artes pl\u00e1sticas, que asist\u00eda a conferencias y no se perd\u00eda las exposiciones de pinturas que se inauguraban en las galer\u00edas porte\u00f1as; tambi\u00e9n visitaba los talleres de algunos artistas amigos como Antonio Berni y Ra\u00fal Soldi, Leopoldo Presas y Carlos Torrallardona, Santiago Cogorno y Ernesto Farina. Para despuntar el vicio, escrib\u00eda sobre pintura en una revista de barrio y, cada tanto, en el peri\u00f3dico\u00a0<em>Prop\u00f3sito<\/em>\u00a0de don Le\u00f3nidas Barletta, que me publicaba generosamente alguna deshilachada cr\u00edtica. Por esa \u00e9poca tampoco dejaba de concurrir por la tarde a la librer\u00eda\u00a0<em>El Ateneo<\/em>, donde el encargado de la secci\u00f3n literaria, el generoso Francisco Gil, alentaba una suerte de improvisada tertulia a la que concurr\u00edan Borges y Mallea, Martha Lynch y Leopoldo Marechal, Silvina Bullrich y Ariel Canzani (un capit\u00e1n de la Marina Mercante, editor de la revista\u00a0<em>Cormor\u00e1n y Delf\u00edn<\/em>); tambi\u00e9n se acercaban a la gran librer\u00eda de don Pedro Garc\u00eda, el pintor Mieravilla, Beatriz Guido y Leopoldo Torre Nilson, Francisco Luis Bern\u00e1rdez y Laura, y famosos y consagrados actores, entre los que se contaban Alberto Closas y Anal\u00eda Gad\u00e9, Ernesto Bianco y Mar\u00eda Rosa Gallo.<\/p>\n<p>La afamada librer\u00eda de la calle Florida tambi\u00e9n se engalanaba, muy cada tanto, con presencia de Oliverio Girondo y de Norah Lange. Una tarde, con cierto descaro de mi parte, en un rinc\u00f3n de la librer\u00eda, le hice una entrevista al cordial aedo, un aut\u00e9ntico caballero, que semanalmente reun\u00eda escritores y artistas en su casa del barrio de Retiro. Me invitaron a visitarlos y no demor\u00e9 en hacerlo. Llegu\u00e9 acompa\u00f1ando a Enrique Molina, con quien Oliverio tradujo\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Una_temporada_en_el_infierno\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\"><em>Una temporada en el infierno<\/em><\/a>\u00a0de\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Arthur_Rimbaud\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\">Arthur Rimbaud<\/a>.<\/p>\n<div class=\"muevedos\"><ins><\/p>\n<div id=\"beacon_80b02e2036\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/publicidad.elimparcial.es\/delivery\/lg.php?bannerid=0&amp;campaignid=0&amp;zoneid=196&amp;loc=https%3A%2F%2Fwww.elimparcial.es%2Fnoticia%2F233218%2Fopinion%2Foliverio-girondo-en-mi-recuerdo.html&amp;referer=https%3A%2F%2Fwww.elimparcial.es%2F&amp;cb=80b02e2036\" alt=\"\" width=\"0\" height=\"0\" \/><\/div>\n<p><\/ins><\/div>\n<p>Tengo en mi memoria una an\u00e9cdota divertida de aquella mesa de noct\u00e1mbulos y poetas entre los que se destacaban Olga Orozco, Aldo Pellegrini, Francisco Madariaga y Alberto Vanasco; la protagoniz\u00f3 un ignoto novelista, que cuando le sirvieron una copa de vino de buena marca y distinguida cosecha, pidi\u00f3 soda para alivianarlo. Oliverio lo mir\u00f3 perplejo y entre molesto y divertido, le dijo a la mujer que atend\u00eda la mesa: \u201cS\u00ed, tr\u00e1ele soda, pero tambi\u00e9n un vaso de vino com\u00fan, porque este no admite que se lo bautice; hacerlo es un pecado\u201d.<\/p>\n<p>Oliverio, siempre paternal, sentado a la cabecera de la mesa, oficiaba de\u00a0<em>pace magister<\/em>. Las conversaciones versaban invariablemente sobre amigos y literatura, bajo la prohibici\u00f3n de referir el enojoso tema de la pol\u00edtica, que pon\u00eda de mal humor al anfitri\u00f3n. Norah, era otro personaje que mostraba su amabilidad y buen gusto. Fue tambi\u00e9n una enorme escritora. La apariencia personal de Oliverio ayudaba a la r\u00e1pida difusi\u00f3n de su fama. Era grueso, de voz firme, amistosa y varonil, af\u00edn a lo que escrib\u00eda; sus ademanes eran elocuentes y pose\u00eda una risa fresca, espont\u00e1nea, casi infantil.<\/p>\n<div class=\"muevecuatro\"><ins><\/p>\n<div id=\"beacon_b4a3af525e\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/publicidad.elimparcial.es\/delivery\/lg.php?bannerid=0&amp;campaignid=0&amp;zoneid=197&amp;loc=https%3A%2F%2Fwww.elimparcial.es%2Fnoticia%2F233218%2Fopinion%2Foliverio-girondo-en-mi-recuerdo.html&amp;referer=https%3A%2F%2Fwww.elimparcial.es%2F&amp;cb=b4a3af525e\" alt=\"\" width=\"0\" height=\"0\" \/><\/div>\n<p><\/ins><\/div>\n<p>Una larga trayectoria lo sosten\u00eda en su pedestal. En 1923 present\u00f3 en Buenos Aires sus\u00a0<em>Veinte poemas para ser le\u00eddos en el tranv\u00eda<\/em>, lleno de espl\u00e9ndidas y contundentes met\u00e1foras. En la composici\u00f3n \u201cVenecia\u201d, el iconoclasta y transgresor Oliverio, muestra su disconformidad y ruptura con la expresi\u00f3n formal que atenazaba a la poes\u00eda, siendo el precursor de lo que un par de d\u00e9cadas despu\u00e9s Nicanor Parra postular\u00e1 como antipoes\u00eda.<\/p>\n<p><em>Se respira una brisa de tarjeta postal.<\/em><\/p>\n<div class=\"mueveseis\"><ins><\/p>\n<div id=\"beacon_feb96f700c\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/publicidad.elimparcial.es\/delivery\/lg.php?bannerid=0&amp;campaignid=0&amp;zoneid=198&amp;loc=https%3A%2F%2Fwww.elimparcial.es%2Fnoticia%2F233218%2Fopinion%2Foliverio-girondo-en-mi-recuerdo.html&amp;referer=https%3A%2F%2Fwww.elimparcial.es%2F&amp;cb=feb96f700c\" alt=\"\" width=\"0\" height=\"0\" \/><\/div>\n<p><\/ins><\/div>\n<p><em>\u00a1Terrazas! G\u00f3ndolas con ritmo de cadera. Fachadas que reintegran tapices persas en el agua. Remos que no terminan nunca de llorar\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>El silencio hace g\u00e1rgaras en los umbrales, arpegia un pizzicato en las amarras, roe el misterio de las casas cerradas\u2026<\/em><\/p>\n<div class=\"mueveocho\"><ins><\/p>\n<div id=\"beacon_847d626d9d\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/publicidad.elimparcial.es\/delivery\/lg.php?bannerid=0&amp;campaignid=0&amp;zoneid=199&amp;loc=https%3A%2F%2Fwww.elimparcial.es%2Fnoticia%2F233218%2Fopinion%2Foliverio-girondo-en-mi-recuerdo.html&amp;referer=https%3A%2F%2Fwww.elimparcial.es%2F&amp;cb=847d626d9d\" alt=\"\" width=\"0\" height=\"0\" \/><\/div>\n<p><\/ins><\/div>\n<p><em>Al pasar debajo de los puentes, uno aprovecha para ponerse colorado\u2026<\/em><\/p>\n<div class=\"muevediez\"><ins><\/p>\n<div id=\"beacon_068e0f5ee4\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/publicidad.elimparcial.es\/delivery\/lg.php?bannerid=0&amp;campaignid=0&amp;zoneid=200&amp;loc=https%3A%2F%2Fwww.elimparcial.es%2Fnoticia%2F233218%2Fopinion%2Foliverio-girondo-en-mi-recuerdo.html&amp;referer=https%3A%2F%2Fwww.elimparcial.es%2F&amp;cb=068e0f5ee4\" alt=\"\" width=\"0\" height=\"0\" \/><\/div>\n<p><\/ins><\/div>\n<p>Si bien el libro provoc\u00f3 una conmoci\u00f3n por s\u00ed mismo, Oliverio lo acompa\u00f1\u00f3 de una presentaci\u00f3n extravagante y novedosa para la \u00e9poca (y quiz\u00e1 para cualquier \u00e9poca). Era un hombre pudiente que le gustaba darse sus buenos gustos; alquil\u00f3 un tranv\u00eda y desde una de las escalonadas plataformas fue leyendo sus poemas, haciendo realidad la propuesta impl\u00edcita en el tempestuoso volumen.<\/p>\n<p><em>Los veinte poemas<\/em>\u2026 hab\u00edan sido publicados originalmente en Francia un a\u00f1o antes, con ilustraciones del propio Oliverio. En esos tiempos, sus lecturas predilectas eran los\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Simbolismo\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">simbolistas<\/a>\u00a0y surrealistas franceses, los ensayos de\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Remy_de_Gourmont\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Remy de Gourmont<\/a>, con especial reconocimiento a\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Los_raros\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Los raros<\/em><\/a>\u00a0de\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Rub%C3%A9n_Dar%C3%ADo\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Rub\u00e9n Dar\u00edo<\/a>\u00a0y a la filosof\u00eda de Friedrich\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Nietzsche\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Nietzsche<\/a>. Se hab\u00eda radicado en Par\u00eds, pero despu\u00e9s una visita a la Argentina por motivos sentimentales y de la ex\u00f3tica presentaci\u00f3n, retorn\u00f3 especialmente para repetir la fiesta de su convulsivo poemario debajo de la Torre Eiffel y luego con un paseo en una barcaza del Sena, donde se dio el lujo de hacer una presentaci\u00f3n acu\u00e1tica. Algunos de los famosos surrealistas franceses lo acompa\u00f1aron y celebraron su cruzada. Hay una fotograf\u00eda donde aparecen Benjam\u00edn P\u00e9ret, Alice Rahon y Neftal\u00ed Beltr\u00e1n, director de la revista\u00a0<em>Cahiers de po\u00e9sie<\/em>, que atesor\u00f3 en sus p\u00e1ginas el suceso.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o antes de la aparici\u00f3n de\u00a0<em>Veinte poemas para ser le\u00eddos en el tranv\u00eda<\/em>, Borges hab\u00eda publicado su\u00a0<em>Fervor de Buenos Aires<\/em>\u00a0y se se\u00f1al\u00f3 a ambos libros como representantes de la vanguardia porte\u00f1a de aquella d\u00e9cada; los dos poetas se nuclear\u00edan en torno a la revista\u00a0<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>. Dicho grupo, adem\u00e1s de Girondo y Borges, inclu\u00eda al pintor y astr\u00f3logo Xul Solar, y a los vates Jacobo Fijman, Leopoldo Marechal, Ra\u00fal Gonz\u00e1lez Tu\u00f1\u00f3n y Macedonio Fern\u00e1ndez, la mayor\u00eda de ellos integrantes del legendario\u00a0<em>Grupo Florida<\/em>, caracterizado por su est\u00e9tica elitista y de vanguardia.<\/p>\n<p>Cumplida esta misi\u00f3n Oliverio retorn\u00f3 a su ciudad, pero sigui\u00f3 viviendo entre Par\u00eds y Buenos Aires. Ese mismo a\u00f1o, conoci\u00f3 a Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna, un acontecimiento compartido que tanto el argentino como el espa\u00f1ol dejaron registrado. Ram\u00f3n le dedic\u00f3 uno de sus famosos\u00a0<em>Retratos contempor\u00e1neos<\/em>. \u201cIntimamente -escribe-, \u201cMe dije: he aqu\u00ed un poeta en prosa hijo de los tiempos que corren, descubridor, precursivo, digno de compartir nuestro derecho a la primogenitura y a sentarse en nuestra mesa sin previo aviso\u201d.<\/p>\n<p>De regreso a la patria para cumplir con las tareas laborales y de negocios que le asignaba la familia, en 1926, en un almuerzo organizado por la Sociedad Rural en homenaje a Ricardo G\u00fciraldes, el autor de\u00a0<em>Don Segundo Sombra<\/em>, Oliverio conoci\u00f3 a la escritora Norah Lange, empezando un dilatado romance, que los llevar\u00eda a comprometerse en 1934 y al casamiento (\u201cya inapelable porque el noviazgo no daba para m\u00e1s\u201d, seg\u00fan bromeaba la pareja, casi diez a\u00f1os despu\u00e9s), en 1943.<\/p>\n<p>En 1932 Oliverio Girondo public\u00f3, con inusitado despliegue,\u00a0<em>Espantap\u00e1jaros<\/em>, una obra heterog\u00e9nea que abarca prosas po\u00e9ticas, poemas en verso e incorpora caligramas. En este libro, Oliverio habla con lenguaje atrevido, deslizando im\u00e1genes que intentan asir lo fragmentario huidizo, incorporando el humor y lo grotesco como estrategias subversivas para explorar en el mundo de la vigilia y de lo on\u00edrico (todo muy en concordancia con el surrealismo y el existencialismo); aunque aclara muy bien que su escritura no desea constituirse en obra de arte, dado que \u201cel arte es el peor enemigo del arte\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1<em>Impong\u00e1monos ciertas normas para volver a experimentar la complacencia de violarlas! La rehabilitaci\u00f3n de la infidelidad reclama de nosotros un candor semejante. \u00a1Ruboric\u00e9monos de no poder ruborizarnos y reinventemos las prohibiciones que nos convengan, antes de que la libertad alcance a esclavizarnos completamente<\/em>!\u201d, aclara y proclama a voz en cuello.<\/p>\n<p>Amante de las extravagancias, para promocionar su libro, Oliverio incorpor\u00f3 una escultura de papel mach\u00e9 de m\u00e1s de dos metros que aparece fotografiada en la tapa de la primera edici\u00f3n, colocada luego en una carroza coronaria tirada por seis caballos, con aurigas empu\u00f1ando las riendas y lacayos incluidos, a la que hizo desfilar por las calles de Buenos Aires; como agregado a la promoci\u00f3n, alquil\u00f3 un local sobre la calle Florida donde se vend\u00eda el libro, atendido por atractivas muchachas ligeras de ropas. La campa\u00f1a result\u00f3 un \u00e9xito, y el libro agot\u00f3 la tirada de 5000 ejemplares en un mes. Agreguemos que la ya legendaria escultura hoy se conserva en el Museo de la Ciudad.<\/p>\n<p>Empecinado viajero, tras el fin de la etapa de la revista\u00a0<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>, Oliverio sigui\u00f3 recorriendo diferentes pa\u00edses de Europa (Portugal, Francia, Italia, Inglaterra e Irlanda), llegando hasta el norte de \u00c1frica e incluso Egipto, donde visit\u00f3 las pir\u00e1mides y naveg\u00f3 por el Nilo, dejando un precioso testimonio de su osada aventura. Cuando Victoria Ocampo fund\u00f3 la revista\u00a0<em>Sur<\/em>, lo invit\u00f3 a formar parte del Consejo de Redacci\u00f3n, pero Girondo, no se sabe por qu\u00e9, rechaz\u00f3 la propuesta. Sin embargo, en 1937, la editorial\u00a0<em>Sur<\/em>\u00a0public\u00f3\u00a0<em>Interlunio<\/em>, su \u00fanica ficci\u00f3n en prosa, con bell\u00edsimas aguafuertes del pintor Lino Enea Spilimbergo.<\/p>\n<p>Borges no simpatizaba con Oliverio. Las malas lenguas dicen que el autor de\u00a0<em>Ficciones<\/em>\u00a0estaba enamorado de Norah Lange, pero se equivocan. Su enamoramiento era con Aid\u00e9, la hermana de Norah, una de las mujeres a la que propuso matrimonio y fue rechazado; por otro lado una ambigua relaci\u00f3n familiar un\u00eda a los Borges con los Lange (alguna vez lo o\u00ed referirse a las hermanas en cuesti\u00f3n como \u201cmis primas\u201d). Me confes\u00f3 que con Oliverio durante una \u00e9poca fueron \u00edntimos, pero un conflicto literario, deshizo la amistad que hab\u00eda sido profunda. Cuando le pregunt\u00e9 qu\u00e9 opini\u00f3n le merec\u00eda Oliverio, me respondi\u00f3 con una sonrisa sarc\u00e1stica: \u201cAlgunos le atribuyen genio a sus deslices literarios. Yo creo que ni sus peores enemigos pueden decir eso\u201d.<\/p>\n<p>En 1933 Oliverio Girondo se traslad\u00f3 con Norah a su nuevo domicilio de la calle Suipacha, en el barrio de Retiro, la que fue su vivienda definitiva.\u200b En esa casa organizaron una gran fiesta para celebrar la publicaci\u00f3n de la novela de Norah\u00a0<em>45 d\u00edas y 30 marineros<\/em>. En una perdurable fotograf\u00eda ella aparece disfrazada de sirena y los invitados de marineros.\u200b Entre estos se encontraban los poetas Ra\u00fal Gonz\u00e1lez Tu\u00f1\u00f3n y el pintor Jorge Larco; tambi\u00e9n aparecen Pablo Neruda y Federico Garc\u00eda Lorca, quienes por esa \u00e9poca se hallaban en Buenos Aires y de quienes los anfitriones eran grandes amigos.<\/p>\n<p>Pablo Neruda lo mencionaba con ternura como su hermano argentino. En su casa de Isla Negra exhib\u00eda una colecci\u00f3n de botellas multicolores que le hab\u00eda obsequiado su generoso amigo Oliverio. En su libro\u00a0<em>Residencia en la tierra<\/em>, Pablo le dedica un largo y emotivo poema; tambi\u00e9n en sus memorias le dedica varias p\u00e1ginas.<\/p>\n<p><em>En mi telara\u00f1a infantil<br \/>\nsucede Oliverio Girondo\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>Yo era un mueble de las monta\u00f1as.<br \/>\n\u00c9l, un caballero evidente.<br \/>\nBarb\u00edn, barbi\u00e1n, hermano claro,<br \/>\nhermano oscuro, hermano fr\u00edo,<br \/>\nrelampagueando en el ayer<br \/>\npreparabas la luz intr\u00e9pida,<br \/>\nla invenci\u00f3n de los alhel\u00edes,<br \/>\nlas s\u00edlabas fabulosas<br \/>\nde tu elegante laberinto (\u2026)<\/em><\/p>\n<p><em>Oh primordial desenfadado!<br \/>\nHacia tanta falta aqu\u00ed<br \/>\ntu iconoclasta desenfreno!<\/em><\/p>\n<p>En 1961 Oliverio Girondo sufri\u00f3 un accidente con su autom\u00f3vil que lo dej\u00f3 imposibilitado f\u00edsicamente, a pesar de lo cual no dej\u00f3 de trabajar ni de reunir en su mesa a los amigos. En 1962 grab\u00f3 un disco leyendo veintitr\u00e9s poemas de <em>En la masm\u00e9dula<\/em>, para una antolog\u00eda sonora dirigida por el espa\u00f1ol, tambi\u00e9n editor y poeta, Arturo Cuadrado, siendo el \u00fanico registro fonogr\u00e1fico que se conserva de Girondo.\u200b Cuando dirig\u00ed la revista\u00a0<em>Proa<\/em>, en la d\u00e9cada del \u201990, acompa\u00f1amos un ejemplar con aquella grabaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1965 realizaron con Norah un \u00faltimo viaje a Europa, durante el cual se encontraron con Rafael Alberti y Mar\u00eda Teresa Le\u00f3n en Roma, a quienes conoc\u00edan de la \u00e9poca en que los exiliados de la Guerra Civil vivieron en la Argentina.<\/p>\n<p>Las fechas de 1891 a 1967 abarcan el paso de Oliverio Girondo por este mundo. Una lluviosa ma\u00f1ana con Alberto Vanasco, Enrique Molina y Aldo Pellegrini asist\u00ed a sus exequias. Su esposa lo sobrevivi\u00f3 cinco a\u00f1os m\u00e1s. Norah y Oliverio descansan juntos en el Cementerio de la Recoleta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roberto Alifano Hacia principios de los a\u00f1os \u201960 yo era un muchacho inquieto, devoto de la literatura y de las artes pl\u00e1sticas, que asist\u00eda a conferencias y no se perd\u00eda las exposiciones de pinturas que se inauguraban en las galer\u00edas porte\u00f1as; tambi\u00e9n visitaba los talleres de algunos artistas amigos como Antonio Berni y Ra\u00fal Soldi, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":35,"featured_media":13509,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[39,150,3079],"class_list":["post-13503","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-mollete-literario","tag-cultura","tag-oliverio-girondo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13503","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/35"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13503"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13503\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/13509"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13503"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}