{"id":1767,"date":"2020-12-26T15:37:36","date_gmt":"2020-12-26T21:37:36","guid":{"rendered":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=1767"},"modified":"2020-12-26T15:37:36","modified_gmt":"2020-12-26T21:37:36","slug":"el-ano-que-nos-fue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=1767","title":{"rendered":"El a\u00f1o que nos fue\u2026"},"content":{"rendered":"<p>Est\u00e1 por concluir uno de los a\u00f1os m\u00e1s tristes en la historia del mundo. Quiz\u00e1s hemos pasado los d\u00edas m\u00e1s tristes de nuestra existencia. Experimentamos una de las peores cat\u00e1strofes sanitarias. Esta crisis nos sorprendi\u00f3 en medio de tanta hambre, de tanta pobreza y de tanta desdicha. Como el tatuaje de un hierro ardiente, a varias generaciones, la pandemia nos acompa\u00f1ar\u00e1 como un recuerdo toda la vida.<\/p>\n<p>El a\u00f1o de 2020 permanecer\u00e1 guardado en nuestra memoria individual como el punto de arranque de nuestro destino y de nuestra historia personal.<\/p>\n<p>A nuestra manera viv\u00edamos en nuestra Arcadia, pero nuestro para\u00edso se convirti\u00f3 en un infierno. Quiz\u00e1s, sin darnos cuenta, \u00e9ramos sumamente felices.<\/p>\n<p>Estos d\u00edas de fiesta me han embargado de melancol\u00eda. Apenas en marzo me atrev\u00ed a recurrir a las redes sociales como una v\u00e1lvula de escape a mis frustraciones. Para escapar de esa soledad avent\u00e9 una botella al mar y coloqu\u00e9 una imagen de Cort\u00e1zar con la silueta de un gato.<\/p>\n<p>Sent\u00ed una irrefrenable manera de escribir. Me volqu\u00e9 a criticar nuestros pol\u00edticos y gobernantes, responsables en gran medida de las p\u00e9simas estrategias que han dejado a decenas de miles de v\u00edctimas de la pandemia, sin omitir nuestra propia culpa al actuar con desd\u00e9n ante el flagelo provocado por el virus.<\/p>\n<p>Muchos llegaron al extremo de la psicosis, como una expresi\u00f3n de una falsa creencia de lo que a\u00fan est\u00e1 sucediendo.<\/p>\n<p>Nos dijeron que no nos preocup\u00e1ramos, que \u00e9ramos una raza fuerte y resistente. Que en abril se iba a aplanar la curva y que los muertos no exceder\u00edan de seis mil. Despu\u00e9s se nos dijo que llegar a 60 mil ser\u00eda una cat\u00e1strofe. Oficialmente van m\u00e1s de 120 mil, el doble del escenario catastr\u00f3fico, pero las actas de defunci\u00f3n en el registro civil nos indican que hay otros 200 mil muertos, por encima de los registros del comportamiento habitual en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los muertos se han reducido a unas simples cifras, a formar parte de las estad\u00edsticas. Lo mismo ha ocurrido con las v\u00edctimas de las masacres y las tragedias ocurridas en las \u00faltimas d\u00e9cadas y que han convertido al pa\u00eds en un cementerio.<\/p>\n<p>Ante millones de ojos en el mundo, la gente no sale de la sorpresa por todo lo que le ha sucedido en nuestro pa\u00eds ante la insensibilidad de un gobierno presidido por unas autoridades que hasta jam\u00e1s han puesto un pie en un hospital, excepto cuando se hizo una simulaci\u00f3n para un acto de propaganda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Un gobierno que declar\u00f3 tres d\u00edas miserables de duelo por las v\u00edctimas de la pandemia, mientras el presidente romp\u00eda las reglas internas de su administraci\u00f3n y apostaba de una manera ruin y deleznable por actos de propagand\u00edsticos de campa\u00f1a, llegando a tomar decisiones criminales como inundar pueblos enteros ante la amenaza del desbordamiento de una presa, mientras a otros se las arrebataba para abastecer las cuencas de nuestros vecinos del norte.<\/p>\n<p>Mientras tanto, las escenas f\u00fanebres han sido parte de nuestra vida cotidiana en el a\u00f1o m\u00e1s mort\u00edfero del \u00faltimo siglo.<\/p>\n<p>En los albores de la primavera, las Naciones Unidas dio la voz alerta, al reconocer que enfrent\u00e1bamos la peor pandemia de nuestra historia. Vimos pasar el verano y el oto\u00f1o con tristeza, el invierno toc\u00f3 a nuestras puertas con fiereza.<\/p>\n<p>Pasamos la peor de las navidades de nuestra existencia con hospitales desbordados, sin la infraestructura ni los medicamentos necesarios, con panteones y hornos crematorios al tope. Atr\u00e1s quedaron las falsas promesas de disponer de un sistema sanitario del primer mundo.<\/p>\n<p>Pensar que decenas de miles de personas ya no est\u00e1n aqu\u00ed, sin saber a qu\u00e9 horas sucedi\u00f3 su desgracia.<\/p>\n<p>Hoy todo parecer\u00eda una locura. El n\u00famero de muertos es descomunal.<\/p>\n<p>Nuestra tragedia comenz\u00f3 con la muerte de un joven de 41 a\u00f1os que hab\u00eda asistido a un concierto de rock el 3 de marzo en el Palacio de los Deportes. Fue internado en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias. El 19 de marzo su cuerpo sali\u00f3 directo a la morgue\u2026<\/p>\n<p>Nada ha cambiado desde entonces.<\/p>\n<p>En mi nostalgia invernal transcurren en mi jard\u00edn ciertos atardeceres apacibles de soledad y lejan\u00eda, con un poco de sol. De vez en cuando las bandadas de p\u00e1jaros vuelas hacia el sureste y se escuchan, espor\u00e1dicamente, como si provinieran de un mundo irreal. Nostalgia de\u00a0 aquellos mediod\u00edas cuando el tiempo parec\u00eda paralizarse sobre las ramas. La quietud es tan irreal que ni los p\u00e1jaros se mueven entre el follaje.<\/p>\n<p>As\u00ed se nos acaba el peor a\u00f1o de nuestra existencia ante la impunidad de un gobierno y su falsa estrategia. Donde reina la ambici\u00f3n de un hombre \u00e1vido de poder que lucra pol\u00edticamente con la desgracia en un pa\u00eds de pobres donde el hombre piensa con el est\u00f3mago ve con su desnudez y siente con su miseria.<\/p>\n<p>S\u00f3lo nos cabe preguntar, \u00bfY ahora qui\u00e9n sigue?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Est\u00e1 por concluir uno de los a\u00f1os m\u00e1s tristes en la historia del mundo. Quiz\u00e1s hemos pasado los d\u00edas m\u00e1s tristes de nuestra existencia. Experimentamos una de las peores cat\u00e1strofes sanitarias. Esta crisis nos sorprendi\u00f3 en medio de tanta hambre, de tanta pobreza y de tanta desdicha. 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