{"id":1587,"date":"2020-12-19T00:11:13","date_gmt":"2020-12-19T06:11:13","guid":{"rendered":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=1587"},"modified":"2020-12-19T00:12:16","modified_gmt":"2020-12-19T06:12:16","slug":"el-principe-de-la-onda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=1587","title":{"rendered":"El pr\u00edncipe de La onda"},"content":{"rendered":"<p>Si tuviera que definir con una palabra a este escritor tendr\u00eda que afirmar que fue un experimentador. Desde el inicio de su carrera de escritor, Gustavo Sainz se lanz\u00f3 a la b\u00fasqueda de nuevas formas literarias.<\/p>\n<p><em>Gazapo<\/em> (1965) su primera novela, apareci\u00f3 cuando frisaba el cuarto de siglo. Comparti\u00f3 varios elementos de la corriente llamada de <em>la onda<\/em> o <em>juvenilismo<\/em>:<\/p>\n<p>el retrato de la sociedad mexicana con personajes j\u00f3venes, humor e irreverencia.<\/p>\n<p>Y fue, quiz\u00e1 junto con Salvador Elizondo, de los escritores pertenecientes a la \u00e9poca que m\u00e1s experimentaron con la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p><em>Gazapo<\/em> ser\u00eda una novela tradicional de j\u00f3venes si no fuera por los puntos de vista narrativos que se hacen presentes a trav\u00e9s de la grabadora de audio y el tel\u00e9fono y que se convierten en una especie de narrador omnisciente que en lugar de conducir al lector por la trama s\u00f3lo establecen gui\u00f1os que se deben descifrar, por el constante <em>flashback <\/em>de las grabaciones.<\/p>\n<p>En 1966, Sainz escribi\u00f3 su <em>Autobiograf\u00eda<\/em> en la colecci\u00f3n \u201cNuevos escritores mexicanos del Siglo XX presentados por s\u00ed mismos\u201d que promovi\u00f3 Emmanuel Carballo. Los escritores de <em>la onda<\/em> parecen compartir la caracter\u00edstica de haber sido escritores precoces, y se beneficiaron de coincidir con una generaci\u00f3n anterior receptiva al trabajo de los escritores j\u00f3venes, a la que pertenecen tanto Carballo como Arreola y Le\u00f1ero, que impuls\u00f3 a quienes mostraban trabajos prometedores. Fue el caso, entre otros, de Sainz, Jos\u00e9 Agust\u00edn y Gerardo de la Torre.<\/p>\n<p>Algunos t\u00edtulos de la colecci\u00f3n de <em>Autobiograf\u00edas<\/em> hoy se perciben como historias anecd\u00f3ticas, pues a los 25 o 26 a\u00f1os, generalmente con un solo libro publicado, hay poco que contar en la trayectoria como escritor, pero s\u00ed muchas y divertidas an\u00e9cdotas por las que transitaron los escritores j\u00f3venes de la \u00e9poca. O bien, hechos que informan sobre el ambiente literario de los sesenta, pues la colecci\u00f3n incluy\u00f3 las historias de Sainz, Jos\u00e9 Agust\u00edn, Monsiv\u00e1is, Elizondo, Parm\u00e9nides Garc\u00eda Salda\u00f1a, Juan Garc\u00eda Ponce, Juan Vicente Melo, Tom\u00e1s Mojarro, Vicente Le\u00f1ero, Jos\u00e9 de la Colina, Homero Aridjis, Jos\u00e9 Emilio Pacheco, Sergio Pitol y Marco Antonio Montes de Oca.<\/p>\n<p>As\u00ed, la <em>Autobiograf\u00eda<\/em> fue realmente el segundo libro de Sainz, quien fue nombrado director literario en la editorial Joaqu\u00edn Mortiz cuando contaba apenas 20 a\u00f1os, cargo que ocup\u00f3 durante una d\u00e9cada. Despu\u00e9s, de 1970 a 1980 ocup\u00f3 el mismo puesto en la Editorial Grijalbo.<\/p>\n<p>En <em>Obsesivos d\u00edas circulares <\/em>(1969), un narrador cuenta una historia al mismo tiempo que lee el <em>Ulises <\/em>de Joyce, en una narraci\u00f3n poblada de citas y referencias a la cultura, un interesante conjunto de fragmentos que recogen hechos, ideas alrededor de un hecho, parlamentos de diferentes personajes. Esta superposici\u00f3n le da a la novela un ritmo narrativo peculiar no exento de humor, en donde resulta muy visible el regodeo en la t\u00e9cnica narrativa.<\/p>\n<p>La elaboraci\u00f3n del trabajo novel\u00edstico de Sainz se nota incluso en los periodos que hay entre sus t\u00edtulos. <em>La princesa del Palacio de Hierro,<\/em> su tercera novela, apareci\u00f3 en 1974 y obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia. Esta es una de mis preferidas porque est\u00e1 tan bien contada, tan bien manejada en lo narrativo, que emana una gran frescura y la t\u00e9cnica pasa pr\u00e1cticamente desapercibida.<\/p>\n<p>La t\u00e9cnica consiste en hacer hablar a la protagonista incesantemente, de hecho, es la \u00fanica narradora de la novela. En la presentaci\u00f3n del libro asemejan a esta protagonista con una nueva Scherezada, cuya vida depende de la atenci\u00f3n que logra de sus oyentes.<\/p>\n<p>Esta moderna princesa, que da t\u00edtulo a la novela porque durante alg\u00fan tiempo trabaja como dependienta en la tienda departamental El Palacio de Hierro, retrata a la alta burgues\u00eda mexicana joven de la \u00e9poca: sus amores, sus h\u00e1bitos de diversi\u00f3n, la frivolidad, el ambiente pol\u00edtico, con un gran desenfado y gracia: la gran mayor\u00eda de las situaciones son llevadas al extremo porque se narran con exageraci\u00f3n. Muchas veces se critic\u00f3 esta novela porque se dec\u00eda que lo \u00fanico que hab\u00eda hecho Sainz era transcribir la vida que una joven de la alta burgues\u00eda le hab\u00eda contado<\/p>\n<p>Est\u00e1 de m\u00e1s decir que los largos periodos entre la aparici\u00f3n de sus novelas tambi\u00e9n se explican porque los escritores en M\u00e9xico se tienen que echar a cuesta chambas adicionales para obtener ingresos y no morir de hambre en el intento.<\/p>\n<p>Recuerdo que Sainz confesaba divertido que se \u201csolapeaba\u201d los libros que rese\u00f1aba semanalmente en la revista <em>Claudia<\/em>, aunque reconoc\u00eda que era una delicia tener un empleo cuya actividad consist\u00eda en leer.<\/p>\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde, este hombre de maneras apacibles combinar\u00eda su tarea de escritor con la de servidor p\u00fablico y profesor universitario. Antiguos alumnos de Gustavo Sainz en la Facultad de Ciencias Pol\u00edticas y Sociales me cuentan que cuando era jefe del departamento de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes les hac\u00edan un descuento en la librer\u00eda y lo mejor era comprar los que Sainz llevaba a clase porque eran los que \u00e9l asignaba como lectura.<\/p>\n<p>Varias generaciones leyeron as\u00ed a William Faulkner, John Dos Passos, E.L. Doctorow, Henry Miller e Isaac Bashevis Singer, entre otros novelistas estadounidenses. Sainz ten\u00eda adem\u00e1s una arraigada costumbre en esos a\u00f1os de profesor: vest\u00eda de traje y corbata cuando aplicaba examen a sus alumnos. Y\u00a0\u00a0 confiaba, con la enigm\u00e1tica sonrisa que lo caracteriz\u00f3, que alguien le encontraba parecido con Dostoievski&#8230; una de las escasas cosas que dec\u00eda sobre s\u00ed mismo, pues insinuaba que lo sucedido despu\u00e9s de la <em>Autobiograf\u00eda<\/em> no se pod\u00eda contar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de <em>La Princesa<\/em> vino <em>Compadre Lobo (1975), <\/em>que ser\u00eda la primera novela de un mexicano escrita en una computadora&#8230; prestada por la IBM. Sainz fue uno temprano entusiasta de la tecnolog\u00eda inform\u00e1tica. En esta cuarta novela se ocupa de una clase m\u00e1s popular: la estrategia narrativa es menos novedosa, pero trabaja con eficiencia el mundo de un grupo social m\u00e1s desprotegido econ\u00f3micamente.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n de estas cuatro novelas que fueron las que le dieron un sitio en la literatura mexicana, public\u00f3 m\u00e1s de una decena. <em>Fantasmas Aztecas<\/em> (1982) y <em>Paseo en trapecio <\/em>(1985) fueron las dos primeras que escribi\u00f3 despu\u00e9s de cambiar su residencia a Estados Unidos, por razones que s\u00f3lo entender\u00eda quien ha vivido en M\u00e9xico y padecido su pol\u00edtica. En ellas es notable su decisi\u00f3n de mantener y trabajar la mexicanidad de su producci\u00f3n anterior. De hecho, esta es una caracter\u00edstica de la obra de Sainz, pues \u00e9l mismo afirm\u00f3 que el estar lejos no lo alej\u00f3 de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>La experimentaci\u00f3n fue una constante en su obra. <em>La muchacha que ten\u00eda la culpa de todo<\/em> (1995) es una novela contada a base de preguntas. <em>Quiero escribir, pero me sale espuma<\/em> (1997) es la escritura que se mira a s\u00ed misma, la mirada al acto de escribir, personificada en un escritor, quiz\u00e1 \u00e9l mismo, que no encuentra su novela y que debe cumplir con la entrega de una a cambio de una beca recibida.<\/p>\n<p>En <em>Muchacho en llamas<\/em> (1987) volvi\u00f3 a usar m\u00faltiples voces narrativas en recortes de peri\u00f3dicos, p\u00e1ginas de un diario personal, anuncios radiof\u00f3nicos y subrayados de libros: Sainz siempre defendi\u00f3 esta lectura personal. Afirmaba que los subrayados de un texto se convierten en la lectura \u00fanica e intransferible de quien los hace.<\/p>\n<p>Cada novela de Sainz, desde <em>Gazapo<\/em>, pasando por las que he mencionado y <em>A la salud de la serpiente <\/em>(1991), <em>Retablo de inmoderaciones y heresiarcas<\/em> (1992), <em>Salto de tigre blanco <\/em>(1996) hasta <em>A troche y moche <\/em>(2002) que le vali\u00f3 el Premio M\u00e9xico-Qu\u00e9bec en 2003, se asemeja a la definici\u00f3n que Salvador Elizondo ha hecho de la novela ideal como aquella que \u201crevela un arduo juego del esp\u00edritu y la escritura\u201d.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 no sean tan conocido que Gustavo fue tambi\u00e9n personaje literario. Jos\u00e9 Agust\u00edn lo introdujo en <em>Ciudades desiertas <\/em>y Roberto Bola\u00f1os en <em>Los detectives salvajes. <\/em>Muri\u00f3 poco antes de cumplir 75 a\u00f1os en Bloomington, Indiana, en cuya universidad impart\u00eda clases. Parte de su obra fue traducida al ingl\u00e9s, franc\u00e9s, italiano, b\u00falgaro, rumano y polaco.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.sanchezdearmas.mx\"><strong><em>www.sanchezdearmas.mx<\/em><\/strong><\/a><\/p>\n<p><strong><em>En redes: @juegodeojos &#8211; www.facebook.com\/JuegoDeOjos\/<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si tuviera que definir con una palabra a este escritor tendr\u00eda que afirmar que fue un experimentador. Desde el inicio de su carrera de escritor, Gustavo Sainz se lanz\u00f3 a la b\u00fasqueda de nuevas formas literarias. Gazapo (1965) su primera novela, apareci\u00f3 cuando frisaba el cuarto de siglo. 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