{"id":4666,"date":"2021-04-01T23:55:44","date_gmt":"2021-04-02T05:55:44","guid":{"rendered":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=4666"},"modified":"2021-04-02T00:28:25","modified_gmt":"2021-04-02T06:28:25","slug":"maria-de-maeztu-una-emblematica-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/indicadorpolitico.com.mx\/?p=4666","title":{"rendered":"Mar\u00eda de Maeztu, una emblem\u00e1tica mujer"},"content":{"rendered":"<p><strong>Roberto Alifano<\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan Schopenhauer la realidad deriva de las biograf\u00edas individuales y, por lo tanto, los hechos de la historia son meras configuraciones del mundo aparencial. Esas biograf\u00edas individuales, sin embargo, nos aproximan a las vidas de aquellas personas que han incidido sobre la cultura, el desarrollo y la integraci\u00f3n de la humanidad. Otro pensador, el \u00e1spero Owald Spengler, sosten\u00eda, en cambio, que la historia es peri\u00f3dica y propon\u00eda una t\u00e9cnica de los paralelos hist\u00f3ricos; es decir, una suerte de morfolog\u00eda del continuo devenir de las culturas. Aunque, quiz\u00e1, m\u00e1s generoso y pr\u00e1ctico en sus elucubraciones, fue el genial escritor y periodista Thomas De Quincey quien afirmaba que la historia es inagotable y posibilita permutar y combinar los hechos registrados, lo cual equivale a un n\u00famero infinito de hechos superpuestos. Es decir que en alg\u00fan aspecto cre\u00eda, como Schopenhauer, que interpretar la historia no es menos arbitrario que imaginar figuras sugeridas por las nubes en una tarde tormentosa.<\/p>\n<p>Esta introducci\u00f3n, con alguna abundancia de relaciones, se me ocurre al indagar sobre el perfil de la mujer que predomin\u00f3 en Espa\u00f1a a lo largo del siglo XX, muy a pesar de ciertas reformas pol\u00edticas y sociales, que alent\u00f3 el gobierno de la\u00a0<em>II Rep\u00fablica<\/em>\u00a0y de la lucha feminista instalada desde finales del siglo XIX hasta 1936. Aquella mujer fue educada en la r\u00edgida moral cristiana, dirigida por el patriarcado y en alg\u00fan modo sometida a \u00e9l. Aquella mujer, como la de este lado del Oc\u00e9ano, sin duda resignada ante la del otro lado, vivi\u00f3 asfixiada por sus deberes como esposa y madre; limitada, adem\u00e1s, por leyes paternalistas que, en muchos sentidos, la somet\u00edan. Esa mujer se levant\u00f3 en pie de su liberaci\u00f3n y sigue construyendo su presente y porvenir.<\/p>\n<p>Recuerdo ahora que en una audiencia que dio Mussolini a Victoria Ocampo y ya he referido en otro texto, nuestra valiente escritora se atrevi\u00f3 a discrepar nada manos que con el arrogante Duce, cuando de manera terminante dictamin\u00f3 que la mujer deb\u00eda someterse al hombre. Tambi\u00e9n como su amiga Victoria, que fuera un arquetipo de valent\u00eda y de lucha por la igualdad de la mujer en nuestra Am\u00e9rica, la espa\u00f1ola Mar\u00eda de Maeztu, asilada en la Argentina y sumada al reino de los del silencio en la ciudad de Mar del Plata, en 1948, fue una de las mujeres m\u00e1s libres y formadas de su \u00e9poca. Acaso no nos equivocamos al afirmar que dedic\u00f3 toda su vida a luchar por conseguir la emancipaci\u00f3n y el protagonismo de la mujer a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n: \u201c<em>La primera tarea a realizar es la de preparar a nuestras mujeres y claro est\u00e1 que conf\u00edo como \u00fanico y exclusivo medio en la educaci\u00f3n, que le dar\u00e1 fuerza para descubrir nuevos mundos, no sospechados hasta ahora<\/em>\u201d, dictamin\u00f3 convencida.<\/p>\n<p>Nacida en el Pa\u00eds Vasco, Mar\u00eda de Maeztu y Whitney lleg\u00f3 a este mundo el 18 de julio de 1881. Era hija de Juana Whitney y del ingeniero Manuel de Maeztu y Rodr\u00edguez, un hacendado cubano de ascendencia navarra nacido en Cienfuegos. Sus padres se conocieron en Par\u00eds y se dice que su madre, hija de un diplom\u00e1tico ingl\u00e9s educada en Francia, fue para Mar\u00eda el mayor ejemplo de mujer fuerte e independiente. Al enviudar, do\u00f1a Juana se instal\u00f3 con sus cinco hijos en Bilbao y abri\u00f3 una Academia anglo-francesa para se\u00f1oritas, a las que ense\u00f1aba cultura general e idiomas. Aqu\u00ed fue donde Mar\u00eda tuvo su primer contacto con el mundo de la docencia y la pedagog\u00eda. En 1902 obtuvo el t\u00edtulo de maestra, trabaj\u00f3 en una escuela p\u00fablica de un barrio obrero de Bilbao y all\u00ed llev\u00f3 a la pr\u00e1ctica los principios de la\u00a0<em>Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza<\/em>\u00a0(una rama de la filosof\u00eda krausista), la cual defend\u00eda la coeducaci\u00f3n y apostaba por una ense\u00f1anza activa, laica, apol\u00edtica, sin ex\u00e1menes ni castigos; es decir, que educar a la futura ciudadan\u00eda era m\u00e1s importante que ense\u00f1ar. Este principio estuvo vigente en Espa\u00f1a entre 1876-1936; fue un proyecto -si se quiere- muy vanguardista, pero recordemos que muchos de estos preceptos fueron reivindicados incluso por los estudiantes franceses de Mayo de 1968.<\/p>\n<p>Convengamos, sin embargo, que las pol\u00edticas educativas de esa \u00e9poca eran completamente deficientes para la mujer espa\u00f1ola, pues la tasa de analfabetismo femenino superaba el 70 por ciento, y acaso en medios rurales era incluso superior. Inculcada por su madre, tambi\u00e9n una pionera, esto fue algo contra lo que Mar\u00eda quer\u00eda luchar decididamente; un texto suyo de esa \u00e9poca, se\u00f1ala con valent\u00eda: \u201c<em>La mujer debe tener las mismas opciones culturales que su compa\u00f1ero. De ir al matrimonio con igualdad de derechos y deberes. Es preciso que se abran a la mujer horizontes para vencer, en iguales condiciones que el hombre, en la lucha por la vida, sin que tenga que depender de \u00e9l<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>Debido a que la mujer no pod\u00eda matricularse libremente en la universidad sin un consentimiento previo de las autoridades, su formaci\u00f3n como alumna oficial no pudo ser reconocida hasta 1910, cuando fue profesor y decano de\u00a0<em>Filosof\u00eda y Letras de la Universidad<\/em>\u00a0de Salamanca, el grande don Miguel de Unamuno, amigo personal de la familia Maeztu, que ejerci\u00f3 una gran influencia sobre ella.<\/p>\n<p>Luego de su paso por Salamanca, Mar\u00eda empez\u00f3 a interesarse por la carrera de Derecho, pero esa no era una profesi\u00f3n para mujeres, as\u00ed que el Colegio de Abogados de Bilbao acord\u00f3 cerrarle las puertas en el caso de que obtuviese el t\u00edtulo \u00a1Qu\u00e9 injusticia! Finalmente, decidi\u00f3 trasladarse a Madrid y matricularse en la primera promoci\u00f3n de la\u00a0<em>Escuela Superior de Magisterio<\/em>, en la que impart\u00eda clases don Jos\u00e9 Ortega y Gasset. All\u00ed Mar\u00eda se recibi\u00f3 como la primera de su promoci\u00f3n entre las alumnas de la \u201cSecci\u00f3n de Letras\u201d. Gracias a la\u00a0<em>Junta para Ampliaci\u00f3n de Estudios<\/em>, con la cual entra en contacto gracias a su amistad con Ortega, pudo viajar pensionada al extranjero, donde conoci\u00f3 de primera mano los m\u00e9todos pedag\u00f3gicos europeos, los cuales tratar\u00eda de implantar en Espa\u00f1a y romper con un sistema educativo heredado del conservador siglo XIX.<\/p>\n<p>En 1915 tiene lugar la apertura de la\u00a0<em>Residencia de Se\u00f1oritas<\/em>\u00a0(la versi\u00f3n femenina de la\u00a0<em>Residencia de Estudiantes<\/em>), donde Mar\u00eda de Maeztu es elegida Directora por su gran val\u00eda profesional. Desde all\u00ed impuls\u00f3 el modelo de los\u00a0<em>Women Colleges<\/em>\u00a0norteamericanos, m\u00e1s liberales que los\u00a0<em>College<\/em>\u00a0ingleses, muy ligados a la\u00a0<em>Asociaci\u00f3n Nacional de Mujeres<\/em>. El sitio era, adem\u00e1s, un albergue para las estudiantes espa\u00f1olas y extranjeras. El espacio completaba, entre otras referencias de estudio, la formaci\u00f3n universitaria a trav\u00e9s de tertulias, lecturas, conferencias, exposiciones, conciertos, etc. Tambi\u00e9n fue lugar de referencia para el movimiento feminista internacional. La\u00a0<em>Residencia<\/em>\u00a0daba facilidades a aquellas mujeres (en aquel momento eran una minor\u00eda) que quer\u00edan ejercer su derecho a acceder a estudios superiores, lo que les dar\u00eda una mayor libertad frente al hombre, ya que podr\u00edan conseguir trabajos cualificados y, por lo tanto, no depender econ\u00f3micamente de sus maridos.<\/p>\n<p>Mar\u00eda fue durante casi 30 a\u00f1os la representante oficial de Espa\u00f1a en \u201cCongresos Pedag\u00f3gicos internacionales\u201d, en los que difund\u00eda sus ideas feministas, defendiendo la educaci\u00f3n como el eje rector de la lucha contra la marginaci\u00f3n social de la mujer, que hab\u00eda comenzado a conquistar espacios de la vida p\u00fablica, y empezaba a trabajar fuera de casa y concurr\u00eda a la universidad; aunque las leyes, por el contrario, segu\u00edan siendo discriminatorias con el sexo femenino. No obstante, Mar\u00eda alcanz\u00f3 niveles profesionales impensados en aquel momento para una mujer, como, por ejemplo, el \u201cDoctorado Honoris Causa\u201d, que en 1919 le concedi\u00f3 el\u00a0<em>Smith College<\/em>.<\/p>\n<p>En 1926 ocup\u00f3 el cargo de Directora del\u00a0<em>Lyceum Club Femenino<\/em>, fundado sin ayuda oficial, por ella y un grupo de mujeres pertenecientes a la \u00e9lite cultural, pioneras en la defensa de los derechos de la mujer, entre las que se encontraba la primera abogada espa\u00f1ola Victoria Kent, la escritora y diplom\u00e1tica Isabel Oyarzabal, la ling\u00fcista Zenobia Camprub\u00ed Aymar (esposa del poeta Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez), y la escritora Mar\u00eda Lej\u00e1rraga. Era un club que segu\u00eda el reglamento del primer\u00a0<em>Lyceum<\/em>\u00a0inaugurado en Londres en 1904 por la escritora Constance Smedley, cuyo objetivo principal era defender los intereses morales y materiales de las mujeres. El lugar pretend\u00eda ser aconfesional y apol\u00edtico, los requisitos para ingresar en el club eran, por supuesto, ser mujer, tener trabajos literarios, art\u00edsticos o cient\u00edficos o, si no, poseer alg\u00fan t\u00edtulo universitario o en su defecto participar en obras sociales.<\/p>\n<p>Gracias a los cursillos que impartieron las abogadas Victoria Kent, Matilde Huici y Clara Campoamor, se consigui\u00f3 que el gobierno escuchara alguna de sus peticiones, como, por ejemplo, cambiar el art\u00edculo 57 del C\u00f3digo Civil Espa\u00f1ol, que rezaba concretamente: \u201c<em>El marido debe proteger a la mujer y \u00e9sta obedecer al marido<\/em>\u201d, para sustituirlo por \u201c<strong>El marido y la mujer se deben protecci\u00f3n y consideraciones mutuas<\/strong>\u201d. Agreguemos que uno de los enemigos m\u00e1s obstinados del\u00a0<em>Lyceum<\/em>\u00a0fue la Iglesia, que en un art\u00edculo publicado en la revista religiosa\u00a0<em>Iris de Paz<\/em>, un cl\u00e9rigo bajo el seud\u00f3nimo de Lorent, afirmaba que: \u201c<em>La sociedad har\u00eda muy bien recluy\u00e9ndolas como locas o criminales, en lugar de permitirles clamar en un club contra las leyes humanas y divinas. El ambiente moral de la calle y de la familia ganar\u00eda mucho con la hospitalizaci\u00f3n o el confinamiento de esas f\u00e9minas exc\u00e9ntricas y desequilibradas<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En 1926 invitada por el\u00a0<em>Instituto de Cultura Hisp\u00e1nica<\/em>\u00a0lleg\u00f3 a Buenos Aires Mar\u00eda de Maeztu para ofrecer una serie de conferencias. En esa oportunidad se conocieron con Victoria Ocampo, la fundadora y directora de la famosa revista\u00a0<em>Sur<\/em>. Mar\u00eda, como Victoria, se diferenciaba claramente de las mujeres de su \u00e9poca. Ambas, hab\u00edan tenido en su infancia una situaci\u00f3n social privilegiada y, aunque luego de la muerte de su padre la familia de Mar\u00eda hab\u00eda sufrido limitaciones econ\u00f3micas, pudo recibirse de maestra y posteriormente doctorarse, como ya se\u00f1alamos, en la\u00a0<em>Universidad de Salamanca<\/em>. Ambas, con prop\u00f3sitos comunes, se entendieron de maravilla. \u201c<em>Fue Ortega y Gasset, el primero en hablarme de Mar\u00eda de Maeztu<\/em>\u201d, recordaba Victoria Ocampo. \u201c<em>Es, como t\u00fa, me hab\u00eda anticipado don Jos\u00e9, una defensora del derecho de las mujeres a la educaci\u00f3n y, tambi\u00e9n como t\u00fa, se declara feminista<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Esa amistad se ir\u00eda consolidando hasta volverse entra\u00f1able. Victoria, le dedica varias p\u00e1ginas de sus memorias. \u201c<em>Tuve la oportunidad de mantener largas charlas con Mar\u00eda sobre los derechos relegados de las mujeres, en especial, sobre el derecho a la educaci\u00f3n<\/em>\u201d. Esas conversaciones le dieron a Victoria la posibilidad de definir con mayor claridad su posici\u00f3n sobre el tema y la comprometieron con los principios de la lucha por los derechos de las mujeres.<\/p>\n<p>En diciembre de 1934, en Madrid, en la casa de Mar\u00eda de Maeztu, Victoria Ocampo conoce a la poeta y educadora Gabriela Mistral que, en ese momento, representaba a Chile como c\u00f3nsul en Espa\u00f1a. \u201c<em>Recuerdo que en esa oportunidad, Mar\u00eda nos dijo: Soy feminista, y me avergonzar\u00eda de no serlo, porque creo que toda mujer que piensa debe sentir el deseo de colaborar, como persona, en la obra total de la cultura humana. Y esto es lo que para m\u00ed significa, en primer t\u00e9rmino, el feminismo; es, por un lado, el derecho que la mujer tiene a la demanda de trabajo cultural, y, por otro, el deber en que la sociedad se halla de otorg\u00e1rselo (\u2026) Negarlo ser\u00eda inmoral, ser\u00eda tratarla como a cosa, como a ser extrahumano, indigno de trabajar\u2026<\/em>\u201d<\/p>\n<p>En 1939 el gobierno de la dictadura franquista elimin\u00f3 el\u00a0<em>Lyceum<\/em>\u00a0y lo convirti\u00f3 en su n\u00e9mesis; es decir, el\u00a0<em>Club Medina<\/em>\u00a0perteneciente a la\u00a0<em>Secci\u00f3n Femenina de la Falange<\/em>. La represi\u00f3n de la mujer fue total, se destruy\u00f3 en tiempo record los avances que con tanto esfuerzo hab\u00edan conseguido Mar\u00eda de Maeztu y sus compa\u00f1eras, se recluy\u00f3 a la mujer de nuevo en el hogar, donde qued\u00f3 silenciada y aislada, volv\u00eda a ser un simple ap\u00e9ndice del marido, al que deb\u00eda respetar y obedecer desde su posici\u00f3n de mujer sumisa. Dem\u00e1s est\u00e1 decir que\u00a0<em>La Secci\u00f3n Femenina<\/em>\u00a0del Club se encargaba de inculcar valores como la entrega, la abnegaci\u00f3n, la sumisi\u00f3n, todo ello sumado a una labor de reeducaci\u00f3n cristiana, la mujer feminista-laica deb\u00eda ser reemplazada por la mujer femenina-cat\u00f3lica, sumisa y obediente. Deb\u00edan trabajar en una nueva identidad de g\u00e9nero para las futuras generaciones, y lo consiguieron; sin embargo, hoy en d\u00eda todav\u00eda arrastramos estigmas de la educaci\u00f3n diferenciada por sexos.<\/p>\n<p>Con el estallido de la Guerra Civil y el duro golpe del fusilamiento de su hermano Ramiro, Mar\u00eda emigr\u00f3 a Buenos Aires, donde obtuvo la c\u00e1tedra universitaria de \u201cHistoria de la Educaci\u00f3n\u201d. Espa\u00f1a se convirti\u00f3 en un pa\u00eds peligroso para ella, sus ideas feministas y su trayectoria profesional eran diametralmente opuestas al ideario nacional-cat\u00f3lico del Nuevo R\u00e9gimen. Regres\u00f3 a Espa\u00f1a en 1947 por la muerte de su hermano, el pintor Gustavo de Maeztu, pero volvi\u00f3 a Buenos Aires para instalarse en la ciudad de Mar del Plata, donde vivi\u00f3 hasta su \u00faltimo suspiro.<\/p>\n<p>Amigas entra\u00f1ables y compa\u00f1eras de lucha, Mar\u00eda de Maeztu y Victoria Ocampo, como tambi\u00e9n Gabriela Mistral, fueron pioneras y enjundiosas activistas de la historia de la educaci\u00f3n y la lucha feminista de Espa\u00f1a y la Argentina, y ya toda Hispanoam\u00e9rica, aunque esa labor forme parte de una lamentable historia olvidada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roberto Alifano Seg\u00fan Schopenhauer la realidad deriva de las biograf\u00edas individuales y, por lo tanto, los hechos de la historia son meras configuraciones del mundo aparencial. 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