{"id":348,"date":"2020-11-08T11:22:46","date_gmt":"2020-11-08T17:22:46","guid":{"rendered":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=348"},"modified":"2020-11-08T11:22:46","modified_gmt":"2020-11-08T17:22:46","slug":"hogar-y-exilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=348","title":{"rendered":"Hogar y exilio"},"content":{"rendered":"<p>Desde mis primeros encuentros con la literatura africana -en particular <em>La conversi\u00f3n del rey Esomba<\/em> del camerun\u00e9s Mongo Beti- no me hab\u00eda vuelto a topar con un texto del continente negro -Conrad <em>dixit<\/em>&#8211; hasta que descubr\u00ed a Chinua Achebe durante una visita antepand\u00e9mica a Nueva York.<\/p>\n<p>Del \u201cm\u00e1s destacado escritor africano\u201d, seg\u00fan se le describe en la solapa de <em>Hogar y exilio<\/em>, encontr\u00e9 escasas referencias, prueba de lo aislado que estamos de una literatura con la que tenemos mucho que compartir.<\/p>\n<p>Juzgue el lector si la siguiente frase podr\u00eda o no figurar en un texto del realismo m\u00e1gico: \u201cEl hombre es un animal que inventa narraciones. Raramente pasa por alto la oportunidad de acompa\u00f1ar sus tareas y experiencias con historias paralelas\u201d.<\/p>\n<p>Achebe naci\u00f3 en Nigeria en 1930 y estudi\u00f3 en Londres, la capital del Imperio. Su padre fue un misionero anglicano de la tribu igbo, una de cuyas caracter\u00edsticas es que su gobierno est\u00e1 repartido en cientos de pueblos independientes. Para los igbo el individuo y el pueblo son \u00fanicos. Tienen un gran sentido de la igualdad y una aversi\u00f3n rotunda al autoritarismo, al grado de que algunos dan por nombre a su primog\u00e9nito <em>Ezebuilo<\/em> que quiere decir, literalmente,<\/p>\n<p>\u201cun rey es un enemigo\u201d.<\/p>\n<p>En este contexto colonial, en donde lo civilizado era acarrear agua en recipientes de metal importados de Europa y no en ollas de barro locales, Chinua pas\u00f3 sus primeros a\u00f1os.<\/p>\n<p>El paso natural y l\u00f3gico para los hijos de un ministro anglicano que durante 35 a\u00f1os viaj\u00f3 por Nigeria convirtiendo a los infieles y a los id\u00f3latras era educarse en la fuente de todos los bienes: la capital imperial. Y all\u00e1 viaj\u00f3 en joven Achebe para encontrarse con un mundo que no s\u00f3lo no estaba preparado para recibir, sino que desconoc\u00eda lo elemental de sus \u201cs\u00fabditos\u201d coloniales.<\/p>\n<p>Las primeras im\u00e1genes de la capital del imperio dieron a Achua los colores para pintar un cuadro precioso: \u201cPor primera vez en mi vida viv\u00ed la experiencia de ser conducido por un chofer blanco. Tom\u00e9 nota mental de este extraordinario evento y no dije nada.<\/p>\n<p>\u201cPero Londres a\u00fan me guardaba sorpresas y devel\u00f3 un espect\u00e1culo incre\u00edble: vi a un blanco en un sucio overol rellenando baches con asfalto caliente. Entonces le pregunt\u00e9 a mi hermano y \u00e9l, vacunado contra algo tan inaudito, solt\u00f3 la risa y dijo: \u2018Si el d\u00eda de ma\u00f1ana viajara (el obrero blanco) a Nigeria, le llamar\u00edan<\/p>\n<p>Director de obras\u2019\u201d.<\/p>\n<p><em>Hogar y exilio<\/em> es una narraci\u00f3n autobiogr\u00e1fica en la que Achebe nos lleva por el camino que el s\u00fabdito imperial recorre para \u201cigualarse\u201d como estudiante y como ser humano, con los ciudadanos de la metr\u00f3poli, para comprender, al final, que debe recuperar sus propios valores, que no hay nada vergonzoso o menor en sus ra\u00edces, y que, a fin de cuentas, el color es un accidente. Con iron\u00eda y humor entretejidos en una fina prosa que se mantiene alejada de tanto de consignas como de ditirambos, Achebe logra comunicar un contundente argumento contra el colonialismo.<\/p>\n<p>El mazo con que pretende derrumbar el muro de la ideolog\u00eda colonial es el arte. No estamos ante un texto de ciencia pol\u00edtica y en ninguna de sus breves 105 p\u00e1ginas encontramos un llamado a la justicia, una apelaci\u00f3n al equilibrio econ\u00f3mico o una denuncia de la polarizaci\u00f3n norte &#8211; sur. Achebe se limita a describir el proceso por el cual recupera su identidad como escritor&#8230; escritor nigeriano, que escribe en ingl\u00e9s pero es&#8230; \u00a1nigeriano!<\/p>\n<p>Esta conciencia que permite aceptar sin amargura o resentimiento que se es una cosa y no otra (africano y no europeo), y comprender que la igualdad no es necesariamente un camino de doble circulaci\u00f3n, podr\u00eda ser compartida por nuestros compatriotas expulsados a Estados Unidos.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de experiencias propias y ajenas Achua va describiendo un cuadro que no nos es desconocido. Y su sentido del humor acent\u00faa el mensaje: Un joven estudiante acude a la oficina postal a enviar un paquete. La empleada pesa el bulto y para calcular el precio del env\u00edo dice: \u201cA ver, Nigeria&#8230; Nigeria &#8230; \u00bfEs nuestra o es francesa?\u201d. El joven responde tranquilamente: \u201cEs de ustedes, se\u00f1ora\u201d.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil el tr\u00e1nsito de vuelta a los or\u00edgenes. Como muchos de su generaci\u00f3n, por no decir todos, Achebe se encuentra a caballo entre dos posibilidades. Por una parte, se siente integrante de una cultura de habla inglesa; por la otra, quiz\u00e1 m\u00e1s intuitiva que racionalmente, entiende que pertenece a Nigeria.<\/p>\n<p>Uno de los primeros motivos de reflexi\u00f3n sobre las razones de esta dicotom\u00eda, rememora Achebe, viene precisamente de la literatura. Esto sucede cuando un profesor pone de tarea la lectura de una \u201cnovela nigeriana\u201d, <em>Mister Johnson<\/em>, de Joyce Cary, que hab\u00eda sido aclamada por la cr\u00edtica inglesa.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes alumnos nigerianos hab\u00edan crecido con la literatura del imperio y sus agentes, como Shakespeare, Milton, Defoe, Swift, Wordsworth, Coleridge, Keats, Tennyson, Housman, Eliot, Frost, Joyce, Hemingway y Conrad. Por lo tanto fue con no poca satisfacci\u00f3n que los maestros, ingleses todos ellos, pusieron en sus manos de los alumnos la novela de Cary.<\/p>\n<p>Pero grande fue la sorpresa cuando al comentar el libro en clase, en vez de reflexiones enfrentaron a una rebeld\u00eda cercana al mot\u00edn: ni uno de los estudiantes pudo reconocerse en la \u201cNigeria\u201d de la novela o en sus personajes.<\/p>\n<p>As\u00ed recuerda Achebe la escena: \u201cUno de mis compa\u00f1eros pidi\u00f3 la palabra y expres\u00f3 a un sorprendido maestro que lo \u00fanico que hab\u00eda disfrutado del libro hab\u00eda sido cuando el h\u00e9roe nigeriano, Johnson, hab\u00eda sido asesinado a balazos por su amo ingl\u00e9s, Mr. Rudbeck\u201d.<\/p>\n<p>Este incidente, seg\u00fan comprendi\u00f3 despu\u00e9s, fue algo m\u00e1s que un episodio interesante en un sal\u00f3n de clases colonial. \u201cFue una rebeli\u00f3n ejemplar\u201d.<\/p>\n<p>Ello lleva a Chinua al an\u00e1lisis de una faceta de la literatura sobre la que poco se reflexiona: su papel como subsidiaria de la dominaci\u00f3n. Comienza por recordar que la literatura sobre \u00c1frica tiene una historia antigua. Un estudio de Harnmond y Jablow, <em>El \u00c1frica que nunca fue<\/em>, examina cuatrocientos a\u00f1os y no menos de 500 vol\u00famenes publicados.<\/p>\n<p>Muestra el grado de fantas\u00eda y la clase de mentiras que se publicaron sobre el continente y sus pueblos: salvajes, amorales, sin alma, can\u00edbales, ignorantes, de cerebro inferior, incapaces de crear belleza o instituciones civilizadas. En pocas palabras, pueblos a los que, en \u00faltima instancia, se hac\u00eda un favor al esclavizarlos.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo esta literatura ayud\u00f3 a justificar la esclavitud. Pero en el camino adquiri\u00f3 vida propia, de tal suerte que al abolirse el tr\u00e1fico de esclavos a principios del siglo diecinueve se reformul\u00f3, \u201ccon las herramientas de fantas\u00edas acad\u00e9micas de moda y algunas pseudo ciencias\u201d.<\/p>\n<p>Cuando Chinua Achebe publica su primer novela, <em>Todo se desmorona<\/em>, fue recibida por la cr\u00edtica -inglesa, desde luego- como una expresi\u00f3n de anarqu\u00eda, tan convencido estaba el Imperio de que la \u00fanica \u201cliteratura africana\u201d era la producida por blancos, o por negros totalmente colonizados en mente y esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Desde el relato del viaje de John Lok al \u00c1frica Occidental en 1561 en donde describe los pueblos de \u201cexistencia bestial, sin dios, leyes o religi\u00f3n\u201d, hasta el calificativo de \u201cno humanos\u201d que 350 a\u00f1os despu\u00e9s les asesta Joyce Cary a los danzantes negros, \u201cencontramos que este modelo, como el conejo de las pilas, sigue lleno de energ\u00eda y batiendo su tambor\u201d, dice Achebe con su iron\u00eda no exenta de humor.<\/p>\n<p>La literatura como agente de la dominaci\u00f3n colonial, y las posibilidades que los pueblos tienen de combatirla creando su propia literatura es, en esencia, el mensaje de <em>Hogar y exilio<\/em>. \u201cDigamos que alguien viene a despojarme de mi tierra. No esperamos que declare que lo hace por codicia o porque es m\u00e1s fuerte que yo, pues tal confesi\u00f3n lo marcar\u00eda como un pillo y un abusivo.<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed que contrata a un narrador de historias con mucha imaginaci\u00f3n para inventar una versi\u00f3n m\u00e1s apropiada. Por ejemplo, que la tierra en cuesti\u00f3n no podr\u00eda ser m\u00eda puesto que he dado muestras de no poseer las cualidades apropiadas para cultivarla al m\u00e1ximo provecho y con la m\u00e1xima ganancia. Podr\u00eda a\u00f1adir que la raz\u00f3n de mi ineficiencia es mi muy bajo coeficiente intelectual y adem\u00e1s explicar que mi cerebro dej\u00f3 de crecer a la edad de 10 a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Y si alguien cree que este es una torcida interpretaci\u00f3n de Achua, aqu\u00ed un fragmento de <em>Tierra de blancos<\/em> de Elspeth Huxley: \u201c &#8230; tal vez sea, como han sugerido algunos m\u00e9dicos, que su cerebro es diferente, que tiene un periodo de crecimiento m\u00e1s breve y posee c\u00e9lulas menos bien formadas y organizadas como menor destreza que las de los europeos. En otras palabras, que hay una disparidad fundamental entre las capacidades de su cerebro y el nuestro\u201d.<\/p>\n<p>Achebe viaja a Londres a estudiar con un pasaporte que reza: \u201cPersona bajo la protecci\u00f3n inglesa\u201d (eufemismo casi tan maravilloso como el que en M\u00e9xico se aplica oficialmente a los ni\u00f1os de la calle: <em>menores en situaci\u00f3n extraordinaria<\/em>).<\/p>\n<p>Eventualmente llega la independencia y el nuevo documento establece:<\/p>\n<p>\u201cCiudadano de Nigeria\u201d. Este tr\u00e1nsito es descrito por Chinua Achebe como \u201cla participaci\u00f3n de un hombre en el ritual de millones y millones para aplacar una larga y complicada historia de exacciones y amargura, y para responder<\/p>\n<p>\u00a1presente!, como dir\u00eda el poeta Senghor, en el renacimiento del mundo\u201d.<\/p>\n<p>Al terminar la lectura de <em>Hogar y exilio<\/em>, no pude evitar pensar en el caso del novelista Evelyn Waugh y Weetman Pearson, due\u00f1o de la petrolera \u201cEl \u00c1guila\u201d. Despu\u00e9s de que C\u00e1rdenas expropiara la empresa, Pearson, un <em>lord<\/em> conocido en el<\/p>\n<p>Parlamento como \u201cel representante de M\u00e9xico\u201d por sus abultadas posesiones en nuestro pa\u00eds, alquil\u00f3 la pluma de Waugh para escribir la deleznable <em>Robo al amparo de la ley<\/em>, novela de efectos em\u00e9ticos&#8230; salvo entre la militancia imperial, <em>of course. <\/em><\/p>\n<p>www.sanchezdearmas.mx<\/p>\n<p>\u261b @juegodeojos\u00a0 \u261b facebook.com\/JuegoDeOjos \u261b sanchezdearmas.mx<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde mis primeros encuentros con la literatura africana -en particular La conversi\u00f3n del rey Esomba del camerun\u00e9s Mongo Beti- no me hab\u00eda vuelto a topar con un texto del continente negro -Conrad dixit&#8211; hasta que descubr\u00ed a Chinua Achebe durante una visita antepand\u00e9mica a Nueva York. 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