{"id":14942,"date":"2022-01-14T23:07:42","date_gmt":"2022-01-15T05:07:42","guid":{"rendered":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=14942"},"modified":"2022-01-14T23:08:25","modified_gmt":"2022-01-15T05:08:25","slug":"robin-myers-ahogo-y-reivindicacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=14942","title":{"rendered":"Robin Myers, ahogo y reivindicaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Miguel \u00c1ngel G\u00f3mez<\/strong><\/p>\n<p>Los poetas trabajan con su don natural de manera natural. Saben que su aislamiento les hace poner \u00e9nfasis en las palabras, poseer el conocimiento de cosas ocultas para los dem\u00e1s. Hay un espejeo que pregona todo lo que nos empe\u00f1amos en cambiar. Viven en un mundo de sorpresas, quieren preservar su statu quo captando se\u00f1ales y m\u00e1s se\u00f1ales que les sentar\u00e1n bien. La realidad en s\u00ed expulsa a las anteriores. La humanidad mira un sol gris, hace demasiado fr\u00edo. Constituirse en alguien importante es arrojarse con violencia desde un alto precipicio y entrar en otra especie de movilidad literaria. Robin Myers (Nueva York, 1987) poeta y traductora residente en Ciudad de M\u00e9xico es una poeta sin l\u00e1grima congelada colgando sobre una torre temblorosa. Sus ideas son ricas como quien registra su bolsillo y est\u00e1 lleno de monedas. Es penetrante y mordiente lo que escribe cuando se hace de noche y la confusi\u00f3n con toda la fuerza, ara\u00f1a. Su libro Tener (Kriller71 Ediciones) hace mover la cabeza afirmativamente a la cr\u00edtica talentosa.<\/p>\n<p>La est\u00e9tica de Robin Myers es la del fragmento que saca chispa a todo. Siempre consigue dar a sus l\u00edneas aire de diario de autora que dispone de todos los minutos. Uno de los primeros poemas recuerda al Georges Perec de Oulipo: \u201cVoy al parque a buscar un poco de orden. \/ Un hombre toca la flauta \/ de cara al estanque, donde los gansos arrastran las patas y cagan, \/ y los perros desatan su p\u00e1nico feliz \/ como colibr\u00edes gigantes \/ e ignoran sus propios nombres, \/ y las parejas se agarran entre s\u00ed\u201d. Enumeraciones del juego por el juego mismo. Hay tambi\u00e9n un poema agudo de im\u00e1genes-lugares (\u201cUna mujer en un museo \/ extiende las dos manos \/ para tocar una escultura: \/ una cara de piedra \/ sale a la superficie \/ de agua de piedra y la separa, \/ los ojos todav\u00eda \/ cerrados, pero confiadamente despiertos. \/ El guardia del museo le llama la atenci\u00f3n: \/ Se\u00f1ora, no se toca, \/ y ella le dice, Yo soy ciega, toco).<\/p>\n<p>Hay pr\u00f3logos imprescindibles. El de Tener hecho por Sara Torres lo es. Escrito con sentido com\u00fan y entremezclando la voluntad expresada con la existencia de seres que siguen la orilla del estanque, serpenteando entre hileras de \u00e1rboles. Otro acierto es hablar de animales a media distancia mediante preguntas ret\u00f3ricas: \u201cAnimales con hambre y sin lengua: \u00bfqu\u00e9 hay detr\u00e1s de su vac\u00edo simb\u00f3lico? \u00bfde su estar sin lenguaje articulado? \u00bfla quietud feliz, el sometimiento al ritmo natural, o ambas?\u201d. Hay gatos en Myers que comen carne cruda con la fecha de caducidad vencida. Los gatos tienen una reflexi\u00f3n silenciosa y solitaria en el centro de todo lo que se habla. Gatos con una ilusi\u00f3n colectiva, como los gatos valientes de Ernest Hemingway. En el poema que inicia \u201cPor un tiempo intent\u00e9 escribirlo todo\u201d hay un exceso de literatura en el buen sentido de la palabra (p\u00e1jaros, comidas compartidas, la enfermedad del padre). La autora nos muestra a las claras, destinadas a ser simult\u00e1neas, las cosas buenas y malas que ampl\u00edan la tem\u00e1tica para no ser demasiado remota ni demasiado et\u00e9rea.<\/p>\n<p>Robin Myers es una poeta que va creciendo en cada poema. Con ligereza. Se hace m\u00e1s asombrosa, m\u00e1s real, \u201ccomo solo se hacen los sue\u00f1os cuando nos hundimos cada vez m\u00e1s en sus mallas\u201d (Henry Miller). As\u00ed cuando leemos: \u201cEsta ma\u00f1ana volv\u00ed a tener el sue\u00f1o \/ en que me ahogo. \/ Y es as\u00ed que mi muerte \/ me devuelve \/ a mi vida, al vientre de la cama, \/ al calor de mi piel que me quiere de vuelta\u201d. No es Myers una poeta sencilla cuando se expresa baudelerianamente: \u201cEsas flores carnosas, rojas, \/ que florecen en, y a pesar de, \/ la piedra, la arena, \/ que se van estrechando como \/ llamas\u201d. Su visi\u00f3n del mundo es como una cena de acontecimiento y un caf\u00e9 excelente, preparado por ella misma. El deseo es ver y o\u00edr algo por primera vez (\u201cNo me interesa desterrar el deseo \/ cuando veo la urgencia del espino \/ por clavarse en el aire, \/ que s\u00e9 yo si su anhelo \/ se parezca al m\u00edo. \/ Pero quiero que se parezca\u201d). Este Tener se presenta como una obra mayor escrita tras obtener una residencia para autores en el Vermont Studio Center. Cada verso de Robin Myers tiene una lecci\u00f3n, una moraleja. Cumplen estos poemas su funci\u00f3n de hacer que hablemos de su escritorio que nos hace acudir a otro rinc\u00f3n de las librer\u00edas, a otro lapso de tiempo, majestuoso y solemne.<\/p>\n<p>Objetos nombrados con algunas magulladuras, emociones que nos llegan como en un barco de excursi\u00f3n, cuerpos inertes como de costumbre, lo abstracto y negativo. En voz alta nos habla Robin Myers mientras cavila sobre los fragmentos de la conversaci\u00f3n. Qu\u00e9 hermosos sus poemas absolutamente universales de cuartos oscuros con una l\u00e1mpara y un libro que nos dejan a unos mil\u00edmetros de la felicidad pues nos dan \u201ccasi lo suficiente\u201d.<\/p>\n<p><strong>Escritor<\/strong><\/p>\n<p><strong>Publicado originalmente en elimparcial.es<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel \u00c1ngel G\u00f3mez Los poetas trabajan con su don natural de manera natural. Saben que su aislamiento les hace poner \u00e9nfasis en las palabras, poseer el conocimiento de cosas ocultas para los dem\u00e1s. Hay un espejeo que pregona todo lo que nos empe\u00f1amos en cambiar. 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